Aquí está la última crónica de mi semana de bicherío intensivo junto a
Alberto Benito por el norte, que tuvo su guinda final bajando de Cantabria para pasar un fin de semana en Aguilar de Campoo (Palencia).
Al tener la zona tan controlada y bien fichada, Alberto me pudo garantizar la observación de distintas especies objetivo, y además con esa variedad que tantísimo me gusta.
La imagen que tenemos quienes viajamos a través de Castilla y León en verano es la de la fotografía de abajo, la monotonía de los campos totalmente agostados durante largas horas. Pero basta adentrarnos en Aguilar para toparnos la masa de agua de su embalse y, lo que es mejor, el río Pisuerga con sus mirlos acuáticos (
Cinclus cinclus) y truchas (
Salmo trutta).
Allí cada pueblo tiene su iglesia románica, como en este ejemplo de Corvio, que también tiene una necrópolis. En los alrededores de esta pedanía medran por sus pinares aves forestales como el herrerillo capuchino (
Parus cristatus) o el mosquitero papialbo (
Phylloscopus bonelli), y en zonas más abiertas nos encontramos con la curruca tomillera (
Sylvia conspicillata), el alcaudón dorsirrojo (
Lanius collurio) y el escribano cerillo (
Emberiza citrinella) cantando a pleno pulmón en los robles. De entre las rapaces nos gustó ver un alcotán (
Falco subbuteo).
Hay roquedos tan espectaculares como el Cañón de la Horadada, que acoge aves rupícolas como el buitre leonado (
Gyps fulvus), el alimoche (
Neophron percnopterus) y el vencejo real (
Apus melba).
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| Con un milano negro |
En sus campos se puede sorprender al corzo, cosa que nos sucedió aunque sin poder fotografiar al pequeño cérvido, aunque sí que pude hacer unas fotos lejanas a un zorro (Vulpes vulpes) que se iba parando a observarnos mientras se iba marchando.
Con los reptiles y anfibios pudimos anotar al lagarto ocelado (
Timun lepidus), bastantes culebras viperinas (
Natrix maura), ranas comunes (
Pelophylax perezi) y un sapo partero común (
Alytes obstetricans).
De arácnidos vimos varias especies de gran tamaño, como estas
Larinioides sericatus que capturaban dípteros y crisopas a la luz de un farol ubicado bajo un túnel, una
Araneus angulatus en la fachada de un casa de campo, y la araña tigre (
Argiope bruennichi).
Los insectos nos tuvieron de lo más entretenidos, empezando por este insecto palo y los ascaláfidos de la especie
Libelloides longicornis.
De entre los distintos odonatos que vimos puedo mostrar las especies
Lestes dryas,
Lestes sponsa y
Sympetrum flaveolum.
Con los lepidópteros tenemos especies como
Colias alfacariensis, el lobito agreste (
Pyronia tithonus) la preciosa macaón (
Papilio machaon) y uno de los grandes puntazos del fin de semana, toda una novedad que tenía muchas ganas de ver, la apolo (
Parnassius apollo).
Sí, habéis leído bien, porque resulta que esa especie propia de la alta montaña vuela por los secarrales de Aguilar de Campoo, en las dos últimas fotos están el hábitat donde vimos diferentes ejemplares y las plantas nutricias de sus orugas... y yo que siempre pensaba que tendría que ver esta especie en Sierra Nevada por ejemplo, las sorpresas de la vida.
Ya veis que allí hay un buen abanico de hábitats con la buena variedad de especies faunísticas que se podría esperar. Yo desde luego lo pasé en grande y no dudaré en repetir, y no sólo por ir a comer galletas como jocosamente me dijo un amigo. Como despedida no habrá nada como las vistas a espectaculares montañas palentinas como el Espigüete y el Curavacas.