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miércoles, 1 de junio de 2022

Fuerteventura: 2ª parte

 




Aquí está la segunda parte de este espectacular viaje con los bestiajos de José Márquez (artífice del mismo) y Jesús Jiménez (experto en pegar puñaos).
El mes de mayo no podía estrenarse mejor con un nueva jornada majorera el domingo día 1. El madrugón de rigor (tolerable porque no podía ser peor que el del día anterior para tomar el avión) nos llevó nuevamente a la colonia de rabijuncos, algo decidido con unanimidad al ser unas aves impresionantes que vete a saber si alguna vez volveremos a ver. Esta vez aparecieron menos ejemplares y durante menos tiempo, de manera que podemos asegurar que el día anterior fue un triunfo, pero aun así lo disfrutamos enormemente.






Rabijuncos etéreos (Phaethon aethereus)


Volvimos a ver los alimoches que anidan en los mismos acantilados, aquella vez con mejor calidad de observación, y extremadamente confiados alcaravanes por los áridos carriles. Ha llegado el momento de revelar la verdadera identidad de los alcaravanes, conocidos en la isla como Pedro Luis, que ya sé que será una onomatopeya seguramente pero no deja de hacerme muchísima gracia.



Alimoche (Neophron percnopterus)

Alcaraván (Burhinus oedicnemus), a partir de ahora Pedro Luis

¡No miento!


Después quiso Jesús ir a a ver lagartos tizones, que son endémicos de Tenerife y La Palma, por lo que su presencia es introducida por la mano del hombre, concretamente los trabajadores de un hotel que allí los llevaron porque les dio la real gana.
Junto a ellos comían dátiles dos tórtolas senegalesas cerca de un gato muerto en avanzado estado de putrefacción que apestaba infernalmente.


Tórtola senegalesa (Streptopelia senegalensis)

Lagarto tizón (Gallotia galloti)


Nos quedaba por ver otro endemismo de su ornitofauna, la tarabilla canaria, que además únicamente vive en Fuerteventura tras haber sido extinguida de los islotes de Alegranza y Montaña Clara.
Esta preciosa observación de un ave endémica posada en la valla oxidada de la sórdida urbanización junto a un campo de golf estuvo aderezada con vencejos unicolor (endemismo de la Macaronesia), tarros canelos e incluso moritos; con la aparición tan estelar como frustrante de las mariposas tigre volando sin parar.




Vencejo unicolor (Apus unicolor)

Mariposa tigre (Danaus chrysippus)

Morito (Plegadis falcinellus)

Tarabilla canaria (Saxicola dacotiae)

Tarros canelos (Tadorna ferruginea)



Los corredores saharianos nos estuvieron esquivando durante todo el viaje, pero eso se solucionó gratamente yendo por la tarde al sur de la isla, donde al fin los encontramos en un muy arenoso entorno en el que también vimos otras aves propias de esos espacios abiertos y una cansada tórtola común.




Ortega (Pterocles orientalis)

Alcaudón real (Lanius meridionalis)

Corredores saharianos (Cursorius cursor)

Creo que Porcellio spinicornis

Lagarto atlántico (Gallotia atlantica), éste sí es endémico de la zona

Terrera marismeña (Alaudala rufescens)

Tórtola común (Streptopelia turtur)



Yo al día siguiente salí temprano desde nuestra casa surfera, también conocida como el hogar del perrillo de las praderas, a tomar el avión de regreso a Granada (tras eso casi tres horas conduciendo hasta Santiago de la Espada), mientras que mis dos cafres compañeros tendrían aún ese día para seguir bicheando.
Entretanto recordemos las papas arrugadas con mojo picón y el perturbador grafiti que nos muestra al gigante rojo ensartando al penitente cósmico (yo no le veo otra interpretación).