Mostrando entradas con la etiqueta Sapo partero común. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sapo partero común. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de septiembre de 2020

Cordillera Cantábrica: León II





Había dejado la publicación anterior en el día 11 de agosto tras haber pasado la mañana en el Puerto de las Señales, día que rematamos yendo por la tarde a un lugar más cercano sin tener irnos del pueblo de nuestro alojamiento en Boca de Huérgano.

Allí mismo, saliendo entre casas de piedra, se llega en sus afueras al monte Matapiojos con sus distintas rutas. Nosotros tomamos la que nos permitiría tener unas vistas más amplias, ya que desde dentro del espeso bosque de pinos silvestres no veríamos apenas nada. 
Aunque solamente cuelgue las fotos de un mirlo acuático y un bisbita arbóreo vimos también camachuelos, carboneros palustres, verderones serranos, dos alimoches e incluso un grupo de perdices pardillas (especie nueva para mí esta última).




Río Esla

Mirlo acuático (Cinclus cinclus)


Ermita de San Antonio

Bisbita arbóreo (Anthus trivialis)


Boca de Huérgano


El tiempo húmedo nos animó a salir por la noche en busca de anfibios, de los que solamente vimos un par de sapos parteros comunes y larvas de salamandra con un auténtico concierto de cárabos. 
Nos interesaba sobre todo encontrar lirones, pero no es tan fácil la cosa. De mamíferos conseguimos ver en nuestras salidas nocturnas (hubo más) un corzo, zorros y liebres de piornal, además de un par de tejones otra noche que volvíamos de una espera fallida de lobos.


Sapo partero común (Alytes obstetricans)

Catocala nupcial (Catocala nupta)

Larva de salamandra 

Sapo partero común (Alytes obstetricans)


El 12 de agosto, un día que acabó siendo muy lluvioso, tuvimos tiempo de hacer una ruta por la mañana en Argovejo viendo camachuelos y rebecos.
Las observaciones fueron malísimas y no tuvimos suerte intentando ver pícidos (picamaderos negro y pico mediano), por suerte la ruta entre hayedos era preciosa y, yendo a ver el pueblo de Lois, tuvimos la mejor observación de mirlo acuático de todo el viaje.


Curruca zarcera (Sylvia communis)


Mirlo acuático (Cinclus cinclus)

Lois


Los días 13 y 14 de agosto hicimos sendas excursiones en Picos de Europa, algo que me reservo para una publicación aparte que será precisamente la siguiente a ésta. 
Al regresar de la primera de ellas por fin vimos un gato montés en los campos segados, donde otros años por lo visto resultan más fáciles de ver cuando salen a cazar roedores. Esto se lo tenemos que agradecer a Emilio, quien se quedó muy bien con el sitio yendo con el otro grupo del viaje y nos acompañó para que nosotros también viéramos al félido silvestre.


Gato montés (Felis silvestris)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Gato montés (Felis silvestris) con su presa

Sapo común (Bufo spinosus)

Gato montés (Felis silvestris)

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), macho adulto

Gato montés (Felis silvestris)

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), juvenil


La tarde del 14 de agosto la dedicamos a buscar lagartos verdes en un lugar donde se mostraron muy ariscos y poco colaboradores (al igual que los malditos camachuelos y escribanos cerillos), para más tarde descubrir el día 15 que resultaba que los teníamos más cerca de Boca de Huérgano de lo que pensábamos.
Dando una nueva vuelta por el monte Matapiojos, gran sitio para mi gusto, dimos con un par de hermosos ejemplares que tomaban el sol tranquilamente mientras veíamos una buena cantidad de buitres leonados volando muy bajo y un par de abejeros reproductores de la zona.


Lagarto verde (Lacerta bilineata)

Lagartija roquera (Podarcis muralis)

Abejero (Pernis apivorus)

Calimorfa (Euplagia quadripunctata)

Lagarto verde (Lacerta bilineata)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Lagarto verde (Lacerta bilineata)


Con esto terminan las andanzas puramente leonesas antes de entrar en territorios cántabros y asturianos, sobre todo lo segundo, pasando a unas próximas publicaciones más agrestes que estas dos últimas.
Aquí estamos nosotros cuatro en acción con uno de los sapos parteros, un ejemplar con vocación de minero (estaba en una mina abandonada) que nunca había tenido tanto éxito como aquella noche.




martes, 23 de agosto de 2016

Aguilar de Campoo





Aquí está la última crónica de mi semana de bicherío intensivo junto a Alberto Benito por el norte, que tuvo su guinda final bajando de Cantabria para pasar un fin de semana en Aguilar de Campoo (Palencia).

Al tener la zona tan controlada y bien fichada, Alberto me pudo garantizar la observación de distintas especies objetivo, y además con esa variedad que tantísimo me gusta.

La imagen que tenemos quienes viajamos a través de Castilla y León en verano es la de la fotografía de abajo, la monotonía de los campos totalmente agostados durante largas horas. Pero basta adentrarnos en Aguilar para toparnos la masa de agua de su embalse y, lo que es mejor, el río Pisuerga con sus mirlos acuáticos (Cinclus cinclus) y truchas (Salmo trutta).













Allí cada pueblo tiene su iglesia románica, como en este ejemplo de Corvio, que también tiene una necrópolis. En los alrededores de esta pedanía medran por sus pinares aves forestales como el herrerillo capuchino (Parus cristatus) o el mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli), y en zonas más abiertas nos encontramos con la curruca tomillera (Sylvia conspicillata), el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) y el escribano cerillo (Emberiza citrinella) cantando a pleno pulmón en los robles. De entre las rapaces nos gustó ver un alcotán (Falco subbuteo).
















Hay roquedos tan espectaculares como el Cañón de la Horadada, que acoge aves rupícolas como el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche (Neophron percnopterus) y el vencejo real (Apus melba).







Con un milano negro








En sus campos se puede sorprender al corzo, cosa que nos sucedió aunque sin poder fotografiar al pequeño cérvido, aunque sí que pude hacer unas fotos lejanas a un zorro (Vulpes vulpes) que se iba parando a observarnos mientras se iba marchando.









Con los reptiles y anfibios pudimos anotar al lagarto ocelado (Timun lepidus), bastantes culebras viperinas (Natrix maura), ranas comunes (Pelophylax perezi) y un sapo partero común (Alytes obstetricans).









De arácnidos vimos varias especies de gran tamaño, como estas Larinioides sericatus que capturaban dípteros y crisopas a la luz de un farol ubicado bajo un túnel, una Araneus angulatus en la fachada de un casa de campo, y la araña tigre (Argiope bruennichi).













Los insectos nos tuvieron de lo más entretenidos, empezando por este insecto palo y los ascaláfidos de la especie Libelloides longicornis.









De entre los distintos odonatos que vimos puedo mostrar las especies Lestes dryas, Lestes sponsa y Sympetrum flaveolum.









Con los lepidópteros tenemos especies como Colias alfacariensis, el lobito agreste (Pyronia tithonus) la preciosa macaón (Papilio machaon) y uno de los grandes puntazos del fin de semana, toda una novedad que tenía muchas ganas de ver, la apolo (Parnassius apollo).
Sí, habéis leído bien, porque resulta que esa especie propia de la alta montaña vuela por los secarrales de Aguilar de Campoo, en las dos últimas fotos están el hábitat donde vimos diferentes ejemplares y las plantas nutricias de sus orugas... y yo que siempre pensaba que tendría que ver esta especie en Sierra Nevada por ejemplo, las sorpresas de la vida.

















Ya veis que allí hay un buen abanico de hábitats con la buena variedad de especies faunísticas que se podría esperar. Yo desde luego lo pasé en grande y no dudaré en repetir, y no sólo por ir a comer galletas como jocosamente me dijo un amigo. Como despedida no habrá nada como las vistas a espectaculares montañas palentinas como el Espigüete y el Curavacas.