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domingo, 21 de enero de 2024

Salidas de diciembre

 




El pasado mes de diciembre comenzó con buenas dosis de la Sierra Morena más salvaje alternada con su versión más accesible y cercana a la civilización.
En una conocida colonia de buitres leonados, en la que hicimos una parada por pura casualidad al decidir yo que no estaría mal echar un ojo, nos salió bien la jugada con la aparición de una hembra adulta de águila perdicera que se remontaba llevando el buche bien lleno.



Águila perdicera (Aquila fasciata)

Con el cielo de fondo

Ante su hábitat de cortados rocosos


Ver grullas y grandes rapaces en la misma salida es algo que me encanta, cosa que pudimos hacer viendo las primeras en sus dehesas de invernada y las segundas sobrevolando los bosques de roble melojo aún con su colorido otoñal.



Grullas (Grus grus)

Petirrojo (Erithacus rubecula)

Hoja de roble melojo

Buitre negro (Aegypius monachus)




Trepador azul (Sitta europaea)




Otros momentos los dedicamos a lo que podemos llamar pequeños detalles, en este caso fauna de mucho menor tamaño y hongos como el Phallus impudicus que, curiosamente pese a su fama (por motivos obvios), no había visto hasta ahora.



Araña sin identificar

Falsa viuda negra (Steatoda paykulliana)

Escorpión (Buthus occitanus)

Setas sin identificar

Roquero solitario (Monticola solitarius)

Phallus impudicus



Durante aquellas salidas el frío fue considerado, algo que merece la pena por ver todo aquello y disfrutar luego de buenas cenas con postres caseros como este poderoso arroz con leche (nada de chistes relacionados con el hongo anterior).





jueves, 25 de febrero de 2021

En torno a la aldea de Marchena

 




Tengo que volver a hablar de Marchena, estar trabajando en una aldea segureña en plena sierra aporta muchísimo a mis intereses naturalistas y siempre se acaba viendo algo interesante aunque pase la mayor parte del tiempo en el aula.
A finales de enero aún quedaba un poco de nieve que acabó dando paso a bastantes arroyitos y saltos de agua con su deshielo.






La última semana de enero tuvo un tiempo tan cambiante que igual veíamos en el recreo a un joven lagarto ocelado tomando el sol y las orugas de la procesionaria del pino en sus ordenadas y peludas filas... o llegaban abundantes lluvias que animaban a los sapos corredores a entregarse a sus amoríos en las charcas temporales.


Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa)

Sapo corredor (Epidalea calamita)


Cuando salimos a dar un paseo durante el tiempo de recreo es muy habitual que en las encinas y almendros del entorno del pueblo veamos muchos pájaros forestales que dos alumnas mías se tienen ya bien aprendidos.


Pico picapinos (Dendrocopos major)

Trepador azul (Sitta europaea)

Carbonero garrapinos (Periparus ater)

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)


En mis viajes entre Santiago de la Espada (donde vivo) y Marchena suelo ver cabras monteses, como por ejemplo esta habitual y pobre hembra afectada de sarna.
La mañana del 29 de enero encontré a mi amigo el zorro buscando posibles presas a orillas del río Zumeta y a veces tengo la suerte de divisar alguna de las águilas reales del valle. Estos últimos encuentros son menos habituales y ese factor sorpresa da muchas alegrías en mis recorridos diarios.


Zorro (Vulpes vulpes)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Detrás de Marchena se encuentra la enorme extensión de rocosos calares situados entre los valles de los ríos Zumeta y Segura, lugar muy frecuentado por grandes carroñeras con el quebrantahuesos como plato fuerte.
Precisamente un quebrantahuesos fue la estrella absoluta de la tarde del 28 de enero cuando salí a dar una vuelta por esas cumbres. Estaba viendo a los buitres leonados remontar térmicas ante unos cortados cuando apareció a contraluz esa silueta de larga cola que nunca deja de emocionarte... sobre todo si te pasa a la tan cercana distancia que veis en las fotos.
Es Jovan, el hijo de la pareja formada por Tono y Blimunda que nació en libertad en 2019. Es el mismo que ya vimos en el colegio lanzando un hueso, por los avistamientos de estos dos meses veo que le gusta la zona y no estaría mal que se asentara aquí, pero siendo tan joven  nunca se sabe.










Antes de tan maravilloso encuentro ya había estado observando a los numerosos buitres leonados con un quebrantahuesos adulto infiltrado, lástima que cuando me di cuenta de su presencia ya se estaba marchando el maldito.



Buitres leonados (Gyps fulvus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)


Los buitres estaban, como veis, ocupados llevando material a sus nidos para tener a punto la nueva temporada de cría (ayer mismo los estuve viendo incubando). Quién sabe si también anda criando este último buitre sin las plumas de la cola, un gran clásico que se suele ver mucho en esa zona.






miércoles, 10 de febrero de 2021

El paso de la borrasca en la Sierra de Segura

 




En enero hemos tenido la esperable saturación de nieve y borrasca Filomena en las noticias, con ese hincapié madrileño habitual como si en el resto del país no hubiera nevado por lo visto.

De hecho en la Sierra de Segura ya había nieve antes de llegar la tremenda borrasca, nevó sobre nevado y así estaba el panorama de estas primeras fotos que enseño antes de las ya famosas nevadas que caerían poco después por buena parte de España.



Almorchón

Banderillas


Estuvo nevando copiosamente durante varios días seguidos, llegando a irse la luz como suele pasar en comarcas así, aunque desde luego no es nada comparado con las antiguas nevadas que dejaban familias enteras aisladas.
Era irresistible dar un paseo por Santiago de la Espada y disfrutar de escenas cautivadoras sin salir del pueblo siquiera. Esto pertenece, por supuesto, a esa primera fase de las nevadas en las que el entusiasmo predomina, antes del hartazgo natural que llega después por las numerosas complicaciones asociadas.











No contaba con ver muchos pájaros, pero algunos se podían ver sobreviviendo como podían. 
Lo que no esperaba para nada era ver un quebrantahuesos desde mi dormitorio al entrar a cambiarme de ropa, atravesando la ventisca con su comida recién obtenida mientras que un halcón peregrino cicleaba cerca. Pocas imágenes habré visto que representen mejor lo que es buscarse la vida en condiciones duras.


Estorninos negros (Sturnus unicolor)

Carbonero común (Parus major)

Trepador azul (Sitta europaea)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)


En cuanto sale un poco el sol ese entusiasmo crece exponencialmente, la combinación del blanco manto nevado con los cielos azules y el brillo de la luz solar es un espectáculo para mi gusto.
Subir al mirador del Arco en el mismo pueblo me pareció la opción más cómoda, no estuvo nada mal con un nuevo avistamiento de quebrantahuesos y observaciones de otras rapaces reluciendo con el reflejo del sol en la nieve y acompañadas por el sonido de un grupito de acentores alpinos.


Ratonero (Buteo buteo)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


El 10 de enero me lancé más con una penosa y fatigosa caminata a través de la espesa capa de nieve hasta llegar a una zona propicia para la observación de aves rapaces.
Cuatro ejemplares distintos de águila real y un quebrantahuesos adulto volando frente los paisajes nevados hicieron sentirme como si estuviera en los Alpes o incluso en el Himalaya... sí, soñar es gratis.
Resulta muy agradable ahora ver estas imágenes desde el confort del hogar, pero el frío que estuve soportando durante las esperas era espantosamente atroz, ya se sabe aquello de que la sarna con gusto no pica.



Ardilla (Sciurus vulgaris)


Águila real (Aquila chrysaetos)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Cabras monteses (Capra pyrenaica)


Acentor alpino (Prunella collaris)


Gamos (Dama dama)




En el lugar que escogí como atalaya encontré estas huellas de ave que atribuyo al quebrantahuesos por ser enormes como las de los buitres y tener también rastros como de haber arrastrado unas largas plumas caudales. ¿Qué pensáis?