
Tal vez recordéis que a mediados de julio hice una fabulosa escapada por la Sierra de Segura (en caso contrario podéis ver la crónica en dos partes pinchando
aquí y
aquí), disfrutando del tolerable verano serrano con numerosas y variadas observaciones de fauna y flora segureñas.
Volví con las pilas cargadísimas y la experiencia fue más que satisfactoria, pero la verdad es que me quedé con las ganas de ver algún quebrantahuesos. Esto ha sido la excusa perfecta para volver a montar una expedición durante los últimos días de julio fijándome como objetivos las especies que no pude ver la vez anterior junto a otras que no me importaba en absoluto repetir.
El primer día recorrí lugares que he conocido en tiempos recientes, cuando estuve trabajando en Cortijos Nuevos durante el curso 16/17, y desde entonces me dejaron una marcada huella al descubrir allí oportunidades de disfrutar con especies emblemáticas y/o difíciles de encontrar. Hablo de sitios como el Puntal de las Buitreras, el formidable pico Banderillas (1.993 metros) y el Calar de Pinar del Risco, que en común comparten un accidentado paisaje de colosales cortados calizos con valiosa flora, endemismos y frecuentes avistamientos de ungulados y aves.
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| Mostajo (Sorbus aria) |
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| Lagartija de Valverde (Algyroides marchi) |
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| Lagartija de Valverde (Algyroides marchi) |
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| Cabra montés (Capra pyrenaica) |
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| Muflón (Ovis musimon) |
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| Vencejo real (Apus melba) |
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| Cuervo (Corvus corax) |
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| Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) |
A las rapaces las he querido tratar aparte como tantas otras veces, lo merecen por lo sumamente bello de su silueta en el cielo que siempre nos provoca gran admiración, y por la generosidad del abanico de distintas especies que tanto se echa de menos al viajar a otros lugares de España.
Se puede ver fácilmente que el buitre leonado de la última fotografía porta una marca alar amarilla, que ha servido para conocer algo sobre él y comprobar lo mucho que se mueven estos animales. Nació en 2015, el mismo año en que fue marcado en Sierra Mariola (Alicante), en 2017 estuvo en Retamal de Llerena (Badajoz) y este año ha acabado en Jaén... luego ves a los otros buitres y te preguntas por dónde habrán estado ellos.
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| Águila calzada (Hieraaetus pennatus) |
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| Culebrera (Circaetus gallicus) |
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| Águila real (Aquila chrysaetos) |
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| Halcón peregrino (Falco peregrinus) |
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| Gavilán (Accipiter nisus) |
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
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| Buitres leonados (Gyps fulvus) |
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| Buitres leonados (Gyps fulvus) |
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| Buitres leonados (Gyps fulvus) |
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| Buitres leonados (Gyps fulvus) |
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| Buitres leonados (Gyps fulvus) |
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
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| Buitre leonado (Gyps fulvus) |
Los pájaros más pequeños no desmerecen en absoluto, precisamente algunos de ellos como la curruca tomillera y la collalba rubia eran objetivos que quería ver y motivarían una visita a esta sierra por parte de ornitólogos tanto extranjeros como nacionales. Saliendo bien temprano por la mañana tuve tiempo de ver estos paseriformes en compañía de otros también muy agradecidos.
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| Curruca tomillera (Sylvia conspicillata) |
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| Curruca tomillera (Sylvia conspicillata) |
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| Curruca tomillera (Sylvia conspicillata) |
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| Alcaudón común (Lanius senator) juvenil |
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| Collalba gris (Oenanthe oenanthe) adulta |
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| Collalba gris (Oenanthe oenanthe) juvenil |
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| Collalba rubia (Oenanthe hispanica), hembra adulta |
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| Collalba rubia (Oenanthe hispanica), macho adulto |
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| Collalba rubia (Oenanthe hispanica) juvenil |
De entre todos ellos tenía especiales ganas de volver a ver al roquero rojo (Monticola saxatilis), de hecho el madrugón y la salida por unos cortados en concreto fueron motivados por intentar verlo. Pude ver un par de juveniles como el de la primera foto y al macho del resto de la serie, que a veces parecía como si me fuera siguiendo. Creo que fue un éxito esta parte de la salida al ver los pájaros anteriores y al precioso macho de roquero rojo tan cerca, pero esto aún no ha acabado.
Aquí viene el plato fuerte. La otra vez me fastidió tanto no ver ningún quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) que hice una ruta senderista centrada en tener oportunidades de ver a la magnífica rapaz. Y vaya que si pude ver un quebrantahuesos, con el añadido sentimental de ser aquel primer ejemplar que vi hace dos años.
Estaba contemplando las impresionantes panorámicas de un gran cortado en compañía del bullicio de las chovas piquirrojas y del señorial planeo de los buitres leonados cuando vi aproximarse una gran silueta muy diferente a la de los buitres, pasándome tan cerca que pude ver perfectamente que se trataba de la hembra conocida como Marchena. Esta hembra, nacida en 2012 y poseedora actualmente de un plumaje precioso, ha sido madre este año por segunda vez. Esperemos que el proyecto de reintroducción siga dando frutos y en poco tiempo tengamos más parejas reproductoras por las Béticas.
Todavía se podía redondear más la cosa. Al caer la noche quise rizar el rizo buscando chotacabras europeos (Caprimulgus europaeus), especie que en Andalucía no abunda y sólo podemos encontrar en algunas zonas de montaña como Sierra Nevada, Sierra de las Nieves, Sierra de Cazorla y Sierra de Segura.
Oí algún macho cantar al anochecer, pero abajo en un valle, así que me marché por si tuviera más suerte de regreso viendo alguno posado en el carril. No fue así, pero al oír el canto de un autillo me interné en un pinar en su busca y tuve la gran fortuna de toparme con una pareja de chotacabras por casualidad.
Después de esto perfectamente podría haber vuelto a mi pueblo más que satisfecho, pero aún tenía pensado quedarme un día más por allí y no se dio nada mal la cosa, dentro de poco saldrá publicada esa segunda parte que complementará de maravilla la entrada de hoy.
Preciosa entrada del blog. Enhorabuena.
ResponderEliminarGracias, tenemos un tesoro valiosísimo en nuestras sierras.
EliminarVaya pasote la quebranta, que gozada que estén tirando hacia adelante y que críen todos los años. Un abrazo amigo!!!
ResponderEliminarHay dos nuevas parejas en formación que cualquier año dan la sorpresa también.
Eliminar¡Un abrazo!
Vaya repertorio...Los quebrantahuesos ya tienen su sitio en las sierras andaluzas. Por fortuna, ya son parte del paisaje y su observación, según tus entradas, ya no es algo imposible.
ResponderEliminarEs una gozada.
Saludos.
Todavía recuerdo cuando se inició la cría en cautividad siendo yo un chaval, no me imaginaba que en mi vida adulta estaría cresteando para verlos volar de nuevo.
Eliminar¡Saludos!