Empiezo por la más grande, la garza imperial (Ardea purpurea), al tener lo más interesante para mostrar. Sus pollos, ¡ni más menos!
En una entrada anterior os enseñé que en mayo andaban acarreando material para el nido y que muchos adultos (como el de la foto de arriba) estaban muy aquerenciados a una zona muy concreta del eneal. A primeros de junio hubo una pareja concreta que por fin acabó por revelarme su nidito de amor.
El aspecto es igual, diréis, pero ya son capaces de dar cortos vuelos mientras que antes sólo daban cómicos saltitos agitando las alas.
Los adultos aún les vigilan de cerca, y estos chavalines se ponen muy alterados cuando los ven llegar tal y como vais a ver en las fotografías de abajo.
En la primera fotografía un adulto está a la derecha de su prima la garza real, sirviendo de excelente comparación de las diferencias morfológicas entre ambas especies.
Este eneal con un cañaveral al fondo es donde crían junto a fumareles cariblancos, calamones, fochas comunes, cigüeñuelas, gaviotas reidoras y más. En ese elenco destaca el avetorillo (Ixobrychus minutus), que desgraciadamente no es tan generoso a la hora de permitirnos seguirle la pista como en el caso de las garzas imperiales, pero al menos queda claro que más de una pareja pulula por ahí y el mes pasado los machos aún reclamaban su territorio y expulsaban rivales.
Los martinetes (Nycticorax nycticorax) suelen dejarse ver mucho estos días al atardecer, e incluso cuando el sol pega de lo lindo (y en posaderos muy conspicuos como veréis), aunque en el crepúsculo es cuando más aparecen como es natural en ellos.
Al estar el arrozal cultivado, se les ve más fácilmente cuando acuden allí en busca de pesca al no quedar tan bien ocultos como en la vegetación palustre natural.
Otro tanto ocurre con las garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides), que de pronto parecen volverse muy abundantes cuando la realidad es lo mismo que se dijo de los martinetes, al ser más visibles cuando pescan en el arrozal.
Esto permite disfrutar de su mejor plumaje y aspecto, que en algunos ejemplares es aún espectacular con sus picos muy azules y un intenso color verde en la base de éste y en torno a los ojos.
Con lo que cuesta ver una de estas por el norte...
ResponderEliminarBuenisimas Carlos y vaya luz.
Saludos.
La verdad es que procuro darle mucha salida a las especialidades sureñas pensando en que luego a mí me gusta ver lo mismo en los blogs del norte, jejeje.
Eliminar¡Saludos!
Qué preciosidad, y qué trabajazo con el calor que hace...
ResponderEliminar¡Gracias! Hace unos días sudé tinta china, pero no quería quedarme sin ver a estas amigas.
EliminarImpresionante la variedad y la calidad carlitos. como siempre, eres el sinegetico por excelencia. Un abraso felino
ResponderEliminarMuchas grasias, ¡un abrazo de linse para el terruño!
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