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miércoles, 1 de abril de 2020

Fin de semana extremeño. 1ª parte: Monfragüe






Los planes cambian con mucha facilidad, y si no que nos lo digan ahora que tantas cosas se han trastocado con la situación actual. Pero incluso en circunstancias normales se puede alterar lo previsto como nos pasó a José Márquez y a mí cambiando nuestro plan original de que él se viniera a la Sierra de Segura durante el puente del Día de Andalucía.
En lugar de ello me propuso ir a Extremadura porque yendo a la FIO tendría una oportunidad laboral (que, por cierto, salió bien) y ya de paso pasaríamos unos muy buenos días de bicheo. Así que el día 28 salimos tempranísimo de Córdoba, yo más temprano aún siendo de Jaén, y siendo todavía por la mañana ya estábamos en el mítico Parque Nacional de Monfragüe.

Ya he comentado en más de una ocasión a lo largo de los años que allí no hay nada que no pueda ver en mi Sierra Morena de origen, pero es difícil resistirse a lo sencillo que resulta avistar allí un repertorio amplio y abundante de especies altamente atractivas. Lo normal es que la gente vaya por motivos puramente ornitológicos, sobre todo por las rapaces, no fue así nuestro caso viendo otros grupos animales que añadimos con un excelente balance final.

La primera parada obligatoria era en el espectacular Salto del Gitano, famoso y cómodo punto de observación lleno de papanatas y cafres varios que van desde el ornitólogo empedernido al dominguero recalcitrante, disfrutando de los vuelos de cortejo de las cigüeñas negras y del vuelo cercano de uno de los frecuentes buitres negros. La migración nos trajo las primeras culebreras del año, pero no habrá fotos porque fueron tan horripilantes que ni las llegué a editar... al día siguiente conseguí algo más decente.



Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Cigüeñas negras (Ciconia nigra)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Cigüeñas negras (Ciconia nigra)

Cigüeñas negras (Ciconia nigra)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Cigüeñas negras (Ciconia nigra)

Nido de buitres leonados

El otro punto clave es la Portilla del Tiétar, con fama justificada al ser donde mejor se ven las águilas imperiales tal y como nosotros mismos comprobamos viendo la pareja local con sus sonoras llamadas en compañía de más observadores y papanatas. Fue una alegría coincidir allí con Javier Gómez Aoiz aunque con la sensación de haber sabido a muy poco porque no volvimos a vernos, pero eso ya se enmendará con el tiempo.


Narcissus triandrus

Águila imperial (Aquila adalberti)

Garbancillo

Buitre leonado y águila imperial

Jacinto


Pasando por la Tajadilla oímos a uno de los guías de SEO explicar que no habían llegado aún los alimoches pero estarían al caer. Bueno... no es que estuvieran al caer, porque cuando llegamos de nuevo al Salto del Gitano nos encontramos justamente con hasta tres ejemplares al mismo tiempo dando vueltas frecuentemente por la zona.
Fue un excelente sitio para sacar las viandas y comer allí tranquilamente viendo golondrinas dáuricas, un águila real y picorgordos entre otras aves, con la mariposa del almez como colofón artrópodo llegando incluso a brindarme la mejor foto que tengo de la especie. Así que lo de comer "tranquilamente" es un decir.
Un momento de especial relevancia fue cuando reconocí a Carlos Lozano, bien conocido últimamente por el lanzamiento de su libro "Pajarero" del que hablaremos un poco al final, y se ve que él sabía perfectamente quién soy yo al resaltarme los quebrantahuesos y las comilonas que me meto.



Alimoches (Neophron percnopterus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Golondrina dáurica (Cecropis daurica)

Alimoches (Neophron percnopterus)

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Mariposa del almez (Libythea celtis)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)

Al caer la tarde se nos ocurrió pasar la última hora en la Portilla del Tiétar, donde tuvimos un encuentro inesperado con una nutria y vimos numerosos murciélagos rabudos saliendo al anochecer con su potente vuelo más parecido al de un ave que al de los murciélagos más pequeños. Todo ello amenizado por la charla del clásico maestro liendre con sus grandes lecciones de experto, como por ejemplo que se soltaban búhos reales en su pueblo o quebrantahuesos en la Subbética Cordobesa.
Me encantó ver a Jero Milán, aunque el tráfico no permitió poca cosa aparte del inevitable abrazo, sin duda fue el fin de semana de quedarme con las ganas de pasar más rato con la gente que encontraba...


Ciervos (Cervus elaphus)

Nutria (Lutra lutra)

Murciélago rabudo (Tadarida teniotis)

Con la llegada de la noche no terminó la cosa porque durante las dos noches que pasamos allí dedicamos un buen rato a la búsqueda de anfibios con buenos resultados pese a que no contáramos con mucha información al respecto. Hacía dos años que no veía tritones ibéricos y allí encontramos numerosos ejemplares en una fuente y en una gran charca, además de tritones pigmeos, ranitas meridionales, larvas de salamandra, sapos corredores y un par de sapos comunes.


Tritón ibérico (Lissotriton boscai)

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Sapo corredor (Epidalea calamita)


Sapo común (Bufo spinosus)

Larva de salamandra (Salamandra salamandra bejarae)

Sapo común (Bufo spinosus)

Escorpión acuático (Nepa cinerea)

Tritón pigmeo (Triturus pigmaeus)


Ya habéis podido ver que no todo son aves rapaces en Monfragüe y que sacamos una muy atractiva diversidad. Poco he hablado de la FIO (Feria Internacional de Ornitología) que se celebraba aquellos días, más bien nada, pero voy a aprovechar estas últimas líneas en ello.
Fue la primera vez que José Márquez la veía y le encantó, incluso yo mismo disfruté mucho con las obras de arte allí expuestas y pudiendo coincidir con José Carlos Sires, asistiendo con muchísimo gusto a su charla sobre la identificación de aves por sus cantos y reclamos con mi boicoteo de cucaburras incluido.
También estuvimos en la presentación del libro "Pajarero", al que creo que ya dedicaré una entrada del blog porque esa maravilla llena de humor acre y punzante se merece hablar en profundidad. Tal y como hice con el otro libro que allí compré, que reconoceréis ya de la reseña que escribí hace unos días.







martes, 15 de abril de 2014

Un finde más en Sierra Morena





Si en la anterior entrada os mostré lo mucho que disfruté de avistamientos muy cercanos y fotos bastante decentes, ahora os va a tocar comeros con patatas una entrada llena de fotos lejanas y testimoniales. Ya he comentado que prefiero el valor documental de las fotos ante lo estético (que también gusta, para qué negarlo), por lo que no dejaré de poner fotos malas si tienen algo que mostrar.

Esta entrada pertenece al fin de semana de los días 5 y 6 de este mes, y suerte tengo de poder enseñar cosas atrasadas porque llevo 4 días con un molesto dolor de cabeza y garganta que no me permite salir a campear, pero siempre me quedará la ventana virtual para seguir mirando la sierra un poco.
El día 5 por la tarde escogí la Sierra de Andújar para hacer una espera al lince ibérico, y no vino a la cita como era de esperar. Lo bueno es que el lugar es entretenido de por sí y te quedas mirando a los buitres leonados, vencejos, golondrinas dáuricas, rabilargos, abubillas, martines pescadores e incluso la fugaz aparición ante mis narices de un pequeño ratón de campo.
El azor (Accipiter gentilis) es una de esas aves que difícilmente te va a permitir retratarlo bien, siendo menos propenso a dejarse ver que su primo el gavilán, y así fue cuando un macho hizo unos cuantos planeos y desapareció. Igual de entretenido fue ver cómo las urracas perseguían con saña a un críalo (Clamator glandarius); me fijé en que ese críalo llamaba deliberadamente la atención de las urracas con sus gritos mientras que su pareja llegaba a escena con mucho disimulo, seguramente para aprovechar un descuido de las urracas y poder dejarles en su nido un huevo para que ellas se encarguen de criar su polluelo.
Tuve la bonita sorpresa de ver mi primera mariposa arlequín (Zerynthia rumina) del año, encima siendo un ejemplar muy colorido que tuvo el detalle de posarse un ratito.






Río Jándula

Al volver a casa contaba con ver los grupos de ciervos (Cervus elaphus) que suelen reunirse para comer al atardecer. También había gamos, pero ya cuando estaba oscureciendo mucho y de lejos.
El grupito de machos jóvenes con ese aspecto me recuerda a adolescentes torpes y desgarbados, ¿no os parece?






La mañana del domingo fui acompañado a Despeñaperros, donde vimos el cercano vuelo de un gavilán (Accipiter nisus) justo en una zona con neblina, sufriendo las pasadas que le daban algunas envalentonadas golondrinas. En la foto no podéis apreciar el tamaño, pero ese macho era más grande de lo normal y nos hizo pensar que se trata de un ejemplar norteño que aún no ha regresado a su país de origen. Y os voy a decir más, porque por el color de los ojos se ve que este gavilán ya peina canas.





Subimos por el sendero que lleva a las ruinas de Castro Ferral, antigua fortaleza clave en las batallas fronterizas y que acabó finalmente en manos cristianas durante el transcurso de la batalla de Las Navas de Tolosa, abriendo el paso a Andalucía para la Reconquista.
Allí vimos hasta cuatro ejemplares distintos de culebrera (Circaetus gallicus) y tres de águila calzada (Hieraaetus pennatus), incluyendo uno de fase oscura, sin faltar tampoco nuestra más poderosa ave de presa cuando un macho de águila real (Aquila chrysaetos) pasó en vuelo de crucero en dos ocasiones.









Ver ciervos en Andújar es de lo más normal, pero no tanto encontrarlos en Despeñaperros, así que me parece reseñable poner uno de los cuatro ejemplares que cruzaron en nuestro camino.
Este mamífero es el primer ejemplo de que no todo fueron aves, porque también los invertebrados y los anfibios tuvieron representantes muy dignos. 
Entre los insectos destacó una especie que vi por primera vez en mi vida (de hecho, ni sabía que se pudiera encontrar aquí en Jaén), la mariposa del almez (Lybithea celtis) con su extraño diseño físico. Un toque aún más primaveral lo daban las mariposas saltacercas (Lasiommata megera) con sus cópulas, incluso en pleno vuelo (como auténticas profesionales).







Los anfibios también están ahora muy fogosos y se les escucha cantar en cualquier charca o pantaneta de la sierra, y es ahora cuando resulta normal cruzarte a la luz del día con un sapo común (Bufo bufo) en mitad de un sendero pedregoso bastante empinado, como este encelado macho que vimos.
Pero esto lo explica mucho mejor el amigo Rafa Romero en esta entrada de blog que os animo a leer:

http://naturaracena.blogspot.com.es/2014/04/al-agua-sapos.html

Y, ya que estamos con interesantes entradas sobre sapos, mi amigo Jero Milán también nos cuenta algo sobre ellos, en relación a la injustificada mala fama que tienen los pobres:

http://jeronimomilanmartinezextremaduraviva.blogspot.com.es/2014/03/la-historia-de-una-maldicion.html










Otras especies observadas fueron: galápago leproso, rana común, avión roquero, golondrinas común y dáurica, buitre leonado, mariposas chupaleche y cleopatra, y muchos ciclistas.

Os habrá llamado a algunos la atención que hablase de las ruinas de Castro Ferral sin dejar foto, sabiendo lo que me gustan los castillos... pues la dejé para el final, para terminar poniendo también una imagen del castillo musulmán de Burgalimar (en Baños de la Encina) por la noche.