miércoles, 29 de noviembre de 2017

Aquella última tarde de octubre




Mañana acaba noviembre y aquí estoy yo todavía publicando la última salida del mes de octubre, lo que son las cosas...

Fue una de esas tardes en las que uno duda sobre si salir en serio o no, y menos mal que hice caso al instinto y sí me fui para la Sierra de Grazalema porque me salió una salida bastante redonda pese a su brevedad.

Al poco de salir de Prado del Rey ya eran abundantes los buitres leonados (Gyps fulvus) en los alrededores de El Bosque, y en una cantera abandonada junto a la carretera estaban las cabras monteses (Capra pyrenaica) con algunos machos encelados siguiendo a las hembras sin nada de éxito. La verdad es que no he estado albergando esperanzas de ver algún gran macho adulto, se las saben todas y suelen salir de noche (adivinad el motivo).










Al Puerto de las Palomas llegué bastante justito de tiempo como para evitar que quedara en sombra el abrevadero al que acuden numerosos pájaros a saciar su sed, y no me fue nada bien con los mirlos capiblancos, pero allí estaban en cambio los reyezuelos listados (Regulus ignicapilla), los numerosos lúganos (Carduelis spinus), los herrerillos comunes (Parus caeruleus) y una collalba negra (Oenanthe leucura) entre otros.








La colonia de buitres leonados es mi otra gran distracción en ese lugar, ya lo habréis ido viendo de sobra con estas entradas. Entre ellos se dejó ver la más oscura silueta de un buitre negro (Aegypius monachus) que resultó ser un ejemplar distinto al que siempre anda por aquí.

Para quien no haya estado al corriente, por esta zona se suele ver un buitre negro de 11 años que lleva aquí casi todo ese tiempo sin volver a su Huelva natal por motivos desconocidos, pero el que vi aquel otro día era un juvenil luciendo su impoluto plumaje oscuro que lo hacía destacarse entre los leonados incluso desde bastante lejos.

















Acabo con una imagen al atardecer del embalse de Zahara-El Gastor y anunciando que la próxima entrada vendrá con las escuadras de aves venidas desde muy lejos para pasar el invierno en nuestra Iberia.





domingo, 26 de noviembre de 2017

Anfibios gaditanos




Aquí seguimos con esta horrible sequía que nos azota, hay previsiones de lluvias para dentro de un par de días pero se irán tan rápido como vendrán, esto va muy mal...

El caso es que el día 3 de este mes fue la última vez que llovió, y lo hizo con ganas, tanto que todo apuntaba a que los pobres anfibios saldrían de sus refugios. Tras mirar por la terraza y comprobar que entre los estorninos negros estaba "inflitrado" un joven roquero solitario (Monticola solitarius) pensé en salir desde donde vivo ahora mismo (Prado del Rey) hacia la carreterilla que lleva de Ubrique a Cortes de la Frontera y ver con qué me iba encontrando.





La anterior vez que vi salamandras por aquí fue en el Puerto del Boyar, por lo que me quedé muy gratamente sorprendido al encontrarme con cuatro ejemplares sin apenas haber salido del pueblo. Una estaba en la carretera (fue apartada debidamente) y las otras tres en el carril de acceso a una finca.
En total fui viendo 14 ejemplares distintos durante todo el recorrido, estaban deseando una noche lluviosa para poder salir en busca de pareja, territorios nuevos o directamente donde poder depositar sus larvas (fijaos en la regordeta hembra de la quinta foto).

Una vez más me veréis darles el tratamiento de especie, salamandra penibética (Salamandra longirostris), en lugar del de subespecie de la salamandra común. Depende del autor que se consulte, claro, yo por mi parte me quedo convencido al pensar que realmente los adultos se distinguen bien y que su distribución (sierras de Cádiz y Málaga) está muy aislada de las del resto de salamandras.











Encontré un único sapo corredor (Epidalea calamita), cuando en otros sitios suele ser el que más se ve en salidas así, y también vi una bonita ranita meridional (Hyla meridionalis) tras 5 meses sin ver ninguna.






Me hizo especial ilusión ver dos especies que aún no he conseguido ver por mi Jaén natal, pero es que en Cádiz son un clásico. Un sapillo moteado (Pelodytes ibericus) y dos sapillos pintojos (Discoglossus galganoi) dieron un encanto especial al repertorio, aunque estoy seguro de que muchas de las "ranas" que vi saltar por la carretera podían ser ejemplares de estas dos especies... es lo malo de que buena parte del recorrido fuera por tramos donde era difícil pararse sin arriesgar la seguridad propia.

Antes de finalizar dejando las fotos de estas preciosidades, quiero destacaros lo curioso de haber hecho el recorrido entre dos parques naturales (Sierra de Grazalema y Los Alcornocales) y dos provincias (Cádiz y Málaga). Para la próxima iré alternando entradas marismeñas y serranas y espero que os guste la variedad que se avecina.










jueves, 23 de noviembre de 2017

Tablas de Daimiel - Navaseca - Alcázar de San Juan




Los humedales manchegos eran una tradición de este blog que, desafortunadamente, quedó muy olvidada en tiempos recientes. En febrero traté de ponerle remedio yendo en solitario por Navaseca (podéis verlo pinchando aquí), pero el 28 de octubre lo hice en condiciones acompañando a Ismael Romero como en nuestras primeras quedadas.

Al llegar a primera hora ya fui viendo un simpático mochuelo (Athene noctua) por el camino y los muy presentes colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros) cuando aún las Tablas de Daimiel estaban solitarias sin visitantes tan temprano.





Una vez reunidos los dos, teníamos muy claro ir al sitio donde unos años antes vimos por primera vez un bando de bigotudos (Panurus biarmicus). Aquella vez sólo los vimos fugazmente mientras se desplazaban en vuelo por la densa vegetación palustre y nos quedamos con ganas de más, pero ya por fin nos quitamos esa espinita al poder ver bastantes ejemplares en mejores condiciones.
Además pude grabar un poco sus característicos reclamos, que son lo que los delata antes de poder verlos. Si os fijáis hasta se oye una grulla de fondo, no ha quedado nada mal la cosa.









Con respecto a las Tablas y el nivel de agua, cosa que muchos querríais preguntar, aquello estaba de pena en muchos puntos. Había lugares directamente secos, y allí donde quedaba agua no vimos gran cosa, un puñado de flamencos (Phoenicopterus roseus) y poco más.

Me gustó particularmente ver el vuelo de los ánsares comunes (Anser anser) y un grupo de grullas (Grus grus) al marcharnos de allí, estampa invernal que me encanta y que no tardaría en volver a ver por Doñana.









Empezaron a llegar los primeros grupos de ruidosos visitantes y tocaba cambiar de escenario yendo a la laguna de Navaseca, que obviamente sí tenía agua al estar la depuradora de aguas residuales.

Nos llamó la atención el elevado número de malvasías (Oxyura leucocephala), creemos que la mayor cantidad que hemos visto nunca, así como también fue grato ver al amenazado porrón pardo (Aythya nyroca). También vimos cercetas comunes (Anas crecca), un bonito macho de pato colorado (Netta rufina), zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis) y más ánsares.










La cita con los flamencos fue ineludible, entre ellos se veían avocetas (Recurvirostra avosetta) y otras limícolas que vimos muy bien fueron las agujas colinegras (Limosa limosa), los combatientes (Philomachus pugnax) y las avefrías (Vanellus vanellus).










Algún pájaro moscón (Remiz pendulinus) se dejó echar el ojo además de oírse bastante sus suaves reclamos. En las zonas con poca profundidad estaban los bisbitas alpinos (Anthus spinoletta) que llegaron a pasar la invernada desde sus zonas de cría en la alta montaña.





Antes de pasar a otra localización, esta imagen da una buena idea de lo que allí se podía ver: ánsares, fochas, flamencos, ánades frisos.... y sí, eso blanco que veis en las fotos son tres fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) que por aquí andan como invernantes cuando yo estoy acostumbrado a verlos sólo en temporada estival en Sevilla (sé que también los llegan a ver en invierno, pero no es mi caso). Y no eran los únicos porque había algo más de una decena.




La última parada fue en Alcázar de San Juan para visitar la Laguna de la Veguilla.
Allí seguimos viendo de nuevo especies como ánades, flamencos o ánsares, destacando la cantidad de tarros blancos (Tadorna tadorna) para dar un toque distinto a nuestro último punto de observación.

En otras publicaciones sobre humedales a veces pongo un pequeño listado con otras especies observadas que destaco por distintos motivos, pero hoy lo tendremos mejor porque Ismael ha colgado todo lo que vimos en la plataforma eBird y aquí podéis entrar a ver los listados completos: