sábado, 28 de septiembre de 2019

La aldea de Marchena y el azar




Marchena

Ya he ido repitiendo en anteriores publicaciones que para este nuevo curso escolar vivo en Santiago de la Espada, pero todavía no he presentado el lugar donde realmente voy a trabajar. Estando en un colegio público rural he de ir a la extensión que tiene en Marchena, aldea compuesta por varios núcleos que reúnen unos 128 habitantes.

Mucha gente en mi gremio le tiene miedo a este tipo de destinos, pero yo estoy encantadísimo y quien me conozca lo entenderá rápidamente al ver el lugar donde está situada a 1.270 metros de altitud en plena Sierra de Segura.
Para llegar allí recorro a diario el impresionante Valle del Zumeta con sus colosales cortados de roca anaranjada y atravieso la aldea de La Muela, así llamada por el escarpe rocoso bajo el que se asienta.
El 3 de septiembre fui por la mañana para conocer el camino y tener una primera toma de contacto antes de acudir allí al iniciar el curso con los alumnos, no sin ir pertrechado de prismáticos y cámara de fotos porque sabía que me iría encontrando con muchos de los habitantes silvestres de la zona.


Embalse de la Vieja

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Ardilla (Sciurus vulgaris)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

La Muela

Trucha común (Salmo trutta)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)

Sympetrum striolatum

Águila real (Aquila chrysaetos)



Ahora es cuando hablo del azar que mencioné en el título de esta entrada. Yendo por la mañana a conocer la zona donde voy a trabajar tuve una muy generosa ración de fauna, mientras que saliendo por la tarde por sitios ya conocidos expresamente a ver aves y otros animales vi muy poca cosa. Así de imprevisible es la naturaleza.



Buitres leonados (Gyps fulvus)


Cabra montés (Capra pyrenaica)


Buitres leonados (Gyps fulvus)

Está clarísimo que durante el curso aparecerá más veces esta aldea de Marchena porque, estando en ese entorno tan agreste, no son raros los encuentros con distintas especies de aves, mamíferos, reptiles e invertebrados que ya iré enseñando en próximas publicaciones.
Por cierto, ¿no os suena Marchena a nombre de quebrantahuesos? En honor a esta aldea bautizaron a una hembra de quebrantahuesos que ya conozco muy bien... y que pronto saldrá también por el blog, estad atentos.






miércoles, 25 de septiembre de 2019

Entre valles y calares






Estar viviendo durante este nuevo curso en Santiago me está brindando tener al lado sitios que antes me pillaban más lejanos cuando viví en otras localidades segureñas como Siles o Cortijos Nuevos, algo que tengo que intentar aprovechar al máximo durante el tiempo que esté aquí.

Pero antes de adentrarnos en estos territorios quiero comenzar con el espectacular avistamiento de un quebrantahuesos la mañana del 29 de agosto cerca del pueblo de Pontones.
El día no llegaba a estar despejado y se ve que a las grandes rapaces les costaba encontrar buenas térmicas para volar cómodamente, tal como pensé al ver varios buitres leonados tratando de elevarse muy cerca de la carretera. Fue entonces cuando avisté una silueta totalmente distinta y rápidamente me dispuse a disfrutar de la cercana observación del quebrantahuesos volando en compañía de un segundo ejemplar que ya había conseguido tomar altura y tardó poco en alejarse. No importa cuántas veces hayas visto estas aves, siempre emocionan los encuentros con ellas.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Quebrantahuesos junto a un buitre leonado

Ya sí podemos comenzar a hablar de los rincones de la Sierra de Segura que más desconocidos me eran hasta ahora. Destaca sin duda el Valle del Zumeta, que ahora he de recorrer a diario por un motivo que ya conoceréis en la próxima publicación. El 31 de agosto por la mañana escogí un sendero que parte de este río junto a la aldea de Tobos por si se me presentaran buenas ocasiones para examinar su cauce en busca de mirlos acuáticos.

De momento no he tenido mucho éxito que digamos y el esquivo (recordad que aquí al sur lo es) mirlo acuático tendrá que esperar, pero no me quedé sin mis dosis de paisajes modelados por el agua con la cascada del Salto de la Novia como remate de la salida. Gracias a las maravillosas casualidades del azar encontré una culebra de escalera semiescondida entre las ramas de la orilla y pude disfrutar de la belleza tan incomprendida de los ofidios.


Culebrera (Circaetus gallicus)

Acantilado de travertinos en la la aldea de Tobos

Chupaleche (Iphiclides podalirius)

Salto de la Novia

Culebra de escalera (Zamenis scalaris)



El otro gran valle, el del Segura, ya lo conozco algo mejor de mis incursiones de años anteriores desde que vivía en Cortijos Nuevos en el 16/17. Entre ambos valles se eleva una abrupta sucesión de calares y cumbres en los que poder ver aves reproductoras estivales como la collalba gris y el bisbita campestre o migradoras como el abejero o el milano negro, sin olvidarnos de la continua presencia del abundante buitre leonado. Os sugiero prestar atención a la fotografía en la que aparecen juntos dos buitres de distintas edades, juvenil y adulto, a modo de excelente lámina de comparación de plumajes.
Estas fotografías que vemos a continuación pertenecen ya a septiembre, cuando estrené el mes saliendo por esa zona el día 1.



Gavilán (Accipiter nisus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Milano negro (Milvus migrans)


Abejero (Pernis apivorus), ejemplar nacido este año

Collalba gris (Oenanthe oenanthe), hembra

Buitre leonado (Gyps fulvus)


Collalba gris (Oenanthe oenanthe), macho

Buitres leonados. Juvenil a la izquierda y adulto a la derecha

Bisbita campestre (Anthus campestris)

Majuelo

Termino igual que acabo, con el quebrantahuesos que vi cerca de Pontones. Gracias a las fotografías se le ven las anillas y revelan que se trata de Rayo, un macho nacido en 2014 que suele ir junto a la hembra de 2013 conocida como Estela, por lo que podemos aventurar que el otro ejemplar que vi junto a él era Estela. 
Tener una fotografía que muestra el estado de su muda es una importante ayuda a la hora de identificar ejemplares con plumajes similares cuando las observaciones son lejanas o no se pueden ver las anillas, porque también tengo ya varios adultos fotografiados para poder hacer las comparaciones necesarias. Aquí tengo que hacer hincapié en la herramienta tan útil que es la fotografía en la observación de aves, cuando hay gente que se empecina en desvincularla de la ornitología.


Me ha parecido interesante terminar enseñando una comparativa de Rayo en 2017 y ahora en 2019 para que veáis lo mucho que ha cambiado. Ojalá pronto asistamos al esperanzador establecimiento de una nueva pareja reproductora en Andalucía.






domingo, 22 de septiembre de 2019

Peña Amusgo (Peñamujo)






Ahora que estoy de regreso en la Sierra de Segura ha llegado el momento de saldar cuentas pendientes yendo a sitios que quería conocer y de hacer las muchas rutas que nunca llegué a patear. Hay muchos sitios nuevos que iré conociendo sobre la marcha sin tenerlo previsto, estoy muy seguro de ello, pero también tengo desde hace bastante tiempo una buena lista de sitios pendientes a los que ir.

Uno de ellos es el conocido como Peña Amusgo (Peñamujo localmente), un promontorio rocoso que se asoma al embalse del Tranco a modo de balcón privilegiado con unas panorámicas extraordinarias de su bello entorno. Por ello el 30 de agosto me propuse hacer la ruta que parte desde la aldea de Artuñedo. Primero tuve que pasar por Casas de Carrasco, donde sus explotaciones ganaderas suelen garantizar la presencia de buitres leonados en sus inmediaciones, estando entre ellos la agradable sorpresa de un joven alimoche que seguramente estaría migrando.
Además de los buitres y del alimoche también era notoria la presencia de cornejas negras y un joven milano negro con las mismas intenciones de encontrar algún despojo o carroña.




Buitres leonados (Gyps fulvus)

Ciervo (Cervus elaphus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)



Alimoche (Neophron percnopterus)

Una vez en la pequeña y apartada aldea de Artuñedo comienza la ruta, ascendiendo un poco hasta adentrarse la senda entre los pinares que nos llevan a un saliente rocoso que nos sirve como primer mirador natural antes de continuar con el recorrido.
Las vistas incluyen los cortados que forman el Mirador de Juan León y el lejano pero inmenso Banderillas, mientras que mirando al cielo se veían algunos abejeros en migración postnupcial entre las más grandes siluetas de los buitres.




Abejero  y buitre leonado

Abejero (Pernis apivorus)



Salir de entre los pinos y encontrarte casi de pronto con la mole de Peña Amusgo es una experiencia fabulosa, pero lo es más cuando te asomas a ella contemplando el gran valle que se abre bajo tus pies con la lámina de agua del embalse a modo de lago de montaña. Mirando a la derecha se ven los pueblos de Hornos de Segura, Cortijos Nuevos y Torres de Albanchez.
El color amarillo del pasto agostado no le sienta muy bien al paisaje y por ello me propuse que más adelante haría de nuevo la ruta para disfrutarla con mayor verdor, además de completar el recorrido con unos buenos consejos que me dieron ese mismo día.






Hornos de Segura





Por el camino no me paré a fotografiar animales, lo cual no significa que no los encontrara, tales como águilas calzadas, lagartijas colilargas o mariposas pandora.
En la gran peña sí saqué la cámara mientras disfrutaba de la observación de abejarucos y oía un juvenil de águila real piando con insistencia a sus padres como suele pasar en estas fechas, aunque sólo pude ver a uno de los adultos.
Cuando ya estaba regresando a Santiago de la Espada tuve un buen regalo de despedida viendo por la carretera un quebrantahuesos adulto al que no he podido identificar, aunque sí puedo descartar varios ejemplares y no tardaré en ponerle nombre.



Abejarucos (Merops apiaster)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Si os ha gustado lo visto por aquí recordad que más adelante repetiré la ruta cuando la sierra luzca más bonita en otoño-invierno, y muy pronto se superarán esas fotos lejanas de quebrantahuesos de estas dos últimas publicaciones con otras mejores.
La verdad es que estoy muy emocionado con todo lo que tengo aún por delante, tanto lo que ya está planeado como lo que sé que llegará por casualidad.