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jueves, 25 de abril de 2024

Fauna urbana en Córdoba






Córdoba, ciudad califal, es una urbe con un más que rico y bien conocido patrimonio cultural, del que he escogido para adornar esta entrada unas fotos de la Plaza del Potro y distintos rincones cerca del Puente Romano sobre el Guadalquivir.

También posee unos valores naturales que, francamente, no en todas las ciudades se pueden encontrar. Tener ese tramo urbano del río Guadalquivir es algo que ni en Sevilla se disfruta, y eso que en estos paseos que aquí ilustro no tuve suerte viendo nutrias ni avetorillos, aunque sí que vimos al martín pescador y un morito aparte de lo mostrado.



Sírfido

Cernícalo vulgar


Cormorán (Phalacrocorax carbo)

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)


Garza real (Ardea cinerea)

Cormorán (Phalacrocorax carbo)


Martinete (Nycticorax nycticorax)

Uno de estos azulones tiene un ojo con muy mala pinta


Garceta común (Egretta garzetta)

Cotorra de Kramer (Psittacula krameri)




En sus afueras hay un nada desdeñable repertorio de anfibios y también encontramos una culebrilla ciega. Es casi un privilegio que aún al lado de las casas de una urbanización haya ranitas meridionales cantando su celo bajo la luna y junto a tritones igualmente encelados.



Culebrilla ciega (Blanus cinereus)

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Ranita meridional (Hyla meridionalis)


Aunque la estrella de esta entrada supongo que será el cárabo que vimos en un parque urbano, sin que los paseantes se enteren de su presencia como suele ocurrir. La gente vive de espaldas a la naturaleza totalmente.


Cárabo (Strix aluco)



Me encanta terminar las publicaciones con las comilonas siempre que puedo, y en esta ocasión puedo hacerlo con una calidad muy alta.






jueves, 20 de febrero de 2014

Unas pocas aves urbanas


Tras la macroentrada anterior me ha apetecido hacer algo más breve para esta ocasión, centrándome en esos vecinos alados que tan cerca tenemos en nuestros jardines, parques, arboledas, tejados y estanques.
Ir de pajareo por la ciudad no nos va a deparar las jornadas más emocionantes, pero también es cierto que supone una alternativa muy agradecida para cuando no hay tiempo ni posibilidades de salidas a mayor escala; por no hablar del bonito paseo que te regalas, por supuesto.

Estas primeras fotos fueron hechas el día 10 en el sevillano parque de María Luisa, aprovechando la tarde soleada que llegó tras un fin de semana muy desapacible. Allí tenemos la oportunidad de disfrutar de cerca a aves que en sus entornos salvajes se muestran más desconfiadas, como es el caso de la gallineta (Gallinula chloropus), bastante acostumbrada a los paseantes en el estanque donde nada junto a su pareja y los patos.
La fotografía es tal cual, sin ningún recorte, para haceros a la idea.




Por su vivo colorido y sus ruidosas rutinas llaman la atención las cotorras de Kramer (Psittacula krameri), una especie africano-asiática que no pertenece a nuestra fauna y procede de escapes de animales en cautividad. Son bonitas, para qué negarlo, pero las pobres no deberían estar aquí.








Se desenvuelven muy bien en los plátanos, comiendo sus frutos y usando sus cavidades para anidar. Vi que las cavidades grandes de las zonas bajas estaban malladas, imagino que para impedir a las parejas su nidificación, pero igualmente se instalan en las oquedades más altas.








Pasemos ya a la estrella del día, ¡el formidable halcón peregrino (Falco peregrinus)!
Había ido allí expresamente para intentar verlo después de avistar uno el día que estuve allí con mi hermano yendo al museo arqueológico, que voló y se posó en plena Plaza de España...
Tuve suerte porque pude volver a encontrarlo, cuando vi que un ave de poderoso vuelo estaba hostigando a un cernícalo. Las ramas de los árboles fueron muy molestas para seguir al falcónido y salen en todas las fotos que hice, pero es siempre un placer disfrutar del gran campeón del alto vuelo y considero que somos privilegiados cuando vive tan cerca de nosotros.







Cuando llegue el paso migratorio tendré una oportunidad de ver por fin papamoscas cerrojillos (Ficedula hypoleuca) machos con plumaje nupcial, ya que hasta ahora siempre los he visto con el plumaje marrón normal. Como muestra, os dejo junto a un cantarín herrerillo común (Parus caeruleus) cuatro ejemplares distintos de los muchos papamoscas cerrojillos que vi en septiembre en el parque del Alamillo.









No pocas veces he visto águilas calzadas sobrevolar la ciudad, así como algún buitre leonado, cigüeñas blancas, garzas reales, garcillas bueyeras, garcetas comunes, gaviotas sombrías, cormoranes, lavanderas cascadeñas, petirrojos, currucas, abubillas, cogujadas comunes, cernícalos vulgar y primilla, ratoneros o incluso el reclamo de los mochuelos al caer la noche, y espero que puedan ir saliendo en otras entregas.
Cierro la entrada con una foto muy cutre pero curiosa, porque es un buitre leonado (Gyps fulvus) que vi pasar desde la ventana de mi piso.