miércoles, 7 de julio de 2021

Junio con sorpresas nada más empezar

 




Durante junio los paisajes de Jaén en sitios como la Vega del Guadalquivir o Sierra Morena están ya dominados por el color amarillo de la vegetación reseca y achicharrada por el sol. No es así en la Sierra de Segura, donde al comenzar ese mes aún hay verdor y lozanía con una todavía intensa floración.

Primero quiero comentar un par de los ya clásicos hallazgos de carretera cuando voy conduciendo desde mi colegio hasta casa a mediodía. El último día de mayo encontré una culebra de escalera, especie que se me ha hecho agradablemente frecuente este curso, pero lo mejor fue cuando el 1 de junio no daba crédito al ver de pronto una carraca en mi habitual recorrido por el valle del Zumeta.
Esta carraca estaba ya bastante cerca de Santiago de la Espada, en un entorno de encinas y cortijos en ruinas que puede ser muy apto para su reproducción tratándose de un ejemplar adulto en fechas tan avanzadas... aunque de momento no la he vuelto a ver.



Culebra de escalera (Zamenis scalaris)

Carraca (Coracias garrulus)



El mismo día que vi la carraca luego tuve uno de esos encuentros maravillosamente cercanos con un quebrantahuesos adulto. Este ejemplar perdió su emisor hace tiempo y su seguimiento depende de estas observaciones directas y fotografías.
Ver una carraca y un quebrantahuesos el mismo día no es algo que me ocurra muy a menudo que digamos.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)



El 2 de junio tenía en mente unos planes muy distintos a la manera en la que se acabó desarrollando la tarde. Mi idea inicial de hacer un gran recorrido por las altiplanicies de la sierra cambió de pronto al parar a ver una orquídea piramidal en una cuneta que me llevó a descubrir casualmente un magnífico prado lleno de pies de cinco especies distintas (seis si contamos unas Barlia robertiana ya secas con las que tengo una cita el año que viene).



Ophrys scolopax

Himantoglossum hircinum

Ophrys apifera

Orchis coriophora

Anacamptis pyramidalis

Híbrido de las dos Ophrys presentes


No solamente las orquídeas florecían con generosidad en ese inesperado vergel que relucía con toda la energía primaveral.


Madreselva

Nevadilla

Peonía


Haber estado disfrutando de esa efervescencia de orquídeas me llevó un buen rato como es obvio, pero lo que me hizo acabar allí la tarde y trastocar definitivamente mis planes fue escuchar de pronto los escandalosos y muy reconocibles reclamos de unos críalos.
Una pareja adulta y un inmaduro se movían por allí y llegué a tener una observación muy buena de uno de los adultos. El año que viene tengo que estar muy atento porque ya veréis que no es el único sitio en el que encontrado a estos folloneros y debo verlos cuando estén muy activos recién llegados de su migración.




Críalo (Clamator glandarius)

Ellanagma cyathigerum


Asílido y coleópteros 

Araña escondida en una Orchis coriophora




Si empezaba la entrada con avistamientos de carretera, voy a acabar de la misma manera y repitiendo además con otra culebra de escalera... no era ningún farol que este curso he visto muchas.


Culebra de escalera (Zamenis scalaris)

Dactylorhiza elata

Águila calzada (Hieraaetus pennatus) con su presa, parece una golondrina

Culebrera (Circaetus gallicus)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)


Bueno, no ha sido el verdadero final. Un buen broche de oro debe incluir las míticas gordosidades que en este caso vienen de parte del reconocido cordero segureño.




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