lunes, 28 de febrero de 2022

Vuelve el bicheo

 

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Ver un joven quebrantahuesos (el de la foto de arriba para más señas) durante el trayecto que hago a mediodía desde el colegio hasta casa es algo que no ocurre todos los días, ni siquiera todos los meses, pero a fin de cuentas es un ave que veo a lo largo de todo el año y lo más novedoso que trajo el comienzo de febrero fue la actividad de las primeras abejas y mariposas que aparecen en busca de la temprana floración.

Hay que fijarse bien en cuanto a abejas se refiere, los sírfidos pueden hacerse pasar por avispas y abejas engañando a quien no tenga el ojo acostumbrado. La clave está en sus enornes ojos y cortas antenas, cosa que se resume con que tienen cara de moscardón como dice una alumna mía.



Sírfido que imita una avispa

Sírfido de especie diferente, más parecido a una abeja


Éstas sí son verdaderas abejas con sus ojos más estrechos y largas antenas, o sin cara de moscardón, como prefiráis. 
Hay al lado del colegio de la aldea de Marchena un par de grandes romeros en flor que durante todo el mes han estado atrayendo un gran ajetreo de himenópteros y otros insectos.



Andrena sp.

Osmia sp.

Anthophora plumipes

Abeja sin identificar

Anthophora dispar


Entre las abejas también estaban las llamadas abejas cuco, que ponen sus huevos en nidos ajenos y por ello se ganaron ser comparadas por el ave parásita de nidos por antonomasia. Ambas pertenecen al género Nomada, pero puedo llegar a nivel de especie.



Nomada sp.

Nomada sp.


Las primeras mariposas en emerger también estuvieron allí rondando los romeros. El caso de la cejialba me pareció llamativo porque no la esperaba hasta marzo, es lo que tiene este invierno tan raro y seco con días que llegaron a ser calurosos y primaverales en algunas ocasiones.


Cejialba (Callophrys rubi)

Manto bicolor (Lycaena phlaeas)

Blanca verdinervada (Pieris napi)

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)


No todo son polinizadores en los romeros, también hay pequeños depredadores y comedores de hojas.


Arácnido sin identificar

Escarabajo del romero (Chrysolina americana)


Además de estos ratos viendo y fotografiando artrópodos en los romeros durante los recreos, algo que francamente me encantó, también he tenido mis salidas por las tardes en aquellos primeros días de febrero. Podemos destacar por ejemplo haber visto portando su comida al joven quebrantahuesos que nació en libertad en año pasado de la pareja más veterana que tenemos en el parque natural.
Mención especial a las especies sin fotografiar como el lúgano, el pinzón real e incluso una muy inesperada (como siempre pasa con esta especie) becada.



Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Ardilla (Sciurus vulgaris)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Carbonero (Periparus ater)

Buitre leonado (Gyps fulvus

Águila real (Aquila chrysaetos)


Para mejorar la semana también hay otras cosas igualmente serranas como este queso de cabra de Pontones.






viernes, 25 de febrero de 2022

De ruta por La Cabrilla

 




Si el sábado 29 de enero hice una ruta en solitario como es mi costumbre, para el domingo 30 hice otra con un grupito de lo más majo yendo a uno de los sitios más atractivos de la Sierra de Cazorla (Jaén) accediendo desde Castril (Granada).

La idea era ir hasta Navalcenteno y asomarnos a los fieros cantiles de La Cabrilla, cosa que hicimos por su abandonada casa forestal en ruinas mientras veíamos numerosos gamos y muflones, lúganos, zorzales alirrojos, águilas reales y un par de quebrantahuesos en la lejanía.
Navalcenteno no luce igual con su apagado aspecto invernal en comparación con su intensa floración primaveral, pero igualmente es espectacular atravesar ese mundo de pura roca.





Gamos (Dama dama)

Navalcenteno



Quedaba, sin embargo, mi parte favorita al asomarnos a sus grandiosos cortados, en los que apareció nuevamente un quebrantahuesos y me sorprendió ver abajo en el valle una inesperada y joven águila imperial.





Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Águila imperial (Aquila adalberti)




Casi en todo momento nos acompañaba allí una buena bandada de acentores alpinos buscando comida incansablemente y posándose al borde de las peñas para mirar con curiosidad mientras resonaban los graznidos de las chovas piquirrojas y varios aviones roqueros pasaban volando cerca.




Acentor alpino (Prunella collaris)

Draba hispanica




Al volver sobre nuestros pasos durante el camino de regreso vimos una vez más águilas reales y una buena cantidad de cuervos tomando las mismas corrientes de aire que los buitres leonados, muy cerca de donde las larvas de salamandra se desarrollaban pacientemente en un abrevadero.
Muy a lo lejos destacó la silueta de un viejo macho montés que lucía una buena cornamenta en forma de lira, un codiciado trofeo por el que grandes machos como él son tan recelosos y huidizos.



Águila real (Aquila chrysaetos)


Cuervos (Corvus corax)


Cabra montés (Capra pyrenaica)


Una buena ruta tiene que terminar con sus gordosuras, como esta tarta de queso en el pueblo de Castril antes de volverme para Santiago de la Espada.






martes, 22 de febrero de 2022

Cresteando hasta la caseta de La Pililla

 




Hay siempre rutas por la Sierra de Segura que tengo pensadas para hacerlas pero, por un motivo u otro, al final no las acabo haciendo. Normalmente las dejo para más adelante, para cuando en primavera está todo más animado y hay un mayor abanico de especies de animales y plantas que poder ver durante los itinerarios, pero esto no es factible porque en esa primavera ideal no puedo ponerme a hacerlo todo e incluso se me acaba olvidando.

Una de esas ideas de rutas era ir hasta la caseta de La Pililla por los cantiles que dan al valle del Segura, siendo el 29 de enero la fecha elegida en un soleado sábado para llevarla a cabo por fin. Inicialmente mi punto de partida sería la aldea de Marchena, pero me recomendaron que mejor empezara desde el Puerto de Marchena y allí podría directamente crestear hasta el puntal en el que se ubica la caseta.

Antes de llegar al puerto hice una paradita en Cañada Hermosa porque los piquituertos estaban de lo más apetecibles en las ramas aún desnudas de los árboles de la carretera. Una vez más vi machos de un color rojo distinto a nuestros ejemplares ibéricos, delatando que son individuos invernantes de tierras europeas más lejanas.



Piquituerto (Loxia curvirostra), macho adulto

Piquituertos (Loxia curvirostra), jóvenes


Tenía ilusión, como siempre que salgo de senderismo, en avistar algún quebrantahuesos durante el recorrido. Aquel día fue llegar y besar el santo porque aún no me había colgado la mochila cuando apareció una fabulosa hembra adulta volando justo por donde yo había llegado, se ve que yo no era el único con intención de recorrer la cresta.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)




Los buitres leonados luchaban contra el viento al ascender por el valle y me los encontraba casi de golpe cuando alcanzaban los precipicios que recorría. También sorprendí a un arisco mirlo capiblanco y las cabras monteses no faltaron a la cita.




Buitre leonado (Gyps fulvus)


Cabra montés (Capra pyrenaica)




En un aislado peñón se alzaba la abandonada caseta de vigilancia de incendios que fijé como meta en la ruta, un buen sitio para sentarme a disfrutar del merecido bocadillo pensando en las solitarias jornadas de los vigilantes de incendios que en su momento utilizarían la caseta.
A la vuelta vi otro quebrantahuesos, un juvenil esa segunda vez, y una pareja de águilas reales volando altísimas.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Águila real (Aquila chrysaetos)


Tomísido




Al regresar de esa ruta que me permitió ver desde las alturas lugares como el Puntal de los Canteros, el embalse de Anchuricas, la Molata de los Almendros y los calares tras los que está la aldea de Marchena con mi escuela, estuve dando unos paseos con intenciones pajareras que no me dieron el resultado esperado a excepción de una gran hembra juvenil de azor.



Azor (Accipiter gentilis)


Estas salidas que combinan senderismo por zonas nuevas junto con observación de fauna me encantan, pero más todavía si en la ecuación hay una buena torta de chocolate.