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viernes, 23 de agosto de 2024

Lagos de Astún y Cueva de las Güixas

 




A nuestras aventuras pirenaicas le quedan poco ya por mostrar, pero justo en sus últimos días tuvimos un par de salidas que fueron de las mejores.
Entre varias sugerencias de una amiga local escogimos la subida a los Lagos de Astún, ya que el telesilla te sube de manera rápida y cómoda a la zona de alta montaña. Esa altitud hizo que encontráramos en flor algunas orquídeas que en los valles estaban ya marchitas, junto a otras especies de flora alpina y abundantes collalbas grises con sus pollos.



Dactylorhiza sambucina

Pollo de collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Genciana

Larvas de rana bermeja (Rana temporaria)

Linaria alpina

Trucha común (Salmo trutta)


Miraba mucho al cielo, con la banda sonora de los bisbitas alpinos y las chovas piquigualdas, por si aparecía un quebrantahuesos, hasta que la llegada de las nubes hizo pensar que eso no iba a ser ya posible.




Senecio pyrenaicus


Milano real (Milvus milvus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Hypericum perforatum


Se quedó totalmente envuelta en niebla la zona de cumbres y, en vista de que no veríamos ya el resto de grandiosos paisajes, mirábamos mucho al suelo porque la flora de alta montaña iba a seguir siendo igual de disfrutable.



Claveles silvestres

Nigritella gabasiana/austriaca


Trifolium alpinum




Incluso en la circunstancias menos idóneas pueden aparecer sorpresas, como la de una preciosa orquídea Nigritella de coloración muy clara.



Siemprevivas

Pinguicula grandiflora

Dactylorhiza sp.

Larva de coleóptero

Rhododendron ferrugineum

Nigritella gabasiana/austriaca de coloración clara




Tuvimos que hacernos a la idea que era mejor interrumpir la ruta y bajar a algún valle a continuar con la jornada alejados de la niebla.
El Valle de Rioseta fue una magnífica elección con sus culebreras compartiendo espacio aéreo con las chovas piquigualdas y una pareja de quebrantahuesos.



Culebrera (Circaetus gallicus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus)

Anacamptis pyramidalis


Al pasar junto al pueblo de Villanúa decidimos que sería buena idea aprovechar para visitar la Cueva de las Güixas, cuyo nombre se refiere a una planta y no es una referencia a las brujas como la gente suele pensar, aunque sí es cierto que alberga historias relativas a brujas que hacían rituales en su interior.
La visita a la cueva mereció la pena por lo espectacular de sus formas, aunque nos tomaron bastante el pelo en cuanto a la posibilidad de tomar fotos y algunas explicaciones de la guía atufaban demasiado a políticas que no venían a cuento, además de no contestarnos bien una pregunta sobre murciélagos.








Incluso al volver de regreso tuvimos aún tiempo de que nos llevaran a ver unas orquídeas Ophrys santonica, especie nueva para nosotros (aunque sea a fin de cuentas una scolopax con faldones) junto a una estupenda población de Epipactis palustris.


Epipactis palustris

Ophrys santonica


Para terminar, os dejo con la muy interesante reflexión sobre si estas rocas parecen unas redondas y respingona nalgas, opinión compartida por el resto de visitantes en la cueva.






viernes, 8 de septiembre de 2023

La pista de Las Blancas

 




El 27 de julio Noni nos sugirió que fuéramos por la pista de Las Blancas, cuyo acceso en vehículo debe ser pedido al ayuntamiento de Borau, para ir en suave descenso desde los pinares de repoblación a las altas praderías alpinas.

Nos sorprendió ver orquídeas Anacamptis pyramidalis en esas avanzadas fechas de julio mientras aún estábamos en las zonas bajas, antes de comenzar a divisar los formidables paisajes pirenaicos.




Anacamptis pyramidalis

Tapinella atrotormentosa

Hippodamia variegata


Araña sin identificar




La flora de montaña empezó a hacer buen acto de presencia, haciendo equilibrios en las rocas para fotografiarlas (Noni se pegó una buena galleta y Mari Carmen a punto estuvo) mientras que algunos verderones serranos pasaban volando y emitían esos reclamitos como de canario resfriado. En todo el viaje fue eso lo que me llevé de esos pájaros pese a encontrarlos en bastantes sitios.




Campanula sp.

Otra araña sin identificar

Scutellaria alpina


Saxifraga longifolia

Saxifraga longifolia en flor

Senecio pyrenaicus





Un refugio de montaña, excelentemente equipado por cierto, nos recibía al final de la pista con una pareja de alimoches cicleando encima antes de nuestra llegada. De hecho, no fueron las únicas aves que se quedaron sin fotografiar por pillarme en momentos inoportunos porque lo mismo sucedió con un quebrantahuesos y un milano real. Las collalbas grises y los bisbitas alpinos se movían por los prados y volaban numerosas chovas piquigualdas en aquel lugar tan privilegiado en el que pudimos parar a comer (hasta se inauguró la nueva moda de comer Donettes con tenedor).




Lagartija roquera (Podarcis muralis)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus)


Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio)




Lamentablemente no pudimos continuar las aventuras pirenaicas por la tarde porque nos cayó encima un chaparrón bestial que apenas nos dejó hacer un poco de turismo cultural viendo unas iglesias.








Aún quedan algunas entregas pirenaicas más, y aviso que por ser las últimas no serán las peores porque incluso saldrán algunos de los mejores momentos de todo el viaje.