Los humedales manchegos eran una tradición de este blog que, desafortunadamente, quedó muy olvidada en tiempos recientes. En febrero traté de ponerle remedio yendo en solitario por Navaseca (
podéis verlo pinchando aquí), pero el 28 de octubre lo hice en condiciones acompañando a Ismael Romero como en nuestras primeras quedadas.
Al llegar a primera hora ya fui viendo un simpático mochuelo (
Athene noctua) por el camino y los muy presentes colirrojos tizones (
Phoenicurus ochruros) cuando aún las Tablas de Daimiel estaban solitarias sin visitantes tan temprano.
Una vez reunidos los dos, teníamos muy claro ir al sitio donde unos años antes vimos por primera vez un bando de bigotudos (
Panurus biarmicus). Aquella vez sólo los vimos fugazmente mientras se desplazaban en vuelo por la densa vegetación palustre y nos quedamos con ganas de más, pero ya por fin nos quitamos esa espinita al poder ver bastantes ejemplares en mejores condiciones.
Además pude grabar un poco sus característicos reclamos, que son lo que los delata antes de poder verlos. Si os fijáis hasta se oye una grulla de fondo, no ha quedado nada mal la cosa.
Con respecto a las Tablas y el nivel de agua, cosa que muchos querríais preguntar, aquello estaba de pena en muchos puntos. Había lugares directamente secos, y allí donde quedaba agua no vimos gran cosa, un puñado de flamencos (
Phoenicopterus roseus) y poco más.
Me gustó particularmente ver el vuelo de los ánsares comunes (
Anser anser) y un grupo de grullas (
Grus grus) al marcharnos de allí, estampa invernal que me encanta y que no tardaría en volver a ver por Doñana.
Empezaron a llegar los primeros grupos de ruidosos visitantes y tocaba cambiar de escenario yendo a la laguna de Navaseca, que obviamente sí tenía agua al estar la depuradora de aguas residuales.
Nos llamó la atención el elevado número de malvasías (
Oxyura leucocephala), creemos que la mayor cantidad que hemos visto nunca, así como también fue grato ver al amenazado porrón pardo (
Aythya nyroca). También vimos cercetas comunes (
Anas crecca), un bonito macho de pato colorado (
Netta rufina), zampullines cuellinegros (
Podiceps nigricollis) y más ánsares.
La cita con los flamencos fue ineludible, entre ellos se veían avocetas (
Recurvirostra avosetta) y otras limícolas que vimos muy bien fueron las agujas colinegras (
Limosa limosa), los combatientes (
Philomachus pugnax) y las avefrías (
Vanellus vanellus).
Algún pájaro moscón (
Remiz pendulinus) se dejó echar el ojo además de oírse bastante sus suaves reclamos. En las zonas con poca profundidad estaban los bisbitas alpinos (
Anthus spinoletta) que llegaron a pasar la invernada desde sus zonas de cría en la alta montaña.
Antes de pasar a otra localización, esta imagen da una buena idea de lo que allí se podía ver: ánsares, fochas, flamencos, ánades frisos.... y sí, eso blanco que veis en las fotos son tres fumareles cariblancos (
Chlidonias hybrida) que por aquí andan como invernantes cuando yo estoy acostumbrado a verlos sólo en temporada estival en Sevilla (sé que también los llegan a ver en invierno, pero no es mi caso). Y no eran los únicos porque había algo más de una decena.
La última parada fue en Alcázar de San Juan para visitar la Laguna de la Veguilla.
Allí seguimos viendo de nuevo especies como ánades, flamencos o ánsares, destacando la cantidad de tarros blancos (
Tadorna tadorna) para dar un toque distinto a nuestro último punto de observación.
En otras publicaciones sobre humedales a veces pongo un pequeño listado con otras especies observadas que destaco por distintos motivos, pero hoy lo tendremos mejor porque Ismael ha colgado todo lo que vimos en la plataforma eBird y aquí podéis entrar a ver los listados completos: