Es bien sabida mi afición por las salidas nocturnas en busca de las especies que habitan la oscuridad, tal es el caso de los chotacabras cuellirrojos (Caprimulgus ruficollis) que vi en los olivares de Bailén a su llegada migratoria en abril. Todos los años les dedico alguna que otra sesión porque me atraen muchísimo con sus colores de camuflaje que muestran un complicado y exquisito dibujo y esos rostros de aves adaptadas a cazar insectos durante la noche. Por algo es el ave con la que estrené el blog en los últimos meses de 2011 (ahí es nada).
También en Bailén y en abril fui testigo de la reproducción de los sapos corredores (Epidalea calamita), que vi de casualidad al cruzar uno ante mi coche. Estuvieron llenando la noche con sus reclamos de encendida pasión y se ve que les cundió la cosa, porque la charca estaba llena de sus ristras de huevos a la mañana siguiente, aunque tuvo desdichado final al secarse el agua en poco tiempo...
La Sierra de Segura también ha tenido sus salidas nocturnas por Siles y Torres de Albanchez, intentando en vano buscar si allí podía haber chotacabras en carreterillas de olivar y pastizales a la manera de Bailén.
Pero a cambio me llevé un buen repertorio de bicheo, con insectos como el extraño y enorme saltamontes Truxalis nasuta y la mantis palo (Empusa pennata), un ejemplar macho como podemos ver gracias a sus antenas con forma plumosa.
Los anfibios y reptiles también dieron mucho juego, al fotografiar un tritón pigmeo (Triturus pigmaeus), un pequeño sapo común (Bufo bufo) y algunas ranas comunes (Pelophylax perezi). La segunda rana la encontré en una alberca de Siles, donde encontré también al predador que suele estar allá donde haya muchos de estos anfibios: la culebra viperina (Natrix maura).
Un apartado especial de esta entrada va dedicado ni más ni menos que a la terraza de mi casa, donde numerosos insectos son atraídos por la luz de su farol, sobre todo una variadísima muestra de mariposas nocturnas que incluye muchas especies que ni conozco.
Entre todas estas polillas hay dos especies que me han gustado particularmente por su tamaño y vistosidad, son la polilla tigre (Arctia villica) y la esfinge rayada (Hyles livornicus), que revolotean con similar follón de alas zumbantes.
No todo son lepidópteros, claro está, hay otros muchos insectos como el bichejo rojo de la primera foto, las crisopas y las efímeras, entre otros más. Como ejemplos de llamativas sorpresillas ahí tenéis un escarabajo sanjuanero (Melolontha melolontha), una hembra de escarabajo rinoceronte (Oryctes nasicornis) y una hormiga león (Distoleon tetragrammicus).
Antes de que acabe junio me dará tiempo de colgar una entrada con lo observado en Siles durante este mes, que ha sido mucho y variado, ¡hasta pronto!