En esta etapa de transición donde el invierno dará paso a la primavera, con las flores brotando y sonando los cantos de algunas avecillas, mientras el invierno aún da sus últimos coletazos mandando rachas frías y lluvias heladoras como recordándonos que su dominio aún dura, muchas de nuestras aves invernantes se nos marchan mientras que empezamos a recibir a las primeras estivales.
Un momento fenológico muy interesante en mi opinión, cuando nos coinciden invernantes como el chorlito dorado y la grulla junto a los visitantes estivales como la golondrina y el avión común.
Pues precisamente de grullas (Grus grus) va hoy el tema, porque creo que no me equivoco si las señalo como unas de las visitantes del invierno con más carisma que tenemos. La semana pasada me acerqué un par de veces al Valle de Alcudia por si atinaba a verlas, yendo por el sendero que conduce a la famosa encina milenaria de la que se dice que puede acoger 100 ovejas bajo su sombra.
Ahí arriba veis el inicio del sendero, con un panel con partes degradadas y un segundo cartelito a la izquierda que directamente ni se puede "leer", en fin.
A pesar de que llovía de forma ligera pero persistente, no me pude negar a visitar a estas damas grises de la dehesa antes de que nos abandonen, y di con varios grupos entre los que abundaban los grupitos formados por las parejas con sus hijos. En algunas de las fotos veréis las gotas de lluvia, hecho que no detenía sus elegantes y sosegados caminares en busca de alimento junto al ganado vacuno.
Además de las vacas, también les acompañaban cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) y un vigilante cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).
Al día siguiente fui de nuevo, ya sin lluvia pero con más oscuridad, y allí seguían pero en menor cantidad, ya que la otra vez podía ver que había más bandos al otro lado de la carretera que sube a Puertollano y ahora no.
Este fin de semana un amigo madrileño ha empezado a ver bandos de estas grandes y hermosas aves viajando en gran número hacia sus áreas norteñas de cría. Estos viajes de retorno los hacen más rápido que los de invernada, se ve que tienen prisa, ya me entendéis a qué me refiero... ejem.
Este amigo me ha cedido amablemente una foto suya para ilustrarlo mejor, aquí las tenéis atravesando el centro peninsular, concretamente por Fuente el Saz.
Mientras tanto, por otro lado, ya van subiendo de sus refugios africanos las aves que vuelven con nosotros a criar sus nuevas generaciones en nuestro país durante los meses cálidos. Aparte de las mencionadas golondrinas, unos de los primeros en llegar son los cernícalos primilla (Falco naumanni) tal como indica su nombre.
En las afueras de mi pueblo (Bailén) ya vi un bonito macho posado en un cable este domingo, y me acerqué al pueblo de Baños de la Encina para ver si van llegando los cernícalos de la pequeña colonia de cría que tienen en el castillo musulmán, aunque de momento sólo vi un macho solitario volando por allí.
Les damos la bienvenida a los pequeños cernícalos mientras que nos despedimos de las grullas, una alegría para compensar una ausencia, y seguiré esperando con muchas ganas a esas otras estivales que ya sabéis que tanto estimo (calzadas, culebreras, ya me conocéis).