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martes, 25 de septiembre de 2018

Una tarde de sábado por el Brazo del Este


Moritos (Plegadis falcinellus)

El 1 de septiembre estrené mes saliendo por uno de mis sitios preferidos para ver aves. La verdad es que el Brazo del Este me dejó huella desde que lo conocí hace cinco años y siempre me encanta volver allí. 
En esos momentos del verano, cuando muchos sitios están totalmente secos y el calor no permite gran cosa, allí el panorama es distinto con el agua y el verdor de los arrozales que atraen a numerosas especies de aves, tanto reproductoras en la zona como migradoras que tienen allí una excelente parada para reponer fuerzas antes de dar el salto a África.


Garza real (Ardea cinerea)

Carricero común (Acrocephalus scirpaceus)

Abubilla (Upupa epops)

A los fumareles que crían en la vegetación palustre del antiguo brazo del Guadalquivir les queda ya poco para marcharse, se ven pocos ejemplares que todavía tienen que esperar un poco más para que sus jovenzuelos estén preparados, Mientras tanto les siguen llevando la comida que piden casi sin parar.
Fue un buen momento para encontrar martinetes a la luz del día, si bien al atardecer se vieron muchos más ejemplares, y los calamones aún se dejaban ver bastante bien antes de que los agricultores empiecen a perseguirlos y los vuelvan más desconfiados.

Fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida) juvenil

Fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida) adulto

Fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida) adulto con ceba

Martinete (Nycticorax nycticorax) adulto

Martinete (Nycticorax nycticorax) subadulto

Martinete (Nycticorax nycticorax) juvenil

Calamones (Porphyrio porphyrio)

Calamón (Porphyrio porphyrio)

Calamón (Porphyrio porphyrio)

Como decía al principio, era buen momento para ver migradoras que recalan en estos arrozales y cinturones de vegetación palustre, como por ejemplo las garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) al aparecer literalmente por todos sitios durante aquella tarde, incluso viéndolas volar en bandadas (yo al menos no acostumbro a ver muchas juntas al mismo tiempo).
Las garzas imperiales (Ardea purpurea), en cambio, sí me tienen acostumbrado a verlas volar en numerosos bandos cuando migran. Siempre me llama la atención ver la manera en que las que están ocultas en el carrizal echan a volar para unirse a los vociferantes grupos, como si se llamaran entre ellas.










Justamente con la imagen de estas bandadas de garzas imperiales escojo acabar la entrada, con muchas ganas de encontrarme un año más con invernantes como la cigüeña negra o el pechiazul.







miércoles, 1 de agosto de 2018

Humedales granadinos


Charca Suárez con Sierra Tejeda al fondo


Hace unos años me propuse ir conociendo bien las Cordilleras Béticas a lo largo de toda Andalucía y este año me está ocurriendo algo parecido con los humedales.
Por haber vivido varios años en el occidente andaluz ya he llegado a conocer y disfrutar ampliamente de espacios como las Marimas del Odiel, el Brazo del Este, las Salinas de Bonanza y esa grandiosa joya de la corona que es Doñana. Ha sido ahora el turno de otras zonas húmedas de gran interés como Fuente de Piedra y las lagunas del sur de Córdoba, continuando en esta ocasión con la provincia de Granada de mano de una generosa invitación que me hizo Javi Pérez a primeros de julio.

El día 4 pasamos la mañana por la media montaña de Sierra Nevada (cosa que ya aparecerá posteriormente publicada) hasta que al mediodía pusimos rumbo al sur para visitar dos humedales granadinos distintos.

El primero fue el de Padul, que con su escasa visibilidad y la mala hora con todo el calor no brindó apenas avistamientos de aves y la única foto que me traje es la de esta libélula de abajo. Su importancia no es poca al necesitar las aves migratorias de zonas así para poder parar a descansar y reponer energías, pero nosotros no pudimos ver casi nada por los motivos expuestos y nos fuimos para Motril sin pensarlo dos veces. Allí está la Charca Suárez, cuyo destino hubiera sido desaparecer en las fauces de la voraz expansión urbanística si no fuera por el esfuerzo de distintas organizaciones que lucharon por preservar tan importante enclave.


Anax imperator

Gaviota de Audouin (Larus audouinii)

Gaviota de Audouin (Larus audouinii)

Papamoscas gris (Muscicapa striata)

Papamoscas gris (Muscicapa striata)

Carricero común (Acrocephalus scirpaeus) con presa

Carricero común (Acrocephalus scirpaeus)

Pollos de tórtola común (Streptopelia turtur)

Sólo con la presencia de las gaviotas de Audouin ya empezaba a ser interesante el viaje porque no estoy nada acostumbrado a verlas y me parecen de las más bonitas entre nuestros láridos, pero había más por ver. Hay un programa de reintroducción de la amenazada tortuga mora y, justo cuando más hacíamos bromas con verlas, conseguimos ver un ejemplar. Así como también pasa por un estado de conservación delicado el porrón pardo, del que pudimos ver un macho adulto.


Tortuga mora (Testudo graeca)

Los di por galápagos leprosos, pero me parece ver una mancha roja

Porrón pardo (Aythya nyroca)

Una estrella del lugar es la focha moruna (Fulica cristata), especie en peligro de extinción que protagonizó un proyecto de reintroducción en 2013 mediante la suelta de unos cuantos ejemplares cedidos por la Cañada de los Pájaros. El resultado es el que podéis ver en las fotos, con ejemplares ya sin collar de marcaje por haber nacido allí, estando ya la especie asentada con parejas reproductoras de las que vimos varios nidos y los pollos nadando junto a los adultos.










Aquí tenemos la mejor prueba de lo que suponen los humedales costeros, hoy día tan acorralados por la presión urbanística y la agricultura moderna, y es que no ve uno todos los días varias de estas escasas aves nadando en grupo.

Nota importante: al ser reserva concertada las visitas tienen un horario establecido, del cual conviene informarse previamente para no ir en balde.






lunes, 25 de junio de 2018

Aprovechando el tiempo en el Brazo del Este




Durante el presente curso escolar, que ya ha acabado para los alumnos y el próximo viernes lo hará para mí, me he sentido muy afortunado de poder contar con el paraje natural del Brazo del Este como ocasional zona de pajareo. Desde Prado del Rey no lo tengo mal de distancia y durante todos los meses he ido alguna vez, pocos observadores de aves se resistirían a su generosidad tanto en variedad de especies como en cantidad de ejemplares.

La tarde del 26 de mayo estuve por allí aprovechando que al día siguiente iría a Doñana, disfrutando de ardeidas como la garza imperial (Ardea purpurea), la garceta común (Egretta garzetta) y el martinete (Nycicorax nycticorax).









Estaban en buena compañía junto a espátulas (Platalea leucorodia), moritos (Plegadis falcinellus), calamones (Porphyrio porphyrio) y avocetas (Recurvirostra avosetta). Los meandros del viejo brazo del Guadalquivir y los canales tenían presencia casi constante de alguna de estas especies.








Los campos aledaños no estaban vacíos precisamente. Lavanderas boyeras (Motacilla flava), terreras comunes (Calandrella brachydactyla), alcaravanes (Burhinus oedicnemus) y chorlitejos patinegros (Charadrius alexandrinus) correteaban por los campos de salicornias.









En esos campos está la colonia de cría de canasteras (Glareola pratincola), que cuando están posadas pasan desapercibidas como no emitan sus característicos reclamos parecidos a risitas.








Muy distintas son el vuelo, tremendamente llamativas con sus formas y movimientos de golondrina como adaptación a la captura de insectos en vuelo. También saben ser, además de elgantes, muy belicosas cuando ven pasar cerca a un potencial depredador de polluelos como el milano negro (Milvus migrans), hostigándolo insistentemente. Ante mi presencia optaban por otra estrategia, la de fingirse heridas en el suelo para desviar la atención.







Aparte de milanos vi otras rapaces como el aguilucho cenizo (Circus pygargus) y la culebrera (Circaetus gallicus). Da gusto ver al aguilucho cenizo sabiendo la mala situación que pasan los que crían en campos de cereal, van cuesta abajo en Andalucía...
Con respecto a la culebrera, es bastante habitual ver por este paraje y la vecina Doñana ejemplares jóvenes como el de la foto (segundo o tercer año) al no tener territorio aún.





En los tarajes se veían los llamativos machos del tejedor cabecinegro (Ploceus melanocephalus), especie exótica introducida por el hombre, y entre las cañas se dignaron a dejarse ver los carriceros comunes (Acrocephalus scirpaeus).






Vi de nuevo una pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia), un único ejemplar a lo lejos, ha sido curiosa la constante presencia de la especie durante los últimos meses, contrastando con lo tarde que han ido llegando los fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida). Esa tarde al fin los vi en buena cantidad y os adelanto que este mes ya los he visto asentados en sus colonias de cría.







Una última vuelta al atardecer por los meandros más escondidos me mostró un grupo de jóvenes flamencos (Phoenicopterus roseus) antes de marcharme pensando en la salida por Doñana de la mañana siguiente.






Antes de marcharme de vuelta a mi Jaén natal al acabar el curso he hecho una salida más por este paraje tan especial para mí, pese a lo abandonado y maltratado que está.
Ya lo veréis en su momento, antes va una buena batería de publicaciones con lo que he hecho a primeros de junio.... y hay de todo.