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lunes, 17 de julio de 2023

Pirineos: el broche de oro






El 10 de junio pusimos fin a esta breve saga que fue mi primera visita al Pirineo aragonés, pero despidiéndome por todo lo alto porque aquel día fue espectacular y redondo.

Una nueva visita a los prados de alta montaña nos llevó a un intenso verdor tapizado de profusa floración y los cantos entrelazados de bisbitas alpinos, escribanos cerillos, un roquero rojo y hasta unas inesperadas codornices.
El vuelo de polillas diurnas y las blancas Parnassius mnemosyne dio un toque especial al escenario de mi primer encuentro con el tritón pirenaico, anfibio endémico de la zona que vive en sus limpios arroyos y torrentes a los que está adaptado con su hocico casi cuadrado y las puntas endurecidas de sus dedos para buscar alimento en sus lechos, un animal de prehistórico aspecto que vive discretamente al contrario que las vocales marmotas.



Viola cornuta

Hembra de Libellula depressa

Rana bermeja (Rana temporaria)

Copulando y comiendo al mismo tiempo

Roquero rojo (Monticola saxatilis)

Pyrrhosoma nymphula

Tritón pirenaico (Calotriton asper)

Parnassius mnemosyne depredada por una araña

Marmota alpina (Marmota marmota)

Brezo enrejado (Chiasmia clathrata)

Tritón pirenaico (Calotriton asper)

Diaphora mendica


Un paseo por menores altitudes elevó el repertorio total de orquídeas con algunas especies nuevas y tuvimos el grotesco momento de la mosca serpiente en la camiseta de un amigo, que quedó rodeado por tres de nuestras cámaras como si fuera acosado por insistentes paparazzis.




Orchis militaris

Mosca serpiente

Dactylorhiza fuchsii

Abejorro con los polinios de las orquídeas pegados

Limodorum abortivum


Igualmente jocosa fue la anécdota del tábano que se coló por la ventanilla del coche, hasta que fue aturdido por un lanzamiento de caramelo de limón y posteriormente eliminado a navajazo limpio. Suena absurdo pero aseguro que fue real, así como el momento en el que mi copiloto tuvo la ocurrencia de pegar un tortazo a una bolsa de patatas fritas haciéndola estallar y llenándome los asientos de patatas.

Junto a unos buitres leonados volaba el alimoche que quedó como el más digno de fotografiar, puesto que los demás avistamientos de su especie durante el viaje fueron más lejanos o con peor luz.



Alimoche (Neophron percnopterus)




El valle de Rioseta fue el precioso y triunfal culmen del recorrido, un paisaje tan grandioso que nos dejó casi sin palabras a los dos que veíamos aquel lugar por primera vez, con sus saltos de agua y su pareja de quebrantahuesos cicleando en las alturas para dejar claro que aquella gloriosidad era su territorio.




Culebrera (Circaetus gallicus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Mantis palo (Empusa pennata)


No pueden faltar tampoco hoy las suculentas gordosidades, pues fuimos generosamente invitados a comer a casa de unos amigos, no sin avisar que esta breve saga de tres capítulos pronto se verá ampliada con otro viaje pirenaico más largo que espero que salga espectacular.