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lunes, 10 de abril de 2017

De orquídeas e insectos por las minas de Jaén




Quienes no seáis de Jaén probablemente no sepáis que mi provincia tiene un considerable patrimonio minero en el que mi pueblo (Bailén) está incluido junto a Linares, La Carolina, Baños de la Encina, Vilches, Santa Elena, Guarromán y Carboneros.
Por mi parte, lo que yo mismo no sabía es que esas zonas llegan a ser muy buenas para ver distintas especies de orquídeas, pero últimamente ya he me ido dando cuenta de su potencial.

El domingo día 2 fui con mis dos hermanos a una salida guiada por las minas de Bailén y me llevé la cámara con el objetivo macro por si veía algún bichejo, idea que celebré mucho porque acabé por ver una cantidad brutal de Orchis italica que llegaban a tapizar literalmente algunos rodales entre las encinas, además de varias Orchis champagneuxii, Orchis papilionacea, Ophrys tenthredinifera y Ophrys speculum.













También me agradó ver un críalo y otras aves como milanos negros o buitres leonados, junto a insectos como la mariposa arlequín o la banderita española.
Fotografié una carraleja (Berberomeloe majalis), una oruga de la blanca de la col (Pieris brassicae) y lo que fue para mi gusto la revelación de la salida: la endémica y rara Apteromantis aptera.









Pero esto fue sólo un aperitivo en comparación con lo que estaba por llegar. Si yendo en una visita guiada pude ver ese puñado de especies, ahora vais a ver lo que se puede encontrar cuando vas a por ello expresamente. El sábado 8 Javi Reyes nos llevó a Inés de Bellard y a mí a un sitio de Linares en el que la variedad y cantidad de orquídeas es abrumador (y que conste que aquello se está secando y ya pasó su momento álgido).
Para muestra un botón, al poco de llegar vi que abundaban las Orchis italica junto a Orchis papilionacea, Orchis morio y Orchis champagneuxii.










Y las del género Ophrys no fueron menos, allí estaban Ophrys lutea, Ophrys speculum, Ophrys tenthredinifera, Ophrys fusca, Ophrys bombyliflora y Ophrys incubacea.
















Por supuesto que también hubo bicherío, era lo que tocaba siendo primavera y con tantas flores. Aquí queda una representación de lo visto mientras oíamos el canto de varios cucos para dejar constancia de que han llegado al blog las publicaciones puramente primaverales (ya irán saliendo varias de Sierra Morena y Sierra de Segura).


Abeja carpintera (Xylocopa violacea)

Luciérnaga

Lirio

Macaón (Papilio machaon)

Jara blanca

Escarabajo dorado

Tulipán silvestre

Escamas azules (Glaucopsyche melanops)

Diente de león









miércoles, 20 de julio de 2016

Por los senderos del corcho





Retrocedamos al mes de junio, exactamente al día 11, para repasar una salida que hice por el P.N. Los Alcornocales, la última que he hecho allí durante este curso.

Este parque natural es realmente un paraíso para el bicheo, pudiendo disfrutar como en pocos lugares de anfibios, reptiles y artrópodos, siendo justamente estos últimos los protagonistas de aquel día. No quería por lo tanto regresar a mi tierra sin visitar una vez más este maravilloso lugar, aunque se me truncó mi plan inicial por la existencia de zonas cortadas por riesgo de incendio.

Pero suelo llevar un Plan B por si me veo en estas tesituras, y me adentré por los caminos utilizados para la saca del corcho, que precisamente se lleva a cabo en verano y llegué a encontrarme con los trabajadores y sus mulas. Como dato de su importancia para la economía del entorno y del empleo que genera esta actividad sostenible, esta campaña tuvo la previsión de 24.846 jornales.

Así, caminando entre esos bosques de quercíneas pude ir anotando una nada desdeñable variedad de especies de arácnidos, que coparon el protagonismo de la jornada. Tenemos aquí la araña lobo (Hogna radiata), la Eusparassus dufouri, la Ischnocolus valentinus, la araña saltadora (Phylaeus chrysops) y la infaltable araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana) rompiendo todos mis récords en cuanto a ejemplares adultos de buena talla encontrados. También algunos escorpiones (Buthus occitanus), no olvidéis que también son arácnidos, uno de ellos hallado junto a los restos de una lagartija... a saber si estaba allí como consecuencia de depredación sobre ella.

























Otras especies de artrópodos fueron la mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata), la doncella de ondas rojas (Euphydryas aurinia), la carraleja (Berberomeloe majalis), unos diminutos ortópteros sin identificar, mariposas medioluto y ascaláfidos de la especie Libelloides baeticus.












Pasando ya a los vertebrados, encontré algunas culebrillas ciegas (Blanus mariae) en cuanto a reptiles, además de un par de eslizones ibéricos que se me escaparon y lagartijas de tres especies (andaluza, colilarga y cenicienta).

También hubo aves, el grupo animal en el que muchos observadores se fijan de forma exclusiva o casi. Estaba allí la típica corte forestal de picos picapinos, agateadores, trepadores azules, páridos, mitos y demás, y de rapaces vi águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), culebreras (Circaetus gallicus), buitres leonados (Gyps fulvus) y un abejero (Pernis apivorus), aunque ya veis que volando muy lejos a excepción de los abundantísimos buitres.












Me gustó encontrar un abrevadero con rampas para facilitar la entrada y salida a los anfibios que acudan allí a reproducirse, magnífico detalle para ayudar a estos animales que ya tienen demasiados problemas y algunos de ellos tienen fácil solución como quedó demostrado al haber dentro larvas de sapillo pintojo (o eso creo por descarte de otras especies).
En otra fuente con igual acceso había larvas y metamórficos de la mucho más frecuente rana común (Pelophylax perezi).

Continuando con el tema del agua, junto a un arroyo vi las huellas de algún mamífero carnívoro, sin descartar que resulten ser de un gato que no debería andar suelto por ahí (la gente no es consciente del daño que hacen a la fauna silvestre), y aún quedaban orquídeas de las especies Epipactis helleborine y Serapias lingua.













Es, en resumidas cuentas, un parque natural altamente recomendable para naturalistas de amplios intereses, y esto también llega a incluir lo monumental y patrimonial al acceder por pueblos serranos como Ubrique, Alcalá de los Gazules o Cortes de la Frontera, que he tenido la oportunidad de ir conociendo en la mayoría de casos.

Aunque no todo lo que veamos sea de nuestro agrado, como sucede al encontrarnos con la catastrófica restauración del Castillo de Matrera (Villamartín) si pasamos por la vecina Sierra de Grazalema, que parece más propia de un tebeo de Mortadelo y Filemón que de la realidad.
Como mi fotografía lejana no da mucho de sí, he tomado de internet una imagen que muestra el antes y el después (Leandro Cabello / Carquero Arquitectura), descubriendo al hacerlo que esta chapuza encima ha ganado un premio internacional de arquitectura. Ahora sí que parece de tebeo la cosa.