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sábado, 1 de octubre de 2022

Charrán elegante en Chipiona

 




El 11 de septiembre tenía un buen plan de domingo yendo por la mañana a la costa gaditana. Quise hacer una primera parada en la playa de Montijo que, curiosamente, se terminó convirtiendo en toda la salida propiamente dicha por lo animado que estaba el sitio.
La marea baja dejando una gran extensión rocosa en el intermareal, unido a estar en plena migración de limícolas con luna llena la noche anterior, permitió encontrarme con un amplio y numeroso surtido de aves limícolas junto a otras habituales de la zona como el charrancito.




Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Zarapito trinador (Numenius phaeopus)

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)

Charrancito (Sternula albifrons)


Hablando de charrancitos, precisamente sus primos mayores me depararon la sorpresa del día al ver un grupo de charranes patinegros descansando con un infiltrado muy llamativo por el color naranja de su pico. Sabía desde hace años de la presencia por esta playa de charranes de estas especies como, por ejemplo, el bengalí, pero hasta ahora no había tenido aún el gusto de encontrarme ninguno.
Así se afronta bien el inicio del nuevo curso, con una especie nueva para la saca.



Junto a sus primos común y patinegro

Charrán elegante (Thalasseus elegans)


El ostrero no es para nada una especie nueva, pero no suelo verlos y no está nada mal que me pasaran dos volando muy cerca.
Llama la atención la distinta manera de volar de las especies, contrastando el vuelo del ostrero con el de una especie de migraciones a larga distancia como la aguja colipinta, que tiene el récord de mayor distancia cubierta sin parar a descansar.



Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Ostrero (Haematopus ostralegus)

Gaviota picofina (Croicocephalus genei)

Potente el vuelo de las agujas

Agujas colipintas (Limosa lapponica)


Más tarde vi pasar en vuelo un grupo de charranes patinegros que sin duda era el mismo que había visto posado, pues entre ellos volvían a verse los charranes común y elegante mezclados con el resto.



Charranes patinegros con los dos infiltrados

Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis)


El querer ir moviéndome a otras partes costaba trabajo con lo bien que se estaba allí disfrutando del repertorio presente que traía más especies aún, como la gaviota cabecinegra por ejemplo, que de cabecinegra no tenía nada con su plumaje no nupcial que le hacía lucir muy blanca.



Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Aguj colipinta (Limosa lapponica)

Gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Archibebe claro (Tringa nebularia)


Pese a todo, cuando llegó la hora de marcharme, quise parar un momento en las pestilentes charcas de Camino Colorado por si veía mejor a los dos correlimos de Temminck que allí andaban, pero me volvió a tocar un contraluz criminal.



Correlimos de Temminck (Calidris temminckii)

Flamenco común (Phoenicopterus roseus)

Malvasías (Oxyura leucocephala)


Estuvo de lo más entretenida aquella mañana de domingo antes de volver durante la siguiente semana con el entorno más habitual de la Sierra de Cádiz.






jueves, 22 de septiembre de 2022

Una tarde por Sanlúcar

 




Seguimos con las visitas gaditanas porque, después de lo visto en la entrada anterior, al día siguiente tocó otra salida también acompañado.
Mi amigo Ismael vino a pasar unos días de vacaciones a la costa gaditana y quedamos para salir a pajarear la tarde del 6 de septiembre, ya que a mí no me pilla lejos. Empezamos, como tantas otras veces, por las charcas de Camino Colorado con su cada vez mayor cinturón de basura y su asqueroso hedor. Sorprende que tan repugnante espacio acoja especies como la cerceta pardilla y el correlimos de Temminck, pero así son las cosas.



Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris)

Calamón (Porphyrio porphyrio)

Correlimos de Temminck (Calidris temminckii)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Cercetas pardillas (Marmaronetta angustirostris)


Las salinas de Bonanza son un medio también antropizado, pero afortunadamente menos inmundo que las susodichas charcas. A Ismael le hubiera encantado ver algún falaropo (y a mí, desde luego), cosa que no pudimos cumplir aunque lo pasamos en grande con las especies presentes. 



Tres en raya

Combatiente (Calidris pugnax)

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Charrancito (Sternula albifrons)

Zarapito trinador (Numenius phaeopus)


Aparte de lo fotografiado vimos otras especies como avocetas, cigüeñas negras o espátulas yendo por la parte más escondida y menos transitada de las salinas y marismas. Esta tranquilidad nos permitió ver a los flamencos más de cerca que en el carril principal por el que pasa más gente, esa ave tan común en estos humedales andaluces y que no me canso de ver pese a ello.





Flamenco (Phoenicopterus roseus)


Antes de irnos no nos quedamos sin la clásica observación de águila pescadora del paraje, aunque por los pelos porque la vimos ya cuando echábamos los últimos vistazos a la laguna del Tarelo.



Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Gaviota picofina (Croicocephalus genei)

Correlimos zarapitín (Calidris ferruginea)

Archibebe común (Tringa totanus)

Correlimos común (Calidris alpina)

Otro correlimos común aún con plumaje de cría

Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus)



Ya la tarde siguiente me la tomé de relax después de dos sesiones tan jugosas durante dos días seguidos, pronto llegarían más salidas camperas muy provechosas de todos modos...







sábado, 23 de diciembre de 2017

Gran finde extremeño




Hoy decido pasar por alto el orden cronólogico de las publicaciones, que van con un mes de atraso como ya sabéis, para colgar una entrada bien completa y variopinta sobre el fin de semana pasado.

Fui invitado a tierras cacereñas por mi amigo Ismael para disfrutar de la interesante avifauna que él tiene fichada por distintos sitios y el sábado 16 desde temprano ya estábamos en una zona en la que probar suerte con unos camachuelos que allí habían sido citados. No los vimos ni oímos, pero en aquel entorno de monte mediterráneo (que podría ser una maravillla en caso de estar mejor cuidado) había zorzales alirrojos, lúganos, arrendajos, buitres negros, larvas de salamandra, un zorro y el agateador común (Certhia brachydactyla) que aparece en la fotografía con una araña Uroctea durandi recién capturada.

Pasamos a unos llanos ganaderos para probar con las aves esteparias, uno de los objetivos que más me interesaban del viaje. Nos fue bien con las avutardas (Otis tarda) al llegar un grupo volando hacia un punto por el que acabaríamos pasando. También vimos abubillas (Upupa epops), buitres leonados (Gyps fulvus), chorlitos dorados (Pluvialis apricaria) y otras aves sin fotografiar (o con fotos horrendas) como por ejemplo ortegas, un mochuelo, alcaudones reales o avefrías.









Desde allí pusimos rumbo al popular Parque Nacional de Monfragüe por si lográbamos ver los pinzones reales que se citaban en un par de puntos, además de disfrutar de sus rapaces ya que estábamos. No hubo ni rastro de pinzones reales, ni tuve suerte buscando tritones ibéricos en las fuentes, pero de allí no te puedes marchar con las manos vacías y pasamos buenos ratos con los numerosos buitres leonados, los buitres negros (Aegypius monachus), algunos ciervos (Cervus elaphus), un águila imperial (Aquila adalberti), un águila real (Aquila chrysaetos) y zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis). Otras especies vistas fueron la garceta grande, la garza real, el roquero solitario y numerosos pájaros forestales.





Junto a un cuervo





Pero la mala suerte con el objetivo principal estaba a punto de disiparse, al salir de allí había otro punto donde probar y encontramos varias decenas de pinzones reales (Fringilla montifringilla) junto a otros paseriformes. En años anteriores había creído ver alguna vez la especie, pero ese día fue la primera vez que puedo decir que la vi con seguridad, por lo que me lo he anotado como una novedad.





Para la tarde venía todavía otro plato fuerte con la entrada de las grullas (Grus grus) a su dormidero del embalse de Borbollón. Ya por los campos se veían ejemplares a una distancia sorprendentemente cercana que me hizo gozar como pocas veces y se intuía que el día se acabaría de redondear.
Sin fotografiar también se dejaron ver un bonito macho de aguilucho pálido y un esmerejón.










Ya dispuestos a esperar la caída de la tarde para ver la llegada al embalse, llegaron algunos ánsares comunes (Anser anser) y miles de grullas con el gran espectáculo de ver y oír sus enormes formaciones de vuelo mientras iba apagándose el día tiñendo de tonos cálidos las lejanas cumbres nevadas de Gredos.
He querido incluir una grabación que hice de los trompeteos (con los silbiditos de los juveniles) de estas elegantes aves que se cuentan entre mis favoritas, aunque no la he hecho editar por José Carlos Sires y la he subido tal cual con las prisas. Espero que guste de todos modos.











El domingo 17 sólo íbamos a dedicar la mañana antes de mi regreso a casa y empezamos en el embalse de Portaje, del que muestro un bisbita común (Anthus pratensis), un correlimos de Temminck (Calidris temminckii), una agachadiza común (Gallinago gallinago), un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) portando una focha y parte de los muchos ánsares comunes que allí había. El repertorio total también incluyó silbones, cercetas comunes, correlimos menudos, chorlitejos chicos, andarríos grandes y reyezuelos listados entre otros.









Durante todo el fin de semana fue frecuente ver milanos reales (Milvus milvus) pero no hubo buenas oportunidades para fotografiar alguno, cosa de la que me pude resarcir el domingo al ver bastantes de ellos al pasar por unas zonas ganaderas en las que también se veían alimoches (Neophron percnopterus) y buitres leonados y negros.






Nos despedimos en otro embalse, el de Valdesalor, para intentar ver un ánsar careto que no se dignó a aparecer, mientras nos sobrevolaban buitres negros y algunas grullas.
Cuando ya me disponía a salir con mi coche de vuelta a casa llegó de pronto un elanio (Elanus caeruleus) con un ratón recién atrapado y se posó en un poste muy cercano, hasta que se dio cuenta de mi presencia y se largó tan rápido como llegó, y con apenas unos metros recorridos vi algunas grullas más como despedida a este fin de semana que se suma a las muchas buenas experiencias ya vividas en Extremadura, con especial mención gastronómica al cochifrito que nos metimos entre pecho y espalda la noche anterior.