Durante el presente curso escolar, que ya ha acabado para los alumnos y el próximo viernes lo hará para mí, me he sentido muy afortunado de poder contar con el paraje natural del Brazo del Este como ocasional zona de pajareo. Desde Prado del Rey no lo tengo mal de distancia y durante todos los meses he ido alguna vez, pocos observadores de aves se resistirían a su generosidad tanto en variedad de especies como en cantidad de ejemplares.
La tarde del 26 de mayo estuve por allí aprovechando que al día siguiente iría a Doñana, disfrutando de ardeidas como la garza imperial (
Ardea purpurea), la garceta común (
Egretta garzetta) y el martinete (
Nycicorax nycticorax).
Estaban en buena compañía junto a espátulas (
Platalea leucorodia), moritos (
Plegadis falcinellus), calamones (
Porphyrio porphyrio) y avocetas (
Recurvirostra avosetta). Los meandros del viejo brazo del Guadalquivir y los canales tenían presencia casi constante de alguna de estas especies.
Los campos aledaños no estaban vacíos precisamente. Lavanderas boyeras (
Motacilla flava), terreras comunes (
Calandrella brachydactyla), alcaravanes (
Burhinus oedicnemus) y chorlitejos patinegros (
Charadrius alexandrinus) correteaban por los campos de salicornias.
En esos campos está la colonia de cría de canasteras (
Glareola pratincola), que cuando están posadas pasan desapercibidas como no emitan sus característicos reclamos parecidos a risitas.
Muy distintas son el vuelo, tremendamente llamativas con sus formas y movimientos de golondrina como adaptación a la captura de insectos en vuelo. También saben ser, además de elgantes, muy belicosas cuando ven pasar cerca a un potencial depredador de polluelos como el milano negro (
Milvus migrans), hostigándolo insistentemente. Ante mi presencia optaban por otra estrategia, la de fingirse heridas en el suelo para desviar la atención.
Aparte de milanos vi otras rapaces como el aguilucho cenizo (
Circus pygargus) y la culebrera (
Circaetus gallicus). Da gusto ver al aguilucho cenizo sabiendo la mala situación que pasan los que crían en campos de cereal, van cuesta abajo en Andalucía...
Con respecto a la culebrera, es bastante habitual ver por este paraje y la vecina Doñana ejemplares jóvenes como el de la foto (segundo o tercer año) al no tener territorio aún.
En los tarajes se veían los llamativos machos del tejedor cabecinegro (
Ploceus melanocephalus), especie exótica introducida por el hombre, y entre las cañas se dignaron a dejarse ver los carriceros comunes (
Acrocephalus scirpaeus).
Vi de nuevo una pagaza piquirroja (
Hydroprogne caspia), un único ejemplar a lo lejos, ha sido curiosa la constante presencia de la especie durante los últimos meses, contrastando con lo tarde que han ido llegando los fumareles cariblancos (
Chlidonias hybrida). Esa tarde al fin los vi en buena cantidad y os adelanto que este mes ya los he visto asentados en sus colonias de cría.
Una última vuelta al atardecer por los meandros más escondidos me mostró un grupo de jóvenes flamencos (
Phoenicopterus roseus) antes de marcharme pensando en la salida por Doñana de la mañana siguiente.
Antes de marcharme de vuelta a mi Jaén natal al acabar el curso he hecho una salida más por este paraje tan especial para mí, pese a lo abandonado y maltratado que está.
Ya lo veréis en su momento, antes va una buena batería de publicaciones con lo que he hecho a primeros de junio.... y hay de todo.