Mostrando entradas con la etiqueta Carbonero palustre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carbonero palustre. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de septiembre de 2020

Cordillera Cantábrica: León I






Durante doce días de agosto he estado por tierras leonesas y asturianas (con una incursión cántabra) en busca de las especialidades norteñas. 
La diversidad de fauna se vuelve escasa conforme se va viajando al norte y las jornadas llegan a ser pobres en observaciones, pero sigue siendo muy interesante porque allí aún perviven especies que casi han desaparecido de la Península Ibérica y encontramos otras muy características de ese clima en impresionantes escenarios, así como algunos endemismos exclusivos de nuestra geografía.

El día 9 de agosto salimos dos grupos desde Córdoba, yo con José Márquez y los hermanos Jesús y José Manuel Jiménez, hacia León. En la capital paramos a comer y aprovechamos para ver sus famosas grajas, esos córvidos que curiosamente sólo tienen población reproductora en dicha provincia. Esta especie, nueva para mí, la encontramos en una bonita arboleda de ribera que proyectaba fresca sombra y agradable verdor... al lado de una depuradora que apestaba repugnantemente. Así son los animales al elegir su hábitat.


Grajas (Corvus frugilegus)


Grajas (Corvus frugilegus)

Catedral de León

Graja (Corvus frugilegus), adulta

Casa Botines

Grajas (Corvus frugilegus), juvenil


Nuestro alojamiento estaba en Boca de Huérgano, pueblecito en la Montaña de Riaño desde el que poder probar suerte avistando lobos y gatos monteses como suculentos objetivos principales.
Nuestras primeras salidas no dieron resultado con los gatos monteses, cosa que mejoró antes de irnos, pero con los lobos no tuvimos nada de suerte y nos quedamos sin verlos. No sé por qué será que los legendarios cánidos son tan difíciles de ver, con lo bien que se les trata (nótese la ironía).
Aunque con las aves ya iré dando detalles poco a poco, he de empezar comentando lo fácil y frecuente que era ver mirlos acuáticos por allí, prácticamente en cada río y arroyo del lugar.



Nuestro alojamiento


Serbal



Mirlo acuático (Cinclus cinclus)

Andarríos chico (Actitis hypoleucos)

Mirlo acuático (Cinclus cinclus)

Espigüete, un coloso palentino con sus 2450 metros de altitud


El 11 de agosto fuimos por la mañana al Puerto de las Señales, salida que me gustó bastante porque las esperas de lobos son aburridísimas (aunque el premio sea realmente muy gordo) y también necesito mi dosis de patear buscando bichos.
Una pareja de alimoches buscando despojos en los prados y unos lejanísimos rebecos nos dieron la bienvenida a esta montaña bien tapizada de bosques autóctonos de pino silvestre donde vi por primera vez al reyezuelo sencillo. Otra novedad hubiera sido la perdiz pardilla cuando José vio un grupito si no fuera porque yo me lo perdí, pero no importó porque esa mismo día por la tarde las vi en otro lugar.
Si os extraña el nombre científico que he puesto a la rana bermeja es porque la han dividido en especies nuevas (como siempre), llegando incluso a llamarse rana galaica a ésta que muestro.


Alimoche (Neophron percnopterus)


Zorro (Vulpes vulpes)


Reyezuelo sencillo (Regulus regulus)


Lestes dryas

Rana bermeja (Rana parvipalmata)

Sympetrum flaveolum

Perlada castaña (Boloria selene)

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus)

Manto de oro (Lycaena virgaureae)

Bisbita alpino (Anthus spinoletta)

Manto de oro (Lycaena virgaureae)


Al regresar nos sorprendió por la carretera una gran cantidad de buitres volando bajísimo con una nueva pareja de alimoches entre ellos. Gracias a que paramos a verlos pudimos disfrutar también de un carbonero palustre, párido soso donde los haya en comparación con sus llamativos parientes, pero al fin y al cabo es un pájaro que nosotros no vemos si no vamos al norte.


Alimoche (Neophron percnopterus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Carbonero palustre (Poecile palustris)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Carbonero palustre (Poecile palustris)

Alimoche (Neophron percnopterus)


Por la tarde dimos un largo paseo por un monte del pueblo donde estábamos alojados, haciendo que el día saliera muy satisfactorio para mi gusto, pero tendremos que verlo más adelante junto a más cosas para no saturar el blog con publicaciones kilométricas. Mejor lo vamos viendo en distintas entregas, que siempre se ha dicho que lo poco gusta y lo mucho cansa.
Voy avisando que esto irá subiendo de intensidad hasta llegar a la gran apoteosis de la cuarta y última entrada que haga al respecto.






domingo, 17 de agosto de 2014

Excursiones bien acompañado por Asturias y Cantabria




En esta entrada voy a reunir dos salidas con amigos que hice en julio durante mi estancia a orillas del Cantábrico. Empezaré por la que fue la última en realidad, el día 31, cuando fui a Asturias a pasar el día junto a dos amigos con los que ya me habéis visto compartir excursiones por Daimiel y otros enclaves manchegos.
Nuestra primera parada fue el Santuario de la Virgen de Lugás, con la iglesia de la foto de arriba y de cuyos capiteles os muestro un par de ejemplos. Me contaron que llegó a ser en el pasado competencia directa de Covadonga en cuanto a afluencia de peregrinos, cosa que desconocía totalmente.





Desde allí nos fuimos a Amandi, lugar escogido por mí porque tenía muchas ganas de volver (estuve allí en 2012 también) a disfrutar de esta bella estampa románica de la iglesia de San Juan de Amandi que me gustó desde el primer momento, con ese pórtico en el que es imposible que no quiera echar un largo rato.






Pila con cruz de la Orden del Temple

Además, allí se me ofreció intentar ver al mirlo acuático (Cinclus cinclus), especie que no es raro ver en el Río Linares (nombre que comparte con una localidad de mi tierra, curiosamente). Tuvimos suerte porque vimos un par de ejemplares, una pareja de martines pescadores y varias lavanderas cascadeñas.






En Villaviciosa tenía ganas de ver la iglesia de Santa María de la Oliva, con otra muestra de interesantes capiteles y bastantes cruces paté labradas en sus muros.
La Ría de Villaviciosa no está en su mejor momento en verano, pero aun así vimos un grupete de espátulas (Platalea leucorodia) y un archibebe claro (Tringa nebularia) comiendo junto a dos andarríos grandes (Tringa ochropus).









Fuimos a comernos un buen cachopo (dos filetes de ternera rebozados con jamón serrano y queso dentro, una cosa riquísima y enorme) junto a unas racioncitas de picadillo y chorizo criollo, comidas muy light como podéis comprobar, pero después dimos un buen paseo por Sebrayo en un refrescante ambiente forestal de ribera entre currucas capirotadas, agateadores, diversas libélulas y mariposas como la pavo real (sin fotografiar) y la de los muros (Pararge aegeria), además de acercarnos al faro de Luces junto a alcaudones dorsirrojos y un cuco.









El último lugar fue la iglesia de San Antolín de Bedón, con un aspecto muy abandonado pero no exento de atractivo, terminando el día igual que lo empezamos: con Románico.





Pulga de arena (Talitrus saltator)

Saltamontes verde (Tettigonia viridissima)


Pasemos a la segunda parte de la entrada, con la salida que hicimos los tres juntos con Alberto Benito el día 26 por la comarca de Liébana (Cantabria).
Empezamos por el monasterio de Santo Toribio de Liébana (primera foto), donde ya había estado yo en el 2006, y de allí nos dirigimos a Mogrovejo, pequeño pueblo cuyo casco urbano tiene la categoría de Bien de Interés Cultural. 
Tuvimos avistamientos de alcotán, águilas calzadas, azor (este último dándose caña con una de las calzadas), alcaudón dorsirrojo y escribano hortelano.





Calimorfa (Euplagia quadripunctaria)

Pandora (Argynnis pandora)




En el entorno de los Picos de Europa y el pueblo de Vega de Liébana empezamos un par de recorridos con idea de ver picos medianos, que no acudieron a la cita, pero bajo una piedra apareció una falsa viuda negra (Steatoda paykulliana) con los capullos de su puesta, y vimos un carbonero palustre (Parus palustris) que supuso una especie nueva de ave para mí. 
Otros avistamientos interesantes fueron una mariposa C-blanca (Polygonia c-album), una doncella común (Melitaea athalia), un par de gavilanes (Accipiter nisus) y un joven mirlo acuático.




No es tan fatal como la verdadera viuda negra, pero su picadura
     también se las trae









Para despedir la salida por este marco incomparable por el que nos guió Alberto, nada mejor que una vista de estos vastos parajes agrestes donde moran el oso pardo, el urogallo y el lobo. Muchas gracias a todos por vuestra compañía y por llevarme por estos sitios.