En el pasado puente del 12 de octubre no tenía nada pensado, sin planes a la vista, pero hablé con el cafre de Jesús Jiménez y acordamos ir a Sierra Madrona y Cardeña el día 10 a echar una buena jornada de avistamientos de aves rapaces y posibles rescates de reptiles.
Pero, la tarde anterior, una breve salida por Sierra Morena tuvo como protagonista esta joven águila perdicera junto a otros avistamientos de azor y águila pescadora en migración con el ulular del búho real al anochecer.
| Águila perdicera (Aquila fasciata) |
El 10 de octubre estábamos bien temprano en Sierra Madrona buscando corzos sin resultados, solamente vimos ciervos y no éramos los únicos porque en los últimos tiempos se ha puesto de moda que la gente vaya a escuchar la berrea, cosa que no deja de sorprenderme porque le encanta a personas que por lo demás no tienen ni el más mínimo interés en la naturaleza.
Tal vez por eso los corzos, más tímidos que los ciervos, ni se asomaron.
| Ciervo (Cervus elaphus) |
Una vez que pasó el frío atroz del amanecer se iba acercando el momento en el que las aves rapaces fueran remontándose. Este trozo de Ciudad Real que linda con Córdoba es todo un tesoro para observar estas aves y no fallan, conseguimos ver seis águilas imperiales distintas y altos números de milanos reales y buitres negros, además de especies no fotografiadas como el gavilán y el águila real.
| Águila imperial (Aquila adalberti), adulta |
| Milano real (Milvus milvus) |
| Buitre negro (Aegypius monachus) |
| Águila imperial (Aquila adalberti), juvenil |
Un lugar tan remoto y solitario es territorio también del lince ibérico, del que vimos solamente sus rastros como suele ser habitual. Aunque dos amigos sí que han conseguido verlos allí y ya hubiera querido yo tener esa suerte aquel día.
| Excremento de lince ibérico |
Por la tarde íbamos a estar en Cardeña revisando pasos canadienses por si caían anfibios y reptiles, pero primero propuse parar un poco en el pueblo a degustar su afamado cochifrito (allí conocido como lechón), producto de calidad teniendo los cerdos ibéricos de sus dehesas.
No eran para menos las croquetas de la madre de Jesús, que últimamente están muy presentes en nuestras salidas para mi regocijo. Tras comernos el tupper entero en plena dehesa nos pusimos a buscar y recordé lo poco que me gusta el entorno de Cardeña, viví allí hace nueve años y tanta finca privada limita demasiado tus opciones, además de que personalmente no me parece que las dehesas sean para tanto pese a la buena prensa que se les da.
| Pito real (Picus sharpei) |
Estos pasos canadienses como el de la foto constituyen un grave problema para la fauna local, son un sumidero de pequeños vertebrados, sobre todo cuando llegan las lluvias y caen muchísimos anfibios.
Nosotros nos encontramos una gran culebra bastarda que debía llevar mucho tiempo atrapada porque estaba visiblemente débil y hasta había mudado la piel allí dentro. La serpiente tuvo una oportunidad de escapar a una horrible muerte por inanición, suerte que no tuvieron otros animales como un sapo de espuelas del que quedaban apenas unos restos identificables.
| Retrato de nuestra "cobra" |
| Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) |
Pero para problemas ambientales el de esta infame finca, gestionada al más puro estilo de los caciques que hacen y deshacen a su gusto. Vallados ilegales, amenazas, sobornos, delitos medioambientales, usurpaciones... la mafia de la caza en todo su apogeo.