viernes, 28 de junio de 2024

Segunda gran ronda de orquídeas






Mediados de mayo es una fecha estupenda para ir de orquídeas por las Prebéticas, por lo que nos juntamos por entonces un grupito de lo más competente para buscar un nuevo gran repertorio de orquídeas tras el disfrute de la primera ronda que tuvimos a principios de primavera en Sierra Morena y otras zonas aledañas.

El mítico sector entre Las Acebeas y el Río Madera siempre ofrece un amplio e interesante catálogo de especies, aunque el año pasado quedó un poco deslucido en cuanto a cantidad y tamaño de los ejemplares por la falta de lluvias. Este año no ha sido así y todo ha crecido bien lozano y exuberante, tanto que incluso pensamos que en algunos sitios llegaría hasta a suponer un problema la altura de la vegetación herbácea.

A las especies típicas de mayo se unieron las más exclusivas de la zona, en cuanto a distribución andaluza se refiere, como sucede con Neottia nidus-avis, Ophrys castellana o Listera ovata. De entre ellas destaca Ophrys castellana al encontrarse únicamente en la provincia de Jaén a nivel andaluz.



Ophrys scolopax

Otra scolopax de color distinto

Orchis langei

Ophrys lutea

Orchis champagneuxii

Ophrys scolopax

Orchis cazorlensis

Híbrido entre Ophrys apifera y Ophrys scolopax

Orchis langei

Neottia nidus-avis

Ophrys castellana

Listera ovata

Ophrys castellana

Serapias parviflora

Ophrys ficalhoana

Cephalanthera damasonium

Ophrys apifera

Dactylorhiza elata

Una Ophrys apifera muy curiosa

Cephalanthera longifolia

Neottia nidus-avis



Al pasar tanto tiempo agachado en praderías tan llenas de vida era imposible no encontrar también muchos artrópodos en torno a la floración, ya sea en busca de alimento y refugio o para acechar con intenciones predatorias a quienes buscan eso primero.



Araña Napoleón (Synema globosum)

Hespérido

Micrommata sp.

Hespérido

Xysticus sp.

Licénido

Anthaxia hungarica

Microlepidóptero

Abejorro posado tras la doncella mayor, aunque no se vea


Si hay una especie animal que sobresaliera muy claramente entre todas ellas, fue un vertebrado. 
La lagartija de Valverde, especie amenazada tras verse recluida con carácter endémico en esas sierras, va desapareciendo de ellas cuando se produce degradación en sus hábitats y no puede expandirse a otros fuera del macizo montañoso.

Es larga su historia evolutiva cuando su ambiente original de florestas tropicales fue transformándose y sólo pudo sobrevivir refugiada en unas sierras que aún le brindaban condiciones óptimas.
Por ello es siempre motivo de alegría cuando me encuentro con alguna población que hasta el momento no conocía, siendo en esta ocasión crucial la ayuda de Mari Carmen al contarme que recordaba verlas hace bastantes años en un encajonado arroyo... y allí siguen.



Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)




Aunque deje esto para el final, no es que me parezca menos importante disfrutar también de la floración de otras plantas que no son orquídeas, que en muchos casos las igualan o superan en vistosidad y belleza. Ver algunas laderas repletas de peonías ya supone una delicia visual al recorrer esos valles tan verdes y apacibles.


Puede que Geranium sylvaticum

Peonías (Paeonia officinalis)

Aquilegia vulgaris


Para el final queda este detalle que nos recuerda que todo esto estuvo bajo el mar hace tantísimo tiempo atrás. No son pocos precisamente los fósiles de animales marinos que podemos encontrar en los caminos y sendas de la sierra.






martes, 25 de junio de 2024

El campo para comérselo

 





Aquí, a diferencia de las entradas en las que relato alguna salida concreta o, como mucho, varias que tengan en común haber estado por la misma zona en un corto espacio de tiempo, voy a recopilar fotos sueltas con diferencia en el espacio y el tiempo, pero manteniendo por igual la temática primaveral.

Muchos son los sitios de Jaén que actualmente son un secarral bajo el sol implacable del verano, pero en abril lucían como un lozano vergel que estallaba con el colorido de la floración. Así lo pudimos comprobar Mari Carmen y yo al parar en El Condado, comarca que conocía bien por las orquídeas y que me sorprendió con una nueva (por lo menos para mí) colonia de aguilucho cenizo en un herbazal.



Lagorina sericea

Anacamptis papilionacea

Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Arveja

Aguilucho cenizo (Circus pygargus), hembra


Aguilucho cenizo (Circus pygargus), macho

Aceras anthropophorum

Cogujada común (Galerida cristata) cantando en vuelo

Agalenatea redii en una Ophrys incubacea


Para complementar un poco el tema pajarero añadamos las afueras de Bailén, donde vi junto a Jesús Jiménez un par de milanos reales con pinta sospechosa... tengamos en cuenta que las liberaciones de la especie en Cazorla han dado como resultado que desde el año pasado tengamos parejas reproductoras en la campiña jiennense.
Bailén tiene estos contrastes de un hecho positivo junto a la presencia de una exótica invasora como el ganso del Nilo, que también ha llegado a la zona para quedarse y, como siempre, no se hará nada para evitarlo. Del mismo modo también contrasta la belleza de aves como el abejaruco con la sordidez de las cigüeñuelas criando en las malolientes balsas de alpechín (el residuo de la obtención del aceite de oliva).




Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)

Ganso del Nilo (Alopochen aegyptiaca)


El azulón de colegueo con la focha

Vencejo común (Apus apus)


Milano real (Milvus milvus)

Culebrera (Circaetus gallicus)


Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

Abejaruco (Merops apiaster)


Mencionaba que El Condado es una excelente zona de orquídeas, ya enseñé en otras entradas su gran abanico de especies y no quise ser repetitivo ahora. Mucha de su actual fama se debe también a la nutrida presencia de híbridos, sobre todo del género Ophrys con las especies scolopax, bombyliflora, speculum, incubacea, tenthredinifera y lutea. Las combinaciones de todas ellas dan lugar a estos nueve híbridos que no he nombrado por pereza (lo reconozco), pero una atenta mirada os hará reconocer a las especies parentales con facilidad.
Todos sabemos que este género de orquídeas se sirve de la llamada polinización por engaño sexual, haciendo que los himenópteros confundan sus flores con hembras y acudan a intentar copular con ellas, quedando así adheridos los polinios que llevarán a otra orquídea cuando vuelvan a ser engañados. Llama la atención que aparezcan en tanta abundancia y muy cerca unos de otros, no sabemos si es que los polinizadores de allí están muy despistados o qué ocurre...