Mientras nos dirigíamos para ello a Merzouga tuvimos nuestras típicas paradas cada vez que veíamos algo que nos pareciera curioso, como las caravanas de dromedarios, y fue en una de ellas cuando vimos el único halcón borní (Falco biarmicus) de todo el viaje.
Buscar las especialidades ornitológicas de la zona era algo muy complicado, dadas las escondidizas constumbres de algunas de ellas y lo difícil que es moverse por las dunas. Sería la única vez que precisaríamos de un guía, y para ello teníamos referencias del Hotel Yasmina con sus anillamientos de aves y rutas guiadas. Pero ya por el camino se nos dio muy bien la cosa viendo por nuestra cuenta especies interesantes como una alondra ibis (Alaemon laudipes) de cerca y dos especies nuevas que fueron la terrera colinegra (Ammomanes cinctura) y la ganga moteada (Pterocles senegallus).
Tras hablar de ello en recepción y esperar a que nos pudieran llevar, viendo mientras tanto una jornada de anillamiento ya que estábamos allí, finalmente nos llevaron en todoterreno en busca de especies tan complicadas como el chotacabras egipcio (Caprimulgus aegyptius). La ayuda de un pastor local fue indispensable para dar con tres ejemplares que dormitaban bien camuflados, tanto que nos costó verlos aunque nos señalaran el lugar donde estaban.
La curruca sahariana (Sylvia deserti) con su inolvidable mirada amarilla costó lo suyo, dando varias vueltas hasta dar con un ejemplar que se portó bastante bien dejándose ver sobre los arbustos espinosos del desierto. Puede parecer mentira que no sea fácil ver un gorrión, pero los gorriones saharianos (Passer simplex) están en declive mientras que los gorriones comunes les comen terreno, y en un lugar indicado vimos una única pareja que aún aguantaba.
Por la tarde nos dirigimos a Boumalne Dades para pasar la noche, esperándonos al día siguiente las áridas estepas con especies de lo más interesante.
