viernes, 30 de marzo de 2018

Mucha agua para las campiñas jiennenses




En la anterior publicación empecé hablando de la importancia de las abundantes lluvias que hemos recibido, y ahora lo vais a ver en mi Jaén natal con la cascada de La Cimbarra (remoto rincón de Sierra Morena) como nunca la había visto antes.

A mediados de mes estuve en mi pueblo (Bailén) y no pude evitar hacer una salida de anfibios por sus graveras viendo sapos corredores (Epidalea calamita) muy encelados y gallipatos (Pleurodeles waltl). Lo más sorprendente es que detecté por el canto la presencia de sapillos moteados, y me pregunto cómo es posible no haberlo sabido antes... no verlos no es tan raro porque son muy pequeños y discretos, pero es que cuando croan se hacen notar muchísimo.














También estuve, por consejo del amigo Javi Reyes, en la dehesa de Guarromán (el nombre de pueblo que más gracia hace a la gente de fuera... y también a la de aquí, para qué engañarnos).

Estaba aquello florido y bastante primaveral ya con los cantos de numerosas especies de aves como trigueros o jilgueros, viendo dos culebreras (Circaetus gallicus), bastantes milanos negros (Milvus migrans), vencejos pálidos (Apus pallidus) y abubillas (Upupa epops).










El motivo principal para ir allí fue que me comentaron que se pueden ver un elanio y críalos. Con el primero no hubo suerte, pero con los críalos (Clamator glandarius) se dio mejor la cosa al ver cuatro ejemplares, siendo además los primeros que veo este año.

Se comportaron de la manera clásica que bien conocen los que los han visto: alimentándose de orugas urticantes, gritando frecuentemente y molestando a las urracas. Esto último es una treta bien tramada, ya que el macho provoca a las urracas para que le persigan, mientras que la hembra aprovecha el descuido para entrar al nido sin vigilar de las urracas y depositar un huevo que ellas cuidarán como inconscientes padres adoptivos. De hecho casi fui testigo de esto último, pero las urracas se dieron cuenta a tiempo y expulsaron de las cercanías del nido a la hembra del críalo.
No se podrá negar lo entretenidos que son estos tunantes.










Acabé la tarde en las afueras de Bailén, donde vi entre otras cosas conejos (Oryctolagus cuniculus), andarríos grandes (Tringa ochropus), garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) y un nuevo ejemplar de críalo con las nevadas cumbres de Sierra Mágina como telón de fondo.

Hice una lista completa con las aves que vi en la dehesa de Guarromán porque desde luego que vi más especies que las aquí mostradas, podéis verla haciendo click aquí.











martes, 27 de marzo de 2018

Tiempo de anfibios y migradoras




El mes de marzo llegó, como todos sabéis ya a estas alturas, lloviendo sin parar. El considerado "mal tiempo" era ya muy necesario y ha estado regando en abundancia la sedienta tierra que ha sido duramente castigada por el pasado año de sequía (y de mala gestión del agua). He podido ver vídeos e imágenes de mi tierra que me han alegrado sobremanera al ver que ya mana el agua en abundancia del nacimiento del río Segura o que los embalses recuperan nivel.

Esto ha gustado, por supuesto, a los anfibios que han visto los campos bien encharcados y listos para empezar la reproducción. En las afueras de Prado del Rey han abundando los sapos corredores (Epidalea calamita) llenando la noche con las serenatas de sus hinchados sacos bucales.














Otros anuros encontrados por la misma zona fueron el sapo común (Bufo spinosus), la ranita meridional (Hyla meridionalis) y el sapillo moteado (Pelodytes punctatus), uniéndose estos dos últimos a los ruidosos conciertos nocturnos de los sapos corredores.










La abundancia de lluvias augura una bonita temporada de orquídeas, que ya fui estrenando desde finales de febrero con la Barlia robertiana y la Ophrys fusca. Dentro de muy poco el repertorio irá aumentando considerablemente.






Desde ese curioso observatorio que es la terraza de mi casa he seguido observando a diario las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) de la iglesia del pueblo, las golondrinas comunes (Hirundo rustica) y los buitres leonados (Gyps fulvus) capeando los fuertes vientos lo mejor posible.









He podido comprobar que vivo en una buena zona para disfrutar del paso de aves migratorias, se ve que Prado del Rey (al pie de la Sierra de Grazalema) es una buena "autopista" para las aves planeadoras que van llegando desde el cercano Estrecho de Gibraltar y el día 4 vi aparecer mis primeras culebreras (Circaetus gallicus) del año si obviamos los ejemplares invernantes que he visto por Sevilla.
Fueron varias decenas de ejemplares los que fueron pasando de forma casi continua durante esa mañana, además de un par de cigüeñas negras (Ciconia nigra) y muchos milanos negros (Milvus migrans).












La semana siguiente se siguieron viendo muchas culebreras, y otras aves que ya veréis en su momento. Ya veis que a veces no hace falta alejarse mucho de casa para disfrutar de la naturaleza, que incluso viene a verte a domicilio.