martes, 29 de mayo de 2018

Acabando abril




Estando a punto de acabar mayo yo sigo por esta ventana virtual repasando vivencias de hace un mes.
Con esta publicación recopilaré lo último que fui viendo cerca de mi actual entorno en Prado del Rey (Cádiz) durante los últimos días de abril, que estuvieron bastante entretenidos pese a que la única salida que hice fue la de la tarde del día 25 por la cola del embalse de Bornos.

Fue una tarde de agradable ambiente primaveral como se puede apreciar en la fotografía de cabecera con olivares alfombrados de flores amarillas y otras como los gladiolos y las orquídeas Serapias parviflora (también había una Ophrys lutea cerca de la orilla). Entre los herbazales se escondían los conejos (Oryctolagus cuniculus) y el espacio aéreo era patrullado por rapaces como el elanio (Elanus caeruleus) y un ejemplar melánico de aguilucho cenizo (Circus pygargus).









Los pájaros estaban muy activos y pude ver pardillos (Carduelis cannabina), currucas cabecinegras (Sylvia melanocephala), zarceros comunes (Hippolais polyglotta), verderones (Chloris chloris) y gorriones morunos (Passer hispaniolensis) junto a otros más que sólo se delataron por el canto y no se dejaron ver, como el ruiseñor común por ejemplo.








Las garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) iban de un lado a otro al tener colonia de cría, al igual que las pocas parejas de espátulas (Platalea leucorodia) que anidan en la zona junto a garzas y cormoranes, mientras que en la lámina de agua se veían de cuando en cuando los somormujos lavancos (Podiceps cristatus).

Lo que me resultó más grato de todo fue ver dos ejemplares de pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia) dejándose ver bastante cerca al hacer sus patrullas de pesca, tanto que se puede leer la anilla de un ejemplar y su código UYF me ha revelado que nació en Suecia hace dos años. Ya son varias las veces que las he visto por aquí y es todo un gustazo poder verlas tan cerca de donde vivo ahora mismo, antes tenía que irme a las Salinas de Bonanza y no siempre eran tan buenas las observaciones.

Para ver un listado más completo de las aves observadas aquella tarde sólo tenéis que pinchar aquí: 












No hice ninguna salida por la sierra aquella semana, pero desde mi terraza tuve la oportunidad de ver algunas culebreras (Circaetus gallicus), águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), buitres leonados (Gyps fulvus), un águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), dos abejeros (Pernis apivorus) y un buen bando de milanos negros (Milvus migrans).

Una de las mejores sorpresas de estas fechas es encontrarse con un gran pavón nocturno (Saturnia pyri), que en este caso estaba en el patio del recreo de mi colegio y lo pude ver gracias a los niños que vinieron a avisarme. Ya de paso viene de perlas para hacer un poco de educación ambiental y contarles curiosidades, como por ejemplo la función de los ocelos de sus alas para intimidar a posibles depredadores.














Retomo mi costumbre de incluir en este tipo de publicaciones las observaciones que hago durante los viajes en coche, porque algunas son de lo más interesante. Tanto como por ejemplo éstas de la campiña sevillana con un bando de moritos (Plegadis falcinellus), flamencos (Phoenicopterus roseus), pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica) y avocetas (Recurvirostra avosetta). Si miráis bien las fotos veréis también un avefría (Vanellus vanellus) y una cigüeñuela (Himantopus himantopus).

Por si no fuera bastante, lo acabo de redondear con unas imágenes del pueblo de Olvera antes de anunciar que las dos próximas entradas serán sobre un lugar especial para mí y se avecina algo espectacular...










sábado, 26 de mayo de 2018

Un completo domingo por la Sierra de Grazalema




Para el domingo 22 de abril no tenía aún muy claro lo que haría mientras el día anterior lo pasé sin salir al campo, hasta que José Juan Díaz me preguntó qué haría y le propuse subir a la Sierra de Grazalema para intentar ver roqueros rojos y lo que cayera.

Salimos temprano para evitar el fastidio de motoristas y domingueros en el Puerto de las Palomas y, con la agradable soledad del monte, acometimos la ruta que va rodeando el Cerro Coros mientras la niebla del embalse de Zahara-El Gastor se iba levantando.
Ya por el camino vimos alguna cabra montés (Capra pyrenaica) y durante la ruta vimos en la cima buitres leonados (Gyps fulvus), cogujadas montesinas (Galerida theklae), collalbas negras (Oenanthe leucura) y chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) entre otras especies de aves.










No tardamos mucho en localizar un macho de roquero rojo (Monticola saxatilis) que cantaba desde distintos posaderos y en pleno vuelo.
Pensaba que a partir de entonces este bonito pájaro se convertiría en un excelente aliciente en mis salidas por la zona, pero resulta que hasta ahora (un mes más tarde, ojo) no he conseguido volver a ver ninguno por allí en las cuatro visitas posteriores que he hecho... eso es más que mala suerte.
Estando asomados al mismo oteadero desde el que vimos el roquero rojo llegó un halcón peregrino (Falco peregrinus) y se posó en el cortado muy a la vista, seguramente al no darse cuenta de nuestra presencia. Otra rapaz reseñable fue el buitre negro (Aegypius monachus) que suele estar por allí, llegando a pasarnos por delante mientras remontaba una térmica.











Después fuimos al Puerto del Boyar para hacer la ruta que llega hasta el Puerto de las Presillas. Se puede continuar desde allí hasta el pueblo de Grazalema y alargar la ruta, pero no había gran cosa de interés en esos momentos y, con el canto de los escribanos soteños (Emberiza cirlus), pasamos a cotas más bajas de la sierra mientras íbamos parando a ver orquídeas. Tuvimos ni más ni menos que once especies distintas, para que os hagáis una idea del gran potencial de esta serranía.



Orchis olbiensis

Ophrys fusca

Aceras anthropophorum

Ophrys speculum

Orchis italica

Ophrys lutea

Ophrys tenthredinifera

Cephalanthera longifolia

Serapias parviflora

Ophrys scolopax

Ophrys bombyliflora

Para rematar el día aún podíamos hacer una tercera ruta, además una de las más populares del parque natural. Quisimos añadir el mirlo acuático (Cinclus cinclus) a las observaciones de la jornada, y conseguimos ver un ejemplar en el río Majaceite pese a las bajas expectativas por ser fin de semana, pero curiosamente no encontramos demasiados excursionistas cuando normalmente habría estado aquello hecho una romería.
Personalmente me parece que el repertorio de aves y orquídeas fue muy bueno, y desde el punto de vista senderista nos movimos por ambientes muy distintos en las cumbres calcáreas y los bien conservados bosques de ribera.
Próximamente veremos qué más ofreció la provincia de Cádiz durante abril antes de pasar a una interesantísima incursión por mi Jaén natal.





Clathrus ruber