Durante estos días ando por mi tierra natal y no he perdido ocasión de bichear un poco la Sierra Morena que da nombre al blog, concretamente por la zona de Despeñaperros porque me gusta en particular al ser la zona más agreste y abrupta de todo el conjunto de la cordillera.
Por el paraje de La Cimbarra estuve intentando ver alguna mariposa del almez (donde por supuesto no faltaban los almeces, la planta nutricia de sus orugas), pero no se dio bien la cosa. No me fui con las manos vacías, eso desde luego, viendo zigópteros como Platycnemis latipes y Lestes viridis, chinches rayadas (Graphosoma italicum) y numerosas arañas de laberinto (Agelena labyrinthica).
De cuando en cuando se veían dos vencejos cafres entre las golondrinas dáuricas, y una familia de chochines me divirtió a la vuelta.
| Collado de La Estrella |
Aunque pongo primero una cleopatra (Gonepteryx cleopatra), es la bellísima mariposa del madroño (Charaxes jasius) la que demuestra el comportamiento descrito junto a otras especies como la chupaleche o la macaón.
| En mi mochila |
| Arce de Montpellier |
Y, volviendo a las aves, llegamos al fin a la especie que da nombre a la entrada de hoy, porque observando vencejos reales vi la silueta de un alimoche (Neophron percnopterus) que no tardó en reunirse con su pareja.
El año pasado ya publiqué una entrada sobre estos alimoches con la alegría de pensar que podrían acabar decidiéndose a quedarse para nidificar, y aquí están de nuevo dando esperanzas. Hay que tener en cuenta que el alimoche es un ave escasa en Jaén y sería una buena noticia tener una nueva pareja reproductora por aquí.
El tiempo dirá si estos dos alimoches darán la sorpresa o no. Hasta la próxima me despido con una imagen de la autovía que lamentablemente parece ser lo único por lo que la gente conoce Despeñaperros, y el cambio que experimenta el paisaje cuando desde sus alturas miramos hacia la frontera manchega.