Hay siempre rutas por la Sierra de Segura que tengo pensadas para hacerlas pero, por un motivo u otro, al final no las acabo haciendo. Normalmente las dejo para más adelante, para cuando en primavera está todo más animado y hay un mayor abanico de especies de animales y plantas que poder ver durante los itinerarios, pero esto no es factible porque en esa primavera ideal no puedo ponerme a hacerlo todo e incluso se me acaba olvidando.
Una de esas ideas de rutas era ir hasta la caseta de La Pililla por los cantiles que dan al valle del Segura, siendo el 29 de enero la fecha elegida en un soleado sábado para llevarla a cabo por fin. Inicialmente mi punto de partida sería la aldea de Marchena, pero me recomendaron que mejor empezara desde el Puerto de Marchena y allí podría directamente crestear hasta el puntal en el que se ubica la caseta.
Antes de llegar al puerto hice una paradita en Cañada Hermosa porque los piquituertos estaban de lo más apetecibles en las ramas aún desnudas de los árboles de la carretera. Una vez más vi machos de un color rojo distinto a nuestros ejemplares ibéricos, delatando que son individuos invernantes de tierras europeas más lejanas.
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| Piquituerto (Loxia curvirostra), macho adulto |
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| Piquituertos (Loxia curvirostra), jóvenes |
Tenía ilusión, como siempre que salgo de senderismo, en avistar algún quebrantahuesos durante el recorrido. Aquel día fue llegar y besar el santo porque aún no me había colgado la mochila cuando apareció una fabulosa hembra adulta volando justo por donde yo había llegado, se ve que yo no era el único con intención de recorrer la cresta.
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
Los buitres leonados luchaban contra el viento al ascender por el valle y me los encontraba casi de golpe cuando alcanzaban los precipicios que recorría. También sorprendí a un arisco mirlo capiblanco y las cabras monteses no faltaron a la cita.
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
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| Cabra montés (Capra pyrenaica) |
En un aislado peñón se alzaba la abandonada caseta de vigilancia de incendios que fijé como meta en la ruta, un buen sitio para sentarme a disfrutar del merecido bocadillo pensando en las solitarias jornadas de los vigilantes de incendios que en su momento utilizarían la caseta.
A la vuelta vi otro quebrantahuesos, un juvenil esa segunda vez, y una pareja de águilas reales volando altísimas.
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| Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
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| Tomísido |
Al regresar de esa ruta que me permitió ver desde las alturas lugares como el Puntal de los Canteros, el embalse de Anchuricas, la Molata de los Almendros y los calares tras los que está la aldea de Marchena con mi escuela, estuve dando unos paseos con intenciones pajareras que no me dieron el resultado esperado a excepción de una gran hembra juvenil de azor.
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| Azor (Accipiter gentilis) |
Estas salidas que combinan senderismo por zonas nuevas junto con observación de fauna me encantan, pero más todavía si en la ecuación hay una buena torta de chocolate.