| Castillo de Segura amortajado por la niebla |
Como todos sabemos sobradamente, el otoño llegó tarde meteorológicamente hablando, habiendo tenido este mes unas semanas de días muy lluviosos que debieron llegar antes.
Voy a comenzar retomando el tema de las observaciones de aves desde mi piso en Siles, señalando en primer lugar la disminución de avistamientos de aves rapaces desde la marcha de las especies estivales, viéndose sólo buitres leonados (Gyps fulvus) en contadas ocasiones.
Sin contar a las especies habituales y diarias como tórtolas turcas, estorninos negros y gorriones comunes, lo más normal es ver carboneros comunes (Parus major) y herrerillos comunes (Parus caeruleus), a los que uno ve incluso yendo por la calle, y lavanderas blancas (Motacilla alba) que aumentaron su número en estas fechas como era de esperar. Otras especies que se ven y oyen son la curruca capirotada, los zorzales común y charlo, el mito, el reyezuelo listado, el petirrojo, el jilguero y el verderón, destacando el reclamo de pico picapinos que escuché un día.
A pesar de que la mayoría de días son bastante sosos y no se ve nada, una mañana tuve la visita de una ardilla (Sciurus vulgaris) y pude ver hace dos findes un macho adulto de roquero solitario (Monticola solitarius) desde mi dormitorio.
Las salidas al campo no han dado mucho de sí en los días oscuros y cortos de noviembre, en los que el amarillo intenso de los álamos temblones ayudan a disipar el aspecto melancólico de la sierra mientras que los graciosos grupos familiares de mitos (Aegithalos caudatus) llenan momentáneamente de vida el bosque con tan sólo apariciones aisladas de otras aves como el gavilán.
Mi mejor baza estos días están siendo las cabras montesas (Capra pyrenaica), muy visibles en pleno celo con los machos uniéndose a los grupos de hembras y jóvenes, pudiendo verlos incluso bajo persistentes lloviznas que no les avasallan como duros animales que son. Incluyo fotografías de dos tardes diferentes, una de ellas en la que llegué a encontrar a los caprinos en pleno castillo de Segura de la Sierra, que para estos animales no deja de ser parte del roquedo.
| Tremenda diferencia de cabezas |
| La pasmosa agilidad con la que se lanzan roquedo abajo |
El sábado día 15 visité dos enclaves serranos de la zona albaceteña colindante, empezando por el nacimiento del río Mundo porque esperaba que a estas alturas llevara una buena cantidad de agua.
Es durante el invierno cuando se da el llamado reventón, con el máximo de agua con toda su fuerza durante un par de días, pero ahora mismo no se queda corta la cosa en agua y tenía muchas ganas de ver el lugar por primera vez en otoño, siendo fabulosa la combinación de las preciosas cascadas junto a la gama cromática del otoño.
Me atreví con mis primeras fotografías de efecto seda, he dejado un par de ellas que creo que no están mal.
Una sorpresa muy simpática fue encontrar un minúsculo roedor tan afanado en su comida que ni me prestó atención, será que almacenar grasa para el invierno es más importante que hacer caso a un tío pesado con cámara. Creo que es un ratón de campo (Apodemus sylvatica), aunque de esto no puedo estar seguro y agradeceré correcciones.
Lo que sí sé es que a no pocos paseantes les gustó verlo, y fue muy de agradecer que una pareja sugiriera lo que yo estaba pensando, ocultar al pequeñajo para no tuviera tentación de cogerlo alguna de las familias con niños que visitaban las cascadas.
Por la tarde me acerqué a conocer el pequeño y bonito pantano de Arroyofrío, saliendo de pronto el sol para permitirme apreciar mejor el cálido tono dorado de los chopos y disfrutar del vuelo de un gavilán (Accipiter nisus) y de los muchos buitres leonados que seguramente acudían al escenario de una montería que se llevaba a cabo en un monte cercano.
En este lugar pude ver también lavanderas cascadeñas, aunque la estrella es el mirlo acuático que espero poder ver en una nueva visita.
A mi parecer, nada mejor que estas imágenes para despedir la entrada hasta la siguiente entrega, que os llevará por un largo y completísimo recorrido por estas serranías segureñas.