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viernes, 12 de mayo de 2023

Viaje a Levante, 1ª parte: Murcia






Para la Semana Santa el asfixioso de José Márquez quería hacer algo especial, escogiendo finalmente la zona del Levante como destino después de deliberarlo conmigo.
Muchas de las especies que íbamos a ver serían las mismas que tenemos en el litoral andaluz como parte de la fauna Mediterránea que son, pero había diferencias que de por sí harían que mereciera la pena un viaje que aprovecharíamos conociendo lugares nuevos.

El 6 de abril salimos por la mañana hacia Murcia, donde pasaríamos ese primer día y el objetivo inicial era algo tan especial como la tortuga mora. Para ello habíamos quedado con Conry cerca de Lorca, quien nos echó un buen cable porque la mañana semifría y ventosa dificultaba encontrar las tortugas y nos costó dar con un par de ejemplares.
Yo había visto la especie en Marruecos en 2018 y aquí en España solamente las que tienen de suelta controlada en la Charca Suárez, por lo que estuve encantado con esas dos tortuguitas que pudimos disfrutar en libertad, que es donde tienen que estar y no en la casa del clásico egoísta que las secuestra del medio natural como pasa con los camaleones y tantos otros animales.



Lagarto bético (Timon nevadensis)

Tortuga mora (Testudo graeca)


Enallagma cyathigerum

Zygaena lavandulae

Castillo de Lorca

Cejialba (Callophrys rubi)

Asílido con su presa


Haber escogido como punto de quedada las cercanías de un asador no fue coincidencia y mi comida a base de entrecot a la brasa fue maravillosa, además con unas buenas papas a lo pobre en vez de la miserable guarnición de patatas fritas congeladas de bolsa que infecta la hostelería.






Nuestro guía local se tuvo que despedir de nosotros para seguir trabajando, no sin antes darnos buenas indicaciones sobre los sitios para observar aves (aparte de que ya teníamos abundantísima información de Susana Noguera). Lo que teníamos más a mano eran las Salinas de San Pedro del Pinatar, sitio en el que algunas aves están tan acostumbradas a paseantes y ciclistas que soportaban nuestra presencia a cortas distancias como si nada, cosa que nos llamaba sobre todo en los tarros blancos porque estamos acostumbrados a que salgan volando ya desde lejos.
Los gritos de charranes patinegros y gaviotas de varias especies eran la norma, pues hay buenas colonías de cría de ese tipo de aves junto a limícolas.




Combatiente (Calidris pugnax)

Tarro blanco (Tadorna tadorna)

Garceta común (Egretta garzetta)

Charranes patinegros y gaviotas picofinas tomando possesión de su trozo de roca

Gaviota picofina (Chroicocephalus genei)

Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus)

Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Cartel tuneado


Me he abstenido de colgar fotos de gaviotas de Audouin en las salinas porque más adelante, en un aparcamiento con barandillas de madera junto a un sendero muy transitado por ruidosas familias, una pareja estaba bien acomodada permitiendo excelentes observaciones cercanas.
Descartamos un itinerario en la zona por la abundante presencia de molestos domingueros y optamos por intentar ver un archibebe fino que se citaba a veces cerca del Mar Menor, limícola que no conseguimos ver entre los muchos andarríos bastardos, archibebes claros o avocetas mientras éramos testigos de la mostruosa voracidad urbanística que devora el mentado Mar Menor.




Gaviota de Audouin (Ichthyaetus audouinii)


Gaviota picofina (Chroicocephalus genei)





Pasamos la noche en una pensión de la zona, con su inevitable dosis de sordidez, para a la mañana siguiente continuar con nuestras correrías adentrándonos en la vecina Alicante.







miércoles, 26 de agosto de 2020

Un día por Sierra Nevada






Seguimos en las Sierras Béticas pero con un notable cambio yendo a su mayor macizo, que no sólo lo es de Andalucía con sus cumbres que son las más altas de toda la Península Ibérica: la mítica Sierra Nevada con sus vastos paisajes de alta montaña que contienen valiosos endemismos.

No cabe duda del gran atractivo que tiene durante el invierno con su manto blanco de nieve, tal y como mostré en mi visita de diciembre, pero es en verano cuando se puede ir de bicherío con unas temperaturas agradables y presencia de las especies que vamos a ir viendo.

El 17 de julio quedé con los tocayos Jesús Jiménez y Jesús Arca, que sobre todo tenían intención de encontrar la víbora hocicuda en un lugar donde está citada. La búsqueda del arisco vipérido no dio fruto, pero allí había muchas más cosas que ver entre los numerosos bisbitas campestres y collalbas grises bajo la gran silueta característica del Veleta.



Collalba gris (Oenanthe oenanthe), juvenil

Veleta

Cabra montés (Capra pyrenaica)



La situación geográfica de esta sierra, tan accesible y cercana a la ciudad de Granada, propició que en el pasado fuese expoliada y esquilmada sistemáticamente por gentes venidas de todo el continente, acelerando la extinción de especies como el legendario quebrantahuesos (aunque hoy día no es raro ver ejemplares jóvenes divagantes del proyecto de reintroducción).

No obstante, todavía podemos disfrutar de sus endemismos vegetales, sobre todo los asociados a los prados húmedos en torno a los arroyos formados por el deshielo estival, los aquí llamados borreguiles.
Mi favorita es la estrella de las nieves, que de hecho es muy simbólica del Parque Nacional, con sus adaptaciones a la dura y contrastada climatología de estas montañas que incluye fuertes vientos, heladas y la intensa insolación veraniega.
En las acusadas pendientes del arroyo de San Juan, escuchando el canto de un esquivo roquero rojo, volaban por fin algunas mariposas apolo de la subespecie nevadense con sus ocelos naranjas sustituyendo al habitual rojo de la especie. Vimos el también endémico ortóptero Baetica ustulata, insecto áptero bien adaptado a vivir entre las lascas de pizarra de alta montaña.

No fotografié otras especies de plantas, pero para quien tenga curiosidad puede verlas en otra salida que hice hace tres años pinchando aquí.


Siempreviva de Sierra Nevada (Sempervivum minutum)

Apolo (Parnassius apollo nevadensis)

Estrella de las nieves (Plantago nivalis)


Baetica ustulata, macho

Baetica ustulata, hembra


A mediodía fuimos al cercano pueblo de Pinos Genil para comer en el que ya se ha convertido en uno de mis bares de referencia con su sensacional comida casera. No cesó por ello el pajareo, al llegar al pueblo reconocí la silueta de la siempre impresionante águila real y en el río Genil nos esperaba el mirlo acuático tan confiado como es allí habitual.


Águila real (Aquila chrysaetos)


Mirlo acuático (Cinclus cinclus)


La tarde la pasamos visitando varios puntos de cría de anfibios, sobre todo charcas creadas a tal efecto por la Asociación Herpetológica Granadina. Comprobamos la reproducción del sapo partero bético rodeados de numerosas especies de odonatos y con la compañía de un joven lagarto bético que acabó por echarse la siesta ante nuestras narices.
El lagarto es una "especie nueva" para mí, con esas comillas porque a mí esto de sacar tantas especies nuevas a partir de las ya existentes no me convence mucho. El caso es que los adultos con sus tonos pálidos y grisáceos resultan curiosos y fue una pena no poder fotografiar un gran ejemplar adulto que no tardó en escabullirse bajo la enorme roca que le servía tanto como superficie para asolearse como refugio.


Alcazaba y Mulhacén

Pyrrhosoma nymphula

Libellula depressa

Orthetrum brunneum

Lagarto bético (Timon nevadensis)

Rana común (Pelophylax perezi)


Hacía tiempo que no veía mariposas apolo y me apetecía mucho esta salida por Sierra Nevada, por no hablar del atracón de comer en Pinos Genil. Ya volveré en otra ocasión con seguridad.