Mostrando entradas con la etiqueta Archibebe claro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Archibebe claro. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de diciembre de 2024

Humedales suralicantinos

 




La penúltima semana de octubre pensamos en ir de humedales y escogimos el Clot de Galvany por su accesibilidad y facilidad para ver aves acuáticas. Vimos nada más llegar algunas cosillas en su entorno de monte mediterráneo que tuvo que ser glorioso cuando, en sus días pasados, no estaba masivamente urbanizado.



Gorgojo sin identificar nada más bajar del coche

Rosa de la virgen (Fagonia cretica)

Oruga sin identificar

Lycium intricatum


El urbanismo desenfrenado no es desde luego el único problema de origen humano. También lo es la presencia de especies exóticas derivada del mascotismo, de manera que vimos más tortugas de Florida que galápagos autóctonos.


Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Galápago de Florida (Trachemys scripta)


El paraje natural está al mismo lado de la parafernalia urbanística que siempre se monta en torno al turismo de sol y playa, pero tiene la ventaja de ser un reducto bastante tranquilo (excepto cuando te topas con paseantes gritones) en el que sus cómodos observatorios nos permitieron disfrutar de cercanas observaciones de las anátidas que ahora incrementan sus números con la invernada.
Es un buen momento del año para ver este repertorio de patos, tanto por la abundancia de ejemplares invernantes como por el plumaje que ahora tienen sus machos tras haber dejado atrás el discreto color marrón de eclipse (similar al de las hembras). El ánade friso no destaca por su colorido, pero igualmente es de justicia decir que verlo de cerca deja apreciar lo bonito que es, al igual que las pardas hembras de las otras especies.




Porrón común (Aythya ferina), macho

Porrón común (Aythya ferina), hembra

Cuchara (Spatula clypeata), macho

Cuchara (Spatula clypeata), hembra

Cerceta común (Anas crecca), macho

Cerceta común (Anas crecca), hembra

Pato colorado (Netta rufina), macho

Cuchara con una gallineta

Ánade friso (Mareca strepera), macho

Zambullidas en busca de comida


No todo fueron patos, claro, también estaba presente la amenazada focha moruna portando uno de esos horribles collares que les ponen al reintroducirlas en humedales andaluces y levantinos. No dudo de la utilidad de este marcaje, pero tampoco de lo espantoso que resulta ver un ave llevando ese trasto.
Otro habitante destacado, que veo que hace las delicias de los fotógrafos locales, fue el martín pescador al parar a descansar entre lances de pesca y peleas territoriales.



Gallineta (Gallinula chloropus)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Focha (Fulica cristata)


Martín pescador (Alcedo atthis)

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)


La idea era volver a casa al mediodía, pero nos acabamos animando a continuar la estupenda jornada por las cercanas salinas de Santa Pola. La verdad es que estaban poco animadas y nos esperamos ver más cantidad de aves, pero algo pudimos ir encontrando y hasta tuvimos la graciosa sorpresa de un erizo cruzando la carretera al salir del paraje al anochecer (fue convenientemente retirado para evitarle atropellos por parte del conductor cafre medio).



Archibebe claro (Tringa nebularia)

Chorlitos dorados (Pluvialis apricaria)

Tarro blanco (Tadorna tadorna) entre flamencos

Isla de Tabarca

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Periploca angustifolia

Todos comiendo


Erizo (Erinaceus europaeus)


Para acabar en condiciones, lo hago con una de las mejores señales que uno se puede encontrar en el campo. No es para menos porque la contaminación por la munición de plomo, dejando de lado nuestra opinión sobre la caza, es uno de los mayores problemas medioambientales de nuestros humedales.





lunes, 4 de noviembre de 2024

Visita otoñal al Hondo

 



Una nublada y desapacible tarde otoñal me llevó a visitar nuevamente El Hondo pensando en la presencia de aves migratorias/invernantes a esas alturas del año.
No me equivocaba porque, nada más llegar, había abundante presencia de espátulas (Platalea leucorodia) descansando y reponiendo fuerzas en pleno viaje migratorio. Disfruté enormemente con una de mis aves preferidas al verlas tanto en el agua como en vuelo atravesando los grises cielos otoñales.








Contaba con ver limícolas, aunque no fueron muchas las observadas en número de especies y ejemplares. No pasé por alto al archibebe claro infiltrado entre las cigüuelas, aunque al archibebe oscuro sólo lo detecté por el reclamo y no fue hasta llegar a casa que me di cuenta de que realmente hasta salió en una de las fotos.
Un combatiente, por su parte, se alimentaba en solitario en una fangosa orilla junto a las pasarelas del centro de visitantes.



Casi pasa desapercibido el archibebe oscuro

Archibebe claro (Tringa nebularia)

Combatiente (Calidris pugnax)


La concentración de garcetas comunes y moritos daba ese contraste entre blanco y negro que se hacía notar mucho al espantarse ante el vuelo prospector del aguilucho lagunero.



Gaviota reidora (Croicocephalus ridibundus)

Cerceta común (Anas crecca)

Espantada por el aguilucho lagunero

Paterío

Gavioterío


Es de agradecer la observación cercana de aves como el flamenco desde las pasarelas de madera, pero no todo el mundo sabe valorarlo y hay quienes se comportan de manera incívica o directamente como cerdos dejando su basura por ahí tirada.
En otra publicación ya ahondaremos más en el problema de los visitantes irrespetuosos.



Flamenco (Phoenicopterus roseus)



No permitamos que la guarrería de otros nos empañe la experiencia, por mucho que a veces uno desee no volver a los sitios con tal de no aguantar tantos ceporros. Yo desde luego seguí disfrutando del bonito repertorio de aves que tuve a mi alcance.


Gallineta (Gallinula chloropus)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Focha moruna (Fulica cristata)


Morito (Plegadis falcinellus)
Calamón (Porphyrio porphyrio)



Garceta común (Egretta garzetta)


Cigüeñuelas (Himantopus himantopus)


Esta coca la comí otro día, pero me apetece dejarla para intentar compensar la horrible estampa de la bolsa de palomitas tirada en el agua junto a las aves.