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martes, 14 de diciembre de 2021

La primera nevada del otoño

 



No va a ser ninguna novedad a estas alturas hablar del temporal de frío que hemos tenido hasta hace poco. Aquí, en la Sierra de Segura, es normal que entre noviembre y diciembre caiga ya una primera nevada, y cuando hablo de nevadas no me refiero a las que tapan de blanco únicamente las altas cumbres.

La verdad es que ésta que cayó durante la última semana de noviembre no dejó un manto de nieve muy espeso que digamos, pero sí lo suficiente como para dejar un aspecto invernal al mismo tiempo que esta fina capa facilitaba la accesibilidad.
En la aldea de Marchena nos encontramos con la estampa de esta siguiente foto con los buitres remoloneando después de hartarse de comer en un olivar de montaña. Al salir de clase el día 25 de noviembre me llamó la atención el trasiego de zorzales yendo a beber a un charco, hasta un zorzal alirrojo posó un rato pese a lo sumamente desconfiados que son (cosa lógica si desde que vienen migrando los reciben a escopetazos por donde pasan), aunque lo mejor de todo estaba por llegar cuando descubrí un zorzal real (sin fotografiar) entre sus primos charlos y varios mirlos capiblancos.




Buitre leonado (Gyps fulvus)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Zorzal alirrojo (Turdus iliacus)

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)


La nieve es un engorro para quienes vivimos en estos entornos, para qué negarlo. Mis amigos siempre me envían las níveas predicciones meteorológicas con ilusión, cosa que me predispone a disfrutar de la helada belleza que dejarán, pero también al mismo tiempo pienso en qué carriles o incluso carreteras quedarán sin acceso o en esas rascadas al hielo del coche.
No puedo negar tampoco la preciosa combinación de gélido paisaje con algo de bicheo. En momentos así te acuerdas más que nunca de la dura supervivencia para animales tan pequeños como los roedores o los paseriformes.





Ratón de campo (Apodemus sylvaticus)



Lúgano (Spinus spinus)



Buitre leonado (Gyps fulvus)



Alcaudón real (Lanius meridionalis)



Que conste que esto es sólo el aperitivo, porque a finales de noviembre ya sí que cayó una nevada de las gordas y poco me faltó para ver morsas y osos polares.






jueves, 19 de noviembre de 2020

La primera noche de salamandras

 



Este otoño no está lloviendo lo suficiente como otras tantas veces, de hecho ahora mismo andamos con calor y poca ropa de abrigo (directamente en manga corta muchas veces), por mucho que ese manido cuento chino que llaman las cabañuelas "pronosticaran" unos meses de octubre y noviembre lluviosos.

Una de las pocas semanas con tiempo húmedo propició que la noche del 22 de octubre pudiera salir en busca de anfibios, especialmente salamandras. Además, el ambiente otoñal estaba irresistible para fotografiar esos grandiosos paisajes que tengo la suerte de ver a diario camino del trabajo.



Cabras monteses (Capra pyrenaica)

Ratón de campo (Apodemus sylvaticus)




La mencionada noche del día 22 no hubo una gran variedad de anfibios, faltó el sapo partero y los únicos anuros fueron varios ejemplares de sapo corredor y un sapo común. Aunque no me parece mal desde luego porque había ganas de ver a esos animales tan graciosos.




Sapo corredor (Epidalea calamita)

Sapo común (Bufo spinosus)

Sapo corredor (Epidalea calamita)



Como había dicho antes, lo que más quería era ver salamandras. Estos vistosos urodelos, tan injustamente acusados por supersticiones estúpidas, entran en celo con las lluvias otoñales y esto hizo que fuera sencillo encontrar una decena de ejemplares yendo a una fuente que ya conozco como punto de reproducción desde hace años.









Salamandras comunes (Salamandra salamandra)

Tobos


Pero poco duró la cosa, al día siguiente se fueron disipando las nubes y volvieron a dejarse ver las rapaces en los cielos segureños. Aparte de los muy numerosos buitres leonados vi tres águilas reales diferentes desde los espectaculares cortados del Puntal de las Buitreras cuando hice una búsqueda fallida de acentores alpinos.


Santiago de la Espada

Buitre leonado (Gyps fulvus)

La Toba

Águila real (Aquila chrysaetos)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Erodium sp.


Estas salidas que hago en solitario por la Sierra de Segura me dan la vida, pero dentro de poco relataré una salida bien acompañado que ahora se echa en falta con la situación actual.


Santiago de la Espada



martes, 4 de diciembre de 2018

De puente por la Sierra de Segura. 3ª parte: subida al Banderillas




El 3 de noviembre llegó con el intenso azul de los cielos despejados después de la jornada de lluvia y niebla del día anterior. Así fue sencillo y natural sentirse animado a emprender una buena ruta senderista y la opción definitiva fue ni más ni menos que el formidable Banderillas, mayor altura de la Sierra de Segura con sus 1993 metros de altitud que desde los Campos de Hernán Perea cae en fieros tajos sobre los ríos Borosa y Aguamulas.

La mañana se presentó gloriosa con el relucir dorado de las choperas al sol otoñal durante el trayecto por el nacimiento del Segura y los Campos de Hernán Perea hasta el inicio de la ruta en el refugio Campo del Espino. Tras el desapacible día anterior la fauna silvestre tenía ganas de salir y fueron frecuentes los encuentros con cabras monteses, chovas piquirrojas, buitres leonados, águilas reales e incluso un quebrantahuesos. Este último, siendo un ejemplar muy joven de este mismo año, podía ser identificado por sus marcas alares y se pudo saber que es el individuo llamado Lápiz.



Cabra montés (Capra pyrenaica)


Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


Buitre leonado (Gyps fulvus) y águilas reales (Aquila chrysaetos)

Águila real (Aquila chrysaetos)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)



Una primera parte del recorrido transcurre por una parte más boscosa que el desolado paisaje de la altiplanicie que nos lleva hasta allí. Es fácil sorprender a los muflones y al llegar a los cortados que miran al oeste es siempre buena idea pasar largo rato al ser un lugar por el que suelen desfilar distintas especies de aves rapaces.

De esa manera apareció el primer quebrantahuesos adulto del día, muy lejano como para poder identificar al ejemplar concreto, mientras que también eran puro deleite la aparición del halcón peregrino con una presa en sus garras y los picados del águila real entre los numerosos buitres leonados.


Muflones (Ovis musimon)


Halcón peregrino (Falco peregrinus)

La Sagra (Granada)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Buitre leonado (Gyps fulvus) y águila real (Aquila chrysaetos)


Llegó el momento de continuar la marcha tras la larga espera en el mencionado cortado, que incluyó la breve compañía de un grupo de excursionistas que fue a rendirle homenaje a un compañero fallecido y la fugaz aparición de un bando de acentores alpinos en los barrancos.

Durante la subida la vegetación tiene curiosos componentes como el boj y el pino silvestre, como queriendo lucirse antes de que empiece a escasear conforme nos aproximamos a la cima del coloso calizo. Fue entonces, caminando por un sendero que a partir de ese punto se estrechaba al trepar hasta la cumbre, cuando al mirar hacia arriba me sorprendió ver la cercana silueta de un quebrantahuesos al que pronto se unió un segundo ejemplar. Se tomaron su tiempo para hacer círculos sobre mí observándome hasta que decidieron partir hacia la cercana altiplanicie con la inmensa mole de La Sagra en el horizonte.

Contemplar de cerca la enorme estampa de estas magníficas aves es todo un regalo para la vista del montañero, algo que por suerte se va haciendo más frecuente gracias al proyecto de reintroducción que se inició tras su triste extinción a base de plomo y venenos. Estos ejemplares eran Hortelano y Marchena, pareja reproductora que esperemos que nos vuelvan a sorprender con un nuevo pollo el año que viene.









Las especies más comunes también pueden brindarnos grandes momentos, como fue el caso de un buitre leonado posado en un pino que apenas se alteró ante mi presencia. Bien es cierto que hizo un par de veces amago de saltar para salir volando al moverme yo para sacar la cámara de fotos, pero finalmente mis movimientos lentos y carentes de brusquedad lo tranquilizaron y pude disfrutar de él antes de continuar por el angosto sendero.



Con La Sagra al fondo



En la cumbre esperaba una parcial capa de nieve que recordaba que aún habían pasado pocos días tras una copiosa nevada, viendo la blanca silueta de Sierra Nevada en la distancia y varios pueblos segureños en un solo golpe de vista.


Sierra Nevada






Había que emprender el descenso para que la noche no llegara de pronto estando aún desandando el camino de regreso. 
Fue entonces cuando comenzaron a oírse los reclamos de los mirlos capiblancos en los matorrales de las laderas y llegó a verse más de una decena de ejemplares, aunque sólo uno pudo ser captado por la cámara de fotos. Más adelante, en los pinares cerca del inicio de la ruta, volví a encontrar otra buena cantidad de ellos y aproveché para grabarlos, además de grabar también los reclamos de un águila real que estaba posada en un cortado mientras nuevamente un quebrantahuesos adulto sobrevolaba el valle. El anochecer aún me dejó ver varios muflones y hasta un pequeño ratón de campo como simpático broche final.
Recomiendo escuchar los audios que grabé, el de los mirlos capiblancos es muy útil al ser un ave arisca que normalmente se escucha antes que verse, por lo que viene muy bien conocer sus sonidos de antemano. Además, al final de la grabación se oye el reclamo de un zorzal alirrojo.




Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Muflones (Ovis musimon)

Ratón de campo (Apodemus sylvaticus)


Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)

Almorchón

Parecía difícil alcanzar el nivel de la jornada del 1 de noviembre, pero esta salida no se quedó atrás en espectacularidad de escenarios y fauna salvaje, con los quebrantahuesos y los mirlos capiblancos como joyas de la corona de una gran excursión por los dominios calcáreos de estas bravas sierras.