Mostrando entradas con la etiqueta Ditisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ditisco. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de junio de 2017

Gran jornada de orquídeas y bichos




Veis que normalmente salgo yo solo por la Sierra de Segura, salvo las ocasiones en las que voy con un amigo o dos, pero el día 28 fue sin duda el que pasé más acompañado.
Javi Reyes me invitó a unirme aquel domingo a un grupo de fotógrafos y entusiastas de la naturaleza que venían a ver orquídeas e invertebrados después de pasar el día anterior un buen rato viendo anfibios.

Junto a Mari Carmen Casas, César Portillo, Enrique Capilla, José Antonio Sánchez y José Luis Coll empezamos la mañana viendo unas Ophrys apifera, Ophrys lutea, Ophrys castellana, Orchis coriophora y Orchis langei en una zona que empezaba ya a perder frescura por la falta de lluvias.
De entre los artrópodos destacaron las arañas, la segunda es una Pisaura mirabilis, y mariposas como Ideaea macilentaria y Odezia atrata.











En Las Acebeas completamos el repertorio con Neottia nidus-avis, Himantoglossum hircinum, Listera ovata, Serapias parviflora y Cephalanthera damasonium.
Volaban lepidópteros como la doncella mayor (Melitaea phoebe), varias especies sin concretar de los géneros Zygaena y Jordanita o la blanca del majuelo (Aporia crataegi), con la fabulosa sorpresa para mi gusto de encontrar una lagartija de Valverde (Algyroides marchi) en una zona por la que pasé cientos de veces hace dos años... ¿una colonización reciente o simplemente no me di cuenta? Porque no será que no bicheé veces aquel rincón donde estaba.















En el entorno del río Madera nos esperaban algunas cosillas más. Cerca de las atrapamoscas (Pinguicula vallisneriifolia) crecían unas Limodorum abortivum aún lozanas, llamando especialmente la atención una de color blanco. También empezaban a florecer las Gymnadenia conopsea, pero como más tarde las he podido ver ya más abiertas me reservo para otro momento fotografías de esa especie.

En cuanto al bicheo, aún había pocos caballitos del diablo, unos Calopteryx virgo que no se dejaron fotografiar y unos Pyrrhosoma nymphula que colaboraron un poco más, además de efímeras y una lagartija de Valverde justo cuando empecé a decir que un paredón reunía buenas condiciones de hábitat y me puse a buscar.









Al despedirnos tenía que llevar a Javi al pueblo de Segura de la Sierra, y por el camino aprovechamos para ver alguna que otra cosilla. En la piscina abandonada con larvas de anfibios no hubo suerte, sólo se veían bien los insectos como ditiscos y nadadores de espalda, pero al llegar a Segura nos llevamos la sorpresa de que en las laderas del castillo y a muy pocos metros de la carretera crecían unas Anacamptis pyramidalis en excelente estado junto a una enorme Himantoglossum hircinum. Muy buen broche final para un finde tan estupendo.








martes, 29 de marzo de 2016

El gran momento del sapo común




El inicio de la primavera es un momento crucial en la vida del sapo común (Bufo spinosus), que empieza su temporada de reproducción tras el largo invierno y sale dispuesto a ir a por todas.
A diferencia de su primo el sapo corredor, con sus sonoros coros nocturnos croando intensamente por las charcas de Bailén, el sapo común es más discreto en sus amoríos, pero resulta más visible al aparecer a plena luz del día mientras damos un paso por la sierra durante marzo y abril.

Así es como mi mejor amigo y yo nos encontramos con varios ejemplares en un tranquilo y limpio arroyo de la Sierra Morena de Jaén, que ya me ha mostrado en otras ocasiones sus valores naturales al ir detectando allí especies como el azor, el cárabo, la culebra de collar o distintas especies de libélulas (haz click aquí para echar un vistazo). Allí vimos un pareja en pleno amplexo, que es cuando el macho (de menor tamaño como en otras especies de anuros) se aferra a la hembra bajo las axilas con la ayuda de unas callosidades que desarrolla en esos días para tal fin, a la espera de fecundar las ristras de huevos de su compañera.

Ya vimos que alguna pareja dejó allí los cordones gelatinosos de sus puestas, pero varios machos aún estaban solos a la espera de poder conquistar alguna dama.










Es el único momento del año en que estos anfibios entran al agua durante su vida adulta, ya que son unos animales muy terrestres a diferencia de otros anuros como la rana común. Esta abundancia no pasa desapercibida a otros, que no están interesados en solamente observarlos como hacemos nosotros, y buscan más bien hincar el diente. Es el caso de la nutria, astuto mustélido que acude a estos cauces para ponerse las botas con esos encelados amigos, y evita la toxicidad de sus secreciones rajando la piel y dándole la vuelta para cómodamente comer su interior, dejando por el agua los truculentos restos de su comilona: pellejos dados la vuelta con la cabeza intacta. De hecho, nos encontramos bastantes pieles, así que la nutria se pegó un buen empacho bufónido.




Este día de campo (del 19 de marzo, por cierto) tuvo más protagonistas, claro, y vimos invertebrados como el ditisco (Dytiscus marginalis), la escolopendra (Scolopendra cingulata) y el escorpión (Buthus occitanus).









Y algún otro habitante serrano de mayor tamaño, al encontrarnos con un grupo de jabalíes (Sus scrofa) con sus crías. Fue muy curioso que justo íbamos hablando de ellos cuando vimos aparecer estos adultos con los rayones.
También vimos picogordos, un azor, buitres leonados, y oímos el reclamo de un águila real; una buena salida matutina un poco pasada por agua. No tardaré mucho en publicar alguna otra cosilla de Jaén, además de mi propio pueblo, ya veréis.