
Si en la anterior entrada os mostré lo mucho que disfruté de avistamientos muy cercanos y fotos bastante decentes, ahora os va a tocar comeros con patatas una entrada llena de fotos lejanas y testimoniales. Ya he comentado que prefiero el valor documental de las fotos ante lo estético (que también gusta, para qué negarlo), por lo que no dejaré de poner fotos malas si tienen algo que mostrar.
Esta entrada pertenece al fin de semana de los días 5 y 6 de este mes, y suerte tengo de poder enseñar cosas atrasadas porque llevo 4 días con un molesto dolor de cabeza y garganta que no me permite salir a campear, pero siempre me quedará la ventana virtual para seguir mirando la sierra un poco.
El día 5 por la tarde escogí la Sierra de Andújar para hacer una espera al lince ibérico, y no vino a la cita como era de esperar. Lo bueno es que el lugar es entretenido de por sí y te quedas mirando a los buitres leonados, vencejos, golondrinas dáuricas, rabilargos, abubillas, martines pescadores e incluso la fugaz aparición ante mis narices de un pequeño ratón de campo.
El azor (Accipiter gentilis) es una de esas aves que difícilmente te va a permitir retratarlo bien, siendo menos propenso a dejarse ver que su primo el gavilán, y así fue cuando un macho hizo unos cuantos planeos y desapareció. Igual de entretenido fue ver cómo las urracas perseguían con saña a un críalo (Clamator glandarius); me fijé en que ese críalo llamaba deliberadamente la atención de las urracas con sus gritos mientras que su pareja llegaba a escena con mucho disimulo, seguramente para aprovechar un descuido de las urracas y poder dejarles en su nido un huevo para que ellas se encarguen de criar su polluelo.
Tuve la bonita sorpresa de ver mi primera mariposa arlequín (Zerynthia rumina) del año, encima siendo un ejemplar muy colorido que tuvo el detalle de posarse un ratito.




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| Río Jándula |
Al volver a casa contaba con ver los grupos de ciervos (
Cervus elaphus) que suelen reunirse para comer al atardecer. También había gamos, pero ya cuando estaba oscureciendo mucho y de lejos.
El grupito de machos jóvenes con ese aspecto me recuerda a adolescentes torpes y desgarbados, ¿no os parece?
La mañana del domingo fui acompañado a Despeñaperros, donde vimos el cercano vuelo de un gavilán (Accipiter nisus) justo en una zona con neblina, sufriendo las pasadas que le daban algunas envalentonadas golondrinas. En la foto no podéis apreciar el tamaño, pero ese macho era más grande de lo normal y nos hizo pensar que se trata de un ejemplar norteño que aún no ha regresado a su país de origen. Y os voy a decir más, porque por el color de los ojos se ve que este gavilán ya peina canas.
Subimos por el sendero que lleva a las ruinas de Castro Ferral, antigua fortaleza clave en las batallas fronterizas y que acabó finalmente en manos cristianas durante el transcurso de la batalla de Las Navas de Tolosa, abriendo el paso a Andalucía para la Reconquista.
Allí vimos hasta cuatro ejemplares distintos de culebrera (Circaetus gallicus) y tres de águila calzada (Hieraaetus pennatus), incluyendo uno de fase oscura, sin faltar tampoco nuestra más poderosa ave de presa cuando un macho de águila real (Aquila chrysaetos) pasó en vuelo de crucero en dos ocasiones.
Ver ciervos en Andújar es de lo más normal, pero no tanto encontrarlos en Despeñaperros, así que me parece reseñable poner uno de los cuatro ejemplares que cruzaron en nuestro camino.
Este mamífero es el primer ejemplo de que no todo fueron aves, porque también los invertebrados y los anfibios tuvieron representantes muy dignos.
Entre los insectos destacó una especie que vi por primera vez en mi vida (de hecho, ni sabía que se pudiera encontrar aquí en Jaén), la mariposa del almez (Lybithea celtis) con su extraño diseño físico. Un toque aún más primaveral lo daban las mariposas saltacercas (Lasiommata megera) con sus cópulas, incluso en pleno vuelo (como auténticas profesionales).
Los anfibios también están ahora muy fogosos y se les escucha cantar en cualquier charca o pantaneta de la sierra, y es ahora cuando resulta normal cruzarte a la luz del día con un sapo común (
Bufo bufo) en mitad de un sendero pedregoso bastante empinado, como este encelado macho que vimos.
Pero esto lo explica mucho mejor el amigo Rafa Romero en esta entrada de blog que os animo a leer:
http://naturaracena.blogspot.com.es/2014/04/al-agua-sapos.html
Y, ya que estamos con interesantes entradas sobre sapos, mi amigo Jero Milán también nos cuenta algo sobre ellos, en relación a la injustificada mala fama que tienen los pobres:
http://jeronimomilanmartinezextremaduraviva.blogspot.com.es/2014/03/la-historia-de-una-maldicion.html
Otras especies observadas fueron: galápago leproso, rana común, avión roquero, golondrinas común y dáurica, buitre leonado, mariposas chupaleche y cleopatra, y muchos ciclistas.
Os habrá llamado a algunos la atención que hablase de las ruinas de Castro Ferral sin dejar foto, sabiendo lo que me gustan los castillos... pues la dejé para el final, para terminar poniendo también una imagen del castillo musulmán de Burgalimar (en Baños de la Encina) por la noche.