viernes, 29 de mayo de 2020

Guías de insectos






Cualquiera pensaría que, ahora que puedo volver a recorrer mis cerros y valles con renovada libertad, me iba a olvidar de ese destello de variedad añadiendo reseñas de libros al blog durante el período más restrictivo del confinamiento.

Pero ya lo veis, la idea me gusta tanto que hoy quiero hacer una nueva aportación en medio de las emocionantes salidas que estoy disfrutando actualmente. Es por ello que el nulo "glamour" de la colcha de mi cama nos vuelve a presentar otra tanda de libros, concretamente sobre artrópodos, grupo de animales que me encanta desde niño y que tiene gran parte de culpa del adulto en el que me convertí... porque yo fui ese niño que lo pasaba en grande encontrando gorgojos y mantis en los rosales o que se asombraba enormemente ante el intenso tono amarillo de su primera mariposa limonera.

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Empezaré por algo generalista con la guía de insectos de Europa publicada por la bien conocida editorial Omega. Tengo la cuarta edición de 2006, por lo que muchos nombres han sido cambiados y requetecambiados, ya sabemos cómo funciona esto de la taxonomía, y posee el enorme inconveniente de resumir en un solo tomo la inmensa variedad de un grupo animal tan extremadamente abundante en especies. Pero la verdad es que viene bien para poder clasificar los bichos que vemos aunque no venga la especie concreta y necesitemos una investigación posterior, pero ahí está el impagable punto de partida que nos puede facilitar.

Además, tiene el incalculable valor de la herramienta de educación ambiental en la que se convierte cuando me la llevo a clase para que la vean los niños, los "bichos" son una muy interesante manera de acercar la naturaleza a los niños... como pasó conmigo mismo en su momento.





Además de las valiosas láminas con sus pequeños textos de cada especie representada, vienen unos textos algo más amplios de algunos órdenes bien conocidos y extensos en especies.
Al final tenemos como extras un par de láminas dobles con larvas y unas pocas páginas con ciempiés, milpiés, cochinillas y arácnidos.




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Para profundizar más en el conocimiento y tener una mejor herramienta de identificación de especies hay que buscar bibliografía más concreta. Como por ejemplo utilizando una guía específica de libélulas y caballitos del diablo, tal es el caso de esta guía de odonatos de Europa también editada por Omega.

Esta guía reciente, de 2014, es una gozada con su información actualizada, mapas de distribución y unas ilustraciones de muy buena calidad.
En los textos resulta de mucha utilidad que aparezcan el hábitat, en qué momento del año se ven e incluso su comportamiento. Un detalle interesante es que en los textos introductorios viene una relación de países y regiones con sus hábitats y especies representativas, incluyendo Turquía y el norte de África aunque el título de la obra haga pensar que trata únicamente Europa.
Todos los veranos la acabo consultando para identificar esas libélulas parecidas entre sí que se me olvidan de un año para otro... Totalmente recomendada sin dudarlo.





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Las mariposas diurnas también merecen una guía propia que ayuda mucho, en este caso de la editorial Lynx de 2011, pero compartiendo con la anterior al ilustrador Richard Lewington (quien también fue uno de los muchos ilustradores de la primera guía).

Esto último se traduce nuevamente en unas excelentes ilustraciones que ayudan mucho a la hora de ponerle nombre a las especies desconocidas que vemos en el campo, aunque hay que reconocer que no pocas veces cuesta muchos dolores de muelas incluso con la guía en mano al bregar con los odiosos licénidos o esas maripositas marrones y naranjas que son casi fotocopias de especies.

Incluye distribución con mapas, hábitat, comportamiento, si hay una o más generaciones en su período de vuelo como adultas, subespecies y sus plantas nutricias.









lunes, 25 de mayo de 2020

La víbora del desconfinamiento







Después de la buena caminata del sábado 2 de mayo, al día siguiente me sobrepuse a sus marcadas secuelas físicas porque no estaba dispuesto a perderme un radiante domingo de bicheo por los montes más cercanos a Santiago de la Espada. Una primavera espléndida me esperaba ahora que al fin se podía salir a pasear por el término municipal sin restricciones horarias al ser un pueblo con pocos habitantes.
Empecé subiendo por el mirador del Arco, donde tenía curiosidad por averiguar por fin la identidad de una orquídea de la que vi sus hojas basales en invierno. Ya florecida mostró ser una Orchis olbiensis, además en compañía de varias más de su especie y de unas pocas Neotinea maculata.



Orchis olbiensis


Neotinea maculata

Orchis olbiensis

Al ganar algo de altura se disfrutaba de unas buenas vistas de la vega con la banda sonora de los pájaros forestales, destacando al que bauticé como cuco tartamudo por el motivo que comprobaréis rápidamente al escuchar el audio que le grabé.
La pena es que empezaron a sonar motosierras y se fastidió el recital, pero sin poder empañar la blanca imagen del águila calzada volando a baja altura.




Ardilla (Sciurus vulgaris)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Anagallis arvensis

Perdiendo un poco de lastre


Llegando aún más alto me sorprendió encontrar una solitaria orquídea Cephalanthera longifolia ya bastante afectada por el calor, poco antes de alcanzar la rocosa cima de Los Puestos donde mariposas de grandes especies como la macaón y la chupaleche realizaban su comportamiento territorial conocido como "hill-topping".
Pero lo mejor de todo fue cuando, tras fotografiar el paisaje circundante desde unos peñascos, me percaté de que una víbora hocicuda estaba tomando el sol tan tranquila y hasta se dejó fotografiar, un ejemplar pálido sin apenas dibujo.




Cephalanthera longifolia


Víbora hocicuda (Vipera latastei)




No contento con haber llegado hasta el cerro de Los Puestos, continué mi marcha sabiendo que cerca me esperaba el muladar de la zona con muy posibles avistamientos cercanos de buitres. Pero no quedó ahí la cosa, me atreví a llegar aún más lejos hasta el Puntal de las Buitreras, consiguiendo ver a lo largo del día un joven quebrantahuesos y un alimoche como premios gordos.
El quebrantahuesos se llama Huesitos y tiene para mí una buena anécdota, porque resulta que tan poco digno nombre salió de una visita del proyecto de reintroducción al colegio de Siles y fueron mis ex alumnos quienes lo escogieron... muy propio de ellos, sin duda.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


No tardé en pagar las consecuencias de tan extensa caminata y el cansancio no me dejó mucho margen para buscar las aves propias de esas laderas rocosas y soleadas cubiertas de cambrones en flor, aunque sí pude disfrutar de collalbas y currucas con cierta holgura.
En uno de mis descansos se puso un pito real a reclamar muy cerca de mí y no pude evitar grabarlo, si no queréis tener que poner el audio entero os aviso que se le oye a los 16 segundos y en el trozo final.



Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Curruca tomillera (Sylvia conspicillata) bajo una tarabilla común (Saxicola rubicola)

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

En el muy largo camino de regreso, aparte de maldecir continuamente mi ocurrencia, me paré a disfrutar de algunas flores singulares e incluso algún hongo al mismo tiempo que buscaba praditos frescos en los que echar una siesta o donde rellenar mi botella para calmar mi sed atroz.


Ophrys lutea

Neotinea maculata

Fritillaria lusitanica

Hepatica nobilis

Colmenilla

Linaria verticillata


Se me echó la noche encima y me tocó volver los últimos cinco kilómetros con la linterna, cosa que no me vino mal realmente porque encontré dos culebras lisas empezando su ronda nocturna en busca de saurios adormilados. Una de ellas era muy pequeña y la dejé ir, pero la más grande de las dos era una preciosidad que merecía ser retratada mientras de fondo oía el coro de los sapos corredores en un prado encharcado.



Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Ya que estamos, haber fotografiado en el mismo día una culebra y una víbora viene de perlas para ponerlas ahora juntas y hacer la comparación viendo que no se parecen gran cosa, aunque desgraciadamente muchas culebras seguirán siendo aplastadas por puro miedo irracional.
Esto también me recuerda al clásico paisano que te jura que ve montones de víboras, y siempre me hace pensar que lo que ve realmente son culebras... en fin.








viernes, 22 de mayo de 2020

La primavera prometida





A primeros de mayo por fin se permitieron los paseos al aire libre, siendo cuando por primera vez la gente que vivimos en los pueblos pequeños dejamos de ser los pringados de siempre al no tener restricciones horarias como en las grandes urbes.

Durante el mes de abril me tuve que contentar con lo visto en la serie de publicaciones anteriores, donde comento nuevamente que llegué a ver 50 especies de aves desde mi balcón. Justamente la tarde anterior a mi primer paseo tuve la suerte de ver al águila real poco antes del atardecer mientras soñaba despierto con lo que podría hacer al día siguiente en tan esperadísimo momento.



Golondrina común (Hirundo rustica)

Águila real (Aquila chrysaetos)


El sábado 2 de mayo por la mañana me encontré con que el mismo entorno más cercano a Santiago de la Espada estaba radiante con una vegetación bien frondosa y florida en la que no paraban de cantar zarceros, ruiseñores y oropéndolas entre otras aves. Este audio que grabé ayudará notablemente a transportarnos ese momento al mismo tiempo que vemos las imágenes.





Linaria hirta

Zarcero común (Hippolais polyglotta)

Salvia

Abejaruco (Merops apiaster)


Tarabilla común (Saxicola rubicola)

Anchusa azurea

El recorrido escogido fue junto al río Zumeta hasta llegar adonde se encajona entre fieros cortados que esconden tesoros como el mirlo acuático, la orquídea Cephalanthera damasonium y la lagartija de Valverde. De estas dos últimas no tenía constancia y fueron unos hallazgos por los que mereció la pena sobradamente el paseo.
Este tramo junto a su limpio cauce es un paseo de lo más refrescante, pero no se puede decir lo mismo del regreso subiendo bajo un sol achicharrador por la llamada "Cuesta Chica", que es más insufrible de lo que sugiere su nombre y regaló unas preciosas quemaduras solares como recuerdo de mi salida de desconfinamiento.




Efímera

Zapateros celebrando el desconfinamiento


Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Cephalanthera damasonium

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)




A la vuelta no faltaron otras orquídeas de especies más frecuentes, pero no por ello menos bonitas, y después de comer tocó sentarse a relajarse en esos praditos de los que tanto costaba separarse, con el canto de la abubilla y la presencia infiltrada de un vencejo real entre sus primos comunes y pálidos.



Ophrys scolopax

Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli)

Ophrys lutea

Rana común (Pelophylax perezi)


Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Abubilla (Upupa epops)


Vencejo real (Tachymarptis melba)



Estos paseos son un regalo celestial cuando el término municipal donde vives es enorme (haced la prueba y consultad el término de Santiago-Pontones) y tiene una naturaleza que llega a su mejor momento justamente en mayo. Por lo tanto se avecina una serie de entradas con la biodiversidad desbordante de la Sierra de Segura.