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miércoles, 11 de enero de 2023

Más surtido cantábrico

 




Continuamos con las jornadas cántabras porque después de una primera búsqueda de especies señeras quedaban todavía algunas por ver.
Una de esas especies era el eider común, muy apropiadamente nombrado en singular porque hablo del ejemplar que lleva establecido en Santoña desde que llegó en diciembre de 2016 en plumaje juvenil hasta convertirse en un precioso macho adulto. Por el motivo que sea no decidió migrar de nuevo a su tierra de origen y así ha continuado durante estos años, siendo desde entonces una de las principales atracciones del parque natural.
Esto ganó muchos puntos al aparecer cerca de él un grupito de tres serretas medianas, especie que por fin veo en condiciones porque mi primera observación en Huelva de hace unos años fue tan brutalmente lejana que ni se distinguía bien.
Previamente habíamos visto colimbos grandes cuando fuimos a ver sus primos chicos, pero ya sí tocó ver uno bien desde el puente a Cicero mientras continuaba viendo a lo lejos al eider con las serretas, que fueron espantados initencionadamente por una trainera.
Algo que también había que buscar eran las alcas, aunque yo las hubiera visto ya en las salidas pelágicas de Cádiz. Para Esperanza era especie nueva cuando encontramos una en el puerto de Santoña y no sería yo quien negara el gustazo de disfrutarla nuevamente.



Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis)

Barnaclas carinegras (Branta bernicla)

Espátula (Platalea leucorodia)

Serreta mediana (Mergus serrator) y eider común (Somateria mollissima)

Los mismos de antes con más compañía

Eider común (Somateria mollissima)

Colimbo grande (Gavia immer)

Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)

Alca común (Alca torda)


En sitios como Escalante y Colindres el repertorio era más similar al que encontraríamos en costas andaluzas, pero igualmente gustaba ir viendo otros lugares que mis compañeros no conocían.
Especial mención a los escribanos palustres que nos vacilaron, pero más vacilona aún fue una urraca que hacía un ruidito parecido a una nutria y durante mucho rato nos hizo creer que era eso lo que oíamos.




Garceta grande (Ardea alba)

Halcón peregrino (Falco peregrinus)


Limicoleo




Paso nuevamente a la Bahía de Santander que sobre todo quería visitar por nostalgia, pero también con observaciones bonitas y alguna cosa que no deja de ser poco común como sucede con el grupo de gaviotas enanas de las Marismas Blancas en Astillero.
Yendo a Pedreña para pasear por La Junquera pude por fin ver decentemente un bisbita costero, especie que hasta el momento solamente había visto pasar volando (e identificada por su reclamo). Pudimos echar un buen rato viendo su estilo de vida similar al de un ave limícola alimentándose en las orillas cubiertas de algas, hábitat que igualmente ocupa en sus zonas de cría escandinavas (he leído que los ejemplares británicos no migran).



Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Buitrón (Cisticola juncidis)

Bisbita costero (Anthus petrosus)

Zarapitos reales (Numenius arquata)

Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla)

Gaviota enana (Hydrocoloeus minutus), adulta

Gaviota enana (Hydrocoloeus minutus), joven

Cerceta común (Anas crecca)

Cisne vulgar (Cygnus olor)

Ánsares comunes (Anser anser)



Ver la bandada de ánsares volando sobre el pueblo de Elechas está muy bien, como igualmente bien está parar en ese mismo pueblo a tomar sabrosuras autóctonas como las rabas o la tarta de sobaos.








miércoles, 21 de marzo de 2018

Cantabria invernal: 1ª parte


Laredo


Desde que tenía 14 años he estado yendo a Cantabria en verano casi todos los años, cosa bien conocida por quienes hayan estado siguiendo este espacio desde hace años.
Las andanzas veraniegas por la costa cantábrica eran un interesante paréntesis hasta que volvía a mi tierra, pero siempre me dijeron que tenía que conocer Cantabria durante el invierno para disfrutar de las especies de aves que allí llegan buscando refugio durante los meses más duros, especies novedosas para mí en general.

Mi amigo Alberto Benito me invitó a ir a finales de febrero aprovechando unos días libres que tuve. El sábado 24 me esperaba en Reinosa para subir juntos a Santander, pero antes teníamos una cita con un cisne cantor (Cygnus cygnus) en el Embalse del Ebro. Por el camino me dio por preguntar si no es posible ver en esas fechas gatos monteses (Felis silvestris) cazando durante el día... y minutos después vimos una hembra caminando tan tranquila por el arcén.


Nieve en Alto Campoo




Esa tarde estuvimos dando una vuelta por la Bahía de Santander, pero en vista de que no sacamos ninguna de las especies nuevas vamos a pasar directamente al domingo 25 para entrar de lleno a lo interesante. Ese día llegó soleado y despejado, ya tuve suerte de poder pillar los únicos días de sol que había desde el año pasado, y se dio realmente bien la cosa al ir viendo las especies nuevas de aves con buena luz y observaciones de calidad.

Fuimos a las Marismas de Santoña, el que probablemente sea el mejor humedal del norte de España a pesar de estar acorralado por el desarrollo urbano e industrial. En las playas de Laredo disfruté por primera vez de las barnaclas carinegras (Branta bernicla) que en los últimos años buscan refugio invernal en elevados números, así como también fueron novedad los colimbos chicos (Gavia stellata) al ver un lejano ejemplar en vuelo y otros dos nadando y buceando cerca de la playa mientras los charranes patinegros (Thalasseus sandvicensis) patrullaban la zona y se lanzaban en picado para pescar de cuando en cuando. Ya empezaba realmente bien la jornada.












El puerto de Santoña es otra parada clásica para observar aves. Ya lo conocía de cuando he estado en verano, pero no tenía nada que ver con lo que esta vez me esperaba.

Nos recibió un bando de moritos (Plegadis falcinellus), una imagen muy familiar para mí en los humedales del sur que contrastó con la experiencia nueva de ver un arao (Uria aalge) y varias alcas (Alca torda). Un reclamo de bisbita me sonó extraño y pensamos que pudo ser de bisbita costero en vista de que se pueden ver allí mismo, en la plaza de toros concretamente.
Todo esto mientras de fondo se veían las grandes concentraciones de barnaclas carinegras alimentándose de Zostera marina (plantas acuáticas, no son algas) y emitiendo sus extraños reclamos.









Cerca de las conserveras de Santoña pudimos ver durante largo rato un colimbo grande (Gavia immer) en busca de cangrejos, a los que sacudía para que se les desprendieran las patas y así tragarlos mejor.
Normalmente los colimbos invernan en puertos y bahías, pero éste se puede ver en agua dulce recordando vagamente a la imagen que ofrecería en sus zonas de cría en Islandia, Groenlandia o Norteamérica. Seguramente podáis recordar la típica imagen de las películas con un pantano o un lago en el que se oye una especie de aullido lastimero... pues ese reclamo pertenece al colimbo grande.

Fueron variadas las especies de anátidas observadas, como los ánades frisos (Anas strepera) de la foto que bien merecieron ser fotografiados en vuelo, pero destacando muy especialmente el macho de eider común (Somateria mollissima) que se ve frente al observatorio de la Arenilla. Llegó el invierno pasado y decidió no migrar de regreso al norte de Europa en primavera, dando tiempo a que llegue a la madurez y nos regale la visión de su precioso plumaje de macho adulto. Si ya conté una curiosidad popular sobre el colimbo, para los no versados en aves comentaré que del eider se consigue el famoso plumón de los edredones, ya que la hembra forra sus nidos con él para aislar la puesta.









Después nos acercamos a Cicero, a observar la marisma desde un punto que no conocía. Había una gran cantidad de chorlitos grises (Pluvialis squatarola) y correlimos comunes (Calidris alba) entre otras limícolas y bandos no menos numerosos de silbones (Anas penelope).

Los zarapitos reales (Numenius arquata) son otra especie que inverna cuantiosamente allí poniendo banda sonora con sus bonitos reclamos, y junto a los emparentados zarapitos trinadores estaba otra de las estrellas de Santoña. Menos mal que Alberto y también Miguel Rodríguez y Javi Hernández (nos encontramos con ellos varias veces durante el día) están acostumbrados a reconocer rápidamente al zarapito de Hudson (Numenius hudsonicus) entre sus muy similares primos trinadores. De hecho, esta especie es nueva muy recientemente al haber sido considerada hasta hace poco subespecie americana del zarapito trinador. Su ceja más marcada, el tono claro del plumaje con menor estriado y, sobre todo, la ausencia de color blanco en el obispillo lo distinguen.








Colindres fue otro sitio nuevo, en verano no tendría gran cosa para que lo hubiera conocido antes mientras que en invierno está aquello lleno de correlimos comunes, chorlitos grises, chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula), agujas colinegras (Limosa limosa), zarapitos reales, silbones, espátulas (Platalea leucorodia), ostreros (Haematopus ostralegus), gaviones (Larus marinus) o el águila pescadora (Pandion haliaetus).
Ninguna especie nueva como veis, pero no podía dejar de estar encantado ante esa variedad y cantidad.










Cambiamos Santoña por la Bahía de Santander para ver anátidas en las Marismas Blancas de Astillero. Es un sitio que ya he enseñado por el blog en mis salidas veraniegas, cuando por allí andan siempre los charranes comunes con sus pollos, pero ahora el asunto pasó a los patos como dije antes, porque entre los numerosos porrones moñudos (Aythya fuligula), cucharas (Anas clypeata), ánades frisos y cercetas comunes (Anas crecca) nadaba una hembra de porrón osculado (Bucephala clangula).
Se trata de una especie que nos llega escasamente como invernante y por supuesto fue debidamente anotada como novedad.








Terminanos la tarde en el puerto de Santander, viendo algunas gaviotas argénteas (Larus argentatus) y una pareja de halcones peregrinos (Falco peregrinus) con la que llegamos a presenciar una cópula.











Y así acabó una magnífica jornada en la que el tiempo soleado acompañó las muy buenas observaciones de especies nuevas entre otras tantas que no son nuevas pero no me resultan menos interesantes, tanto que ya veis que ha dado para una entrada única con la pequeña excepción del cisne y el gato montés del día anterior.
La salida del lunes 26 la dejo para la próxima publicación, que espero que también os guste.


Garza real (Ardea cinerea)