jueves, 29 de agosto de 2019

Guías de anfibios y reptiles



El año pasado quise inaugurar una especie de nueva sección del blog que trataría sobre libros, si no lo visteis en su momento pinchad aquí para volver a ver mi personal reseña de un libro bastante antiguo, pero finalmente con la cantidad tan abundante de reportajes que voy acumulando cayó en el olvido esta iniciativa sobre libros.

Fue una pena porque me gustaba la idea, ahora es momento de recuperarla aprovechando que quiero dejar aún un poco de margen para las publicaciones sobre mi reciente viaje a Brasil.
Llevaba tiempo queriendo escribir algo sobre las guías de campo que suelo leer y consultar, porque una buena biblioteca me parece de lo más importante junto a nuestras propias experiencias en el campo.

Empiezo con algo breve con tres guías de campo sobre nuestra herpetofauna ibérica y europea contándoos un poco lo que me parecen los pros y contras de estas obras.





En 2007 reeditaron este clásico actualizando sus textos, algo muy necesario después de tantos años de cambios, tan sólo con los cambios en la taxonomía de estos animales ya hay para rato.... cosa que de hecho ha seguido cambiando en los últimos años y las guías se exponen a quedar un poco obsoletas con demasiada rapidez.

Lo que menos me gustan son sus láminas, que aparecen en el centro del libro con independencia de los textos que describen las especies, cuando yo personalmente prefiero ver la ilustración del animal junto a su descripción, así como también los mapas de distribución también aparecen por separado al final del libro. Pero, además, algunos de los animales no me parece que aparezcan dibujados con mucha fidelidad y llegan a no parecerse a como son en la realidad.

Su mayor baza es, para mi gusto, lo completo y rico de sus textos, con muy interesantes descripciones sobre sus hábitats, costumbres y biología. Justamente es algo que echo de menos en otras guías que apenas comentan someramente el comportamiento de las especies.
También es digno de mencionar que aparecen las especies de reptiles de las Islas Canarias, pero esto lo dejo para más adelante porque es un tema que repetiré en la reseña del tercer libro.





En 2011 vio la luz una obra centrada en el territorio español (Península Ibérica, Islas Canarias y Baleares), además siendo una publicación muy ambiciosa con una gran cantidad de fotografías y extensos capítulos introductorios sobre la biología de estos animales, su conservación y muchos más aspectos.

Tanto es así que esos capítulos iniciales casi podrían haber compuesto un tomo aparte y hacen que el libro resulte algo grueso como para llevarlo al campo. Ya que no escatimaron a la hora de incluir todas esas páginas y la enorme cantidad de fotografías, podrían en mi opinión haber escrito unos textos más completos en las fichas de las especies porque son un bastante escuetos en temas como el hábitat o el comportamiento.

Incluye un CD con los sonidos de los anfibios, algo que es importante a la hora de localizar algunas especies como ya sé por experiencia (la primera vez que vi un sapillo moteado fue gracias a que oí y reconocí sus cantos).





Esto ya es más reciente, del 2017 con toda la actualización en el tema que ello conlleva... aunque ya se han producido algunos cambios taxonómicos como era de esperar.

Abarca el ámbito europeo como la primera que he descrito, superándola en aspectos como el de la ilustración. Aquí sí tenemos los mapas de distribución junto a la descripción de las especies con sus correspondientes ilustraciones, que lucen magníficas y muy realistas gracias al estupendo trabajo del ilustrador Ilian Velikov.
Los textos sobre identificación, las descripciones y las tablas con diversas informaciones hacen que seguramente se convierta en la obra de referencia durante muchos años, muy buena tendrá que ser un futura publicación sobre el tema para superarla.

No incluye los reptiles de las Islas Canarias, algo lógico porque no pertenecen a la geografía europea realmente, aunque se echa de menos haberlos visto descritos con el rigor que caracteriza a esta obra. Con seguridad sería la guía que propondría si alguien me pidiera una recomendación.




domingo, 25 de agosto de 2019

Regreso a la Sierra de Segura. 2ª parte





Dejé la anterior publicación en la tarde del 2 de agosto, cuando me encontraba contemplando los espectaculares valles y cantiles de la Sierra de Segura siendo sobrevolado con frecuencia por los enormes buitres leonados y las bulliciosas chovas piquirrojas.

Fue entonces cuando advertí una silueta muy diferente a la de los buitres pasar volando muy cerca a mi izquierda y rápidamente reaccioné al reconocer al quebrantahuesos. Un espectacular adulto estuvo largo rato planeando en las corrientes de tan escarpado lugar con una facilidad que no podemos observar en los buitres, mientras de fondo resonaba con el eco del valle los graznidos de las chovas.





Buitre leonado (Gyps fulvus) sin plumas rectrices (cola)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre entre chovas piquirrojas

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Carlina baetica

Regresando por la noche encontré un sapo común junto a una fuente y una mantis en medio de la carretera (la aparté debidamente), ambas hembras de buen tamaño.


Sapo común (Bufo spinosus)

Mantis religiosa

El día 3 fui al Río Madera en busca de odonatos y a probar suerte con la orquídea Epipactis palustris pese a ser una fecha ya muy tardía. El año pasado había ejemplares lozanos en flor a finales de julio y pudiera haber sonado la flauta, pero hay que recordar que fue un año mucho más lluvioso y era de esperar que no viera nada esta vez.

En todo caso pasé muy buen rato con las libélulas, los caballitos del diablo y también con las mariposas. De entre los odonatos sólo muestro fotografías de dos especies pero también vi Calopteryx haemorrhoidalis, Orthetrum brunneum, Platycnemis latipes, Pyrrhosoma nymphula y Cordulegaster boltonii que ahora recuerde.



Onychogomphus uncatus

Chupaleche (Iphiclides podalirius)

Calopteryx virgo

Sofía (Issoria lathonia)

Chupaleche (Iphiclides podalirius)



Paré a comer en un agradable rincón a la sombra con magníficas panorámicas y la elección no pudo ser más acertada porque un quebrantahuesos llegó volando directo hacia mi posición. Cicleó un rato sobre donde yo estaba y su cercanía me permitió disfrutar increíblemente de la gran rapaz, un ejemplar inmaduro de 4 años para más señas.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Poyotello

Tras abastecerme de agua fresca en la aldea de Poyotello me dirigí al nacimiento del Río Segura para saldar una cuenta pendiente con las lagartijas de Valverde.
Estos reptiles endémicos me dieron esquinazo en mi anterior visita primaveral, pero en esta ocasión tuve éxito viendo dos ejemplares distintos.




Lagartijas de Valverde (Algyroides marchi)

Después fui al Mirador de Juan León, donde estuve viendo verderones serranos sin la más mínima oportunidad de fotografiarlos, pero es lo normal en ellos en ese sitio.
Aún me quedaba una salida nocturna para rematar la jornada, poniendo un gran broche final con larvas de anfibios (sapo partero bético y salamandra) muy desarrolladas en un pilón y algunos chotacabras europeos.
Un chotacabras se arrancó a cantar durante un breve rato al anochecer, a diferencia de los autillos que no paraban de reclamar desde la espesura de los bosques de pinos laricios.






Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus)

Salamandra (Salamandra salamandra morenica)

Para cuando esta entrada salga a la luz yo llevaré ya unos días instalado en mi nuevo domicilio en Santiago de la Espada, con enormes expectativas por delante y la satisfacción de que me esperan muchas novedades y sorpresas inesperadas.


Segura de la Sierra





jueves, 22 de agosto de 2019

Regreso a la Sierra de Segura, 1ª parte







Este verano me han destinado a Santiago de la Espada para el curso 2019/2020, lo que supone mi retorno a la Sierra de Segura tras dos largos años de ausencia.
He de decir que es algo que esperé muchísimo, aunque en este último curso mi grupito de 5º de Primaria de Ubrique me ha gustado tanto hasta el punto de sentir pena al mismo tiempo.

El 1 de agosto me puse en marcha con la búsqueda de piso, retomando esa maravillosa costumbre de aprovechar para salir a bichear pasando varios días en la zona. De camino a mi destino, estando ya dentro del término de Santiago-Pontones, un elevado número de buitres leonados me llamó la atención y los pillé con las manos en la masa en torno al cadáver reseco de una cabra doméstica.








Buitres leonados (Gyps fulvus)

Ese primer día en la sierra no dio mucho de sí en cuanto a bicheo al haber estado centrado en encontrar piso, pero alguna que otra cosa vi por ahí inevitablemente.


Calopteryx haemorrhoidalis

Platycnemis latipes

Cabra montés (Capra pyrenaica)

Arce

Puntal de la Misa


Más tarde hice una buena salida nocturna en la que me llevé una buena sorpresa encontrando chotacabras europeos cerca de El Yelmo, no conocía su presencia allí a pesar de haber vivido muy cerca en Cortijos Nuevos hace dos años.
No pude disfrutar bien de los chotacabras al pasar algunos coches espantándolos, pero una culebra lisa me resarció como premio de la noche. También fue llamativo encontrar muchos ejemplares de la araña Amblyocarenum walckenaeri, machos errantes que se ve que en ese momento buscaban pareja.


El Yelmo

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Escarabajo carpintero (Ergates faber)

Culebra lisa meridional (Coronella girondica)

Amblyocarenum walckenaeri



El día 2 lo tuve entero para mis salidas con la enorme satisfacción de poder volver a recorrer esos vastos dominios calizos con espectaculares valles y abruptos cortados.
En los extensos calares de Santiago-Pontones avisté numerosas aves rapaces con el protagonismo de dos ejemplares distintos de quebrantahuesos, uno de ellos adulto, destacando también las buenas observaciones de collalbas rubias junto a otros pájaros típicos de esas laderas rocosas salpicadas de cojines de monja.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Vencejo real (Tachymarptis melba)

Bisbita campestre (Anthus campestris)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Cornejas negras (Corvus corone) con los restos de la carroñada del día anterior

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Por la tarde me esperaba el plato fuerte, pero lo dejo para una segunda publicación con el resto de vivencias en la sierra que complementará de maravilla la entrada de hoy.