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jueves, 1 de diciembre de 2022

De puente entre Segura y Cazorla

 




Durante mi quedada con Jesús Jiménez en Cádiz empecé a acariciar la idea de ir en el puente de finales de octubre a mi querida Sierra de Segura, idea que a él le encantó y se ofreció a acompañarme sin dudarlo.
Salimos bien temprano y allí nos plantamos empezando a ver alguna que otra cabra montés sin conseguir encontrar acentores alpinos en un sitio especialmente bueno para ellos, pero nos desquitamos parando un rato a desayunar en condiciones un chocolate con churros.



Cabra montés (Capra pyrenaica)




Al seguir subiendo por la sierra encontramos tal cantidad de buitres leonados volando bajo junto a la carretera que se intuía que habría carroña, sobre todo al verlos descender a un punto concreto y escuchar el griterío que montan en torno a la comida. Normalmente me gusta quedarme esperando en momentos así por si aparece algún quebrantahuesos, cosa que no hizo falta porque ya vimos uno incluso antes de descubrir el sitio donde estaba la carroña.

Más adelante, tras ver también un halcón peregrino compartiendo térmicas con las carroñeras, fuimos a uno de mis sitios preferidos y, tanto allí como de camino, vimos nuevamente al mismo quebrantahuesos y otros tres más, todos ellos juveniles. 
Tres de ellos provienen de las sueltas que se realizan dentro del proyecto de reintroducción de la especie en Andalucía, pero el cuarto nació en libertad el año pasado de una de las parejas adultas ya establecidas y tiene también la anécdota de haberse hecho famoso este año por haber cruzado el Estrecho de Gibraltar y pasearse por Marruecos. Después de aquello anduvo por Málaga y ahora ya lo tenemos de vuelta en sus sierras natales.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Erodium sp.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) nacido en libertad



Ya que hablamos de quebrantahuesos nacidos en libertad, también tuvimos la suerte de ver en las vastas altiplanicies al primero (más bien primera, porque es hembra) que llegó a edad adulta y nos tiene a todos con los dedos cruzados para que complete un nuevo ciclo criando ella también.
Se llama Esperanza y regenta de momento un territorio, que precisamente aquel día defendía enconadamente de un individuo más joven que pasaba por allí.
En ese mismo sitio Jesús logró encontrar un par de sapos parteros béticos, pequeñitos pero bienvenidos, mientras estábamos rodeados por una cantidad tremenda de mirlos capiblancos y zorzales alirrojos que acudían a un abrevadero de ganado junto a otros pájaros como los piquituertos.




De bronca

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Piquituertos (Loxia curvirostra)

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)


Precisamente terminamos nuestra jornada al atardecer viendo todo el rato a estos ariscos y huidizos túrdidos entre los majuelos y oyendo sus reclamos similares a muñequitos de goma, cosa que está haciendo el ejemplar fotografiado de la subespecie alpestris. Claramente llegamos en una de sus irrupciones migratorias y los estuvimos viendo con mucha frecuencia y abundancia durante el tiempo que pasamos en aquella serranía.




Mirlo capiblanco (Turdus torquatus) reclamando




Una buena pizza de horno de leña y un merecido descanso pusieron fin a nuestra primera jornada, que continuó al día siguiente por la inmensidad de la altiplanicie con un recorrido algo distinto. Bien equipados con tortas de aceite artesanales nos adentramos en la zona perteneciente a la vecina provincia de Granada y fuimos recompensados con un par de pinzones reales, un precioso quebrantahuesos adulto cicleando a baja altura y una muy inesperada águila pescadora migrando en medio de la zona más rocosa y desarbolada.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Águila pescadora (Pandion haliaetus)


Pinzón real (Fringilla montifringilla)


Se me había ocurrido cruzar a Cazorla para, desde allí, ya terminar el recorrido fácilmente y volver a casa. En una nava acudían nuevamente muchos pájaros a beber agua, pudiendo con paciencia fotografiar a los escurridizos zorzales alirrojos y una hembra de picogordo que no se atrevió a bajar de los árboles. 
Los milanos reales no lo pusieron fácil volando a bastante altura, algo que no podemos decir de dos zorros, que se dejaron ver bien para que apreciáramos adecuadamente su esponjosito pelaje invernal.



Zorzal alirrojo (Turdus iliacus)

Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)


Ardilla (Sciurus vulgaris)

Lavandera blanca (Motacilla alba)


Milanos reales (Milvus milvus)

Zorro (Vulpes vulpes)


Ya de entrada tenía muchas ganas de volver a bichear por unas sierras tan importantes para mí, pero aún más de por fin llevar a Jesús porque era algo que teníamos pendiente desde hace muchos meses.







viernes, 8 de abril de 2022

Cuando coinciden las últimas invernantes con las primeras estivales

 




Marzo es un mes muy disfrutón para los amantes de la naturaleza porque, mientras quedan aún detalles invernales como las aves que vienen de tierras más norteñas a pasar los meses fríos con nosotros, ya empiezan al mismo tiempo los verdaderos indicios primaverales.
Este año tan extraño se ha pasado de invernal en marzo, la verdad, siendo casi todos los días tan oscuro y frío como si no tuviera fin. 
De todos modos los anfibios, siempre tan fogosos, dieron el pistoletazo de salida a su celo con los primeros machos ocupando puestos en las charcas. A los habituales y muy presentes sapos corredores he podido sumar este año al sapillo moteado, especie poco abundante en esta parte de la Sierra de Segura y que por ello pasa desapercibida al oírse menos los cantos de los machos.




Sapo corredor (Epidalea calamita)

Sapillo moteado (Pelodytes hespericus)


Esa breve salida fue la noche del viernes 11 de marzo. Al día siguiente me esperaba un sábado completo para empezar la jornada por los Campos de Hernán Perea, donde llegué hasta donde el horizonte cada vez más nublado y amenazante me permitió.
Sin duda lo mejor fue, aparte del buitre negro infiltrado entre los más abundantes buitres leonados, encontrar un grupo de zorzales reales que ya sabía de antemano que serían los últimos que vea hasta el próximo otoño.




Buitre negro (Aegypius monachus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Zorzal real (Turdus pilaris)


Ciervos (Cervus elaphus)




La tarde decidí pasarla en otro lugar donde el cielo lucía más despejado y luminoso. Una buena elección al poder disfrutar allí de un quebrantahuesos joven con su comida recién conseguida y una espléndida hembra adulta que volaba a baja altura repasando las laderas.
Aunque esto no aparezca en fotos, fue absolutamente alucinante cuando el ejemplar juvenil pasó volando tan cerca de mí que escuché a la perfección el sonido que hacía al cortar el aire a su paso.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Buitres leonados (Gyps fulvus), uno de ellos marcado


El domingo 13 de marzo estuvo aún más nublado y soso, pero los intervalos más luminosos me animaron a salir un poco.
Uno de los alicientes era ir a ver de nuevo a los zorzales reales sabiendo que sería la última vez que los disfrutaría hasta dentro de largos meses. En aquella nueva ocasión pude contarlos mejor y eran alrededor de 13 ejemplares con sus ruiditos y soniditos graciosos como de juguetes de goma.
Junto a una hembra de pinzón real que trinqué, mas otros tres oídos, sumé un buen repertorio de aves invernantes que incluía también lúganos y acentores alpinos.

En ese momento del año no es raro encontrarte este tipo de aves y ver el mismo día otras especies estivales que recién han llegado de su migración africana. Es lo que me pasó al ver también una pareja de culebreras invitando a que un tercer ejemplar se marchara de su territorio.
Si a esto le añadimos un quebrantahuesos adulto remontando altura delante de tus asombradas narices, mejora la salida considerablemente.



Zorzal real (Turdus pilaris)

Culebrera (Circaetus gallicus) clavando su mirada

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Pinzón vulgar (Fringilla montifringilla)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)


Fueron días lluviosos, neblinosos y fríos los de marzo en su casi totalidad, pero nada de ello pudo apagar el intenso fuego de estos amantes tan imparables.