domingo, 4 de diciembre de 2022

Marismas del Guadalquivir y su estuario

 




El año pasado hice con dos amigos un muy interesante recorrido desde el Brazo del Este (Sevilla) hasta la marismeña desembocadura del Guadalquivir (Cádiz), experiencia que me pareció muy completa y amena hasta el punto de que el 5 de noviembre me animé a repetirla.

En esta ocasión escogí el itinerario inverso, comenzando desde la costa hasta llegar al Brazo del Este.
Tan literal fue lo de la costa que empecé en la playa de Montijo viendo limícolas, aunque no mucho rato porque el estado de la marea no era adecuado y resultó frecuente la molestia involuntaria de paseantes y perros.
En las apestosas charcas de Camino Colorado, tan llenas de basura como siempre, relució no obstante la presencia de la amenazada cerceta pardilla antes de partir hasta Trebujena para ir siguiendo el Guadalquivir aguas arriba.




Correlimos tridáctilo (Calidris alpina)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)

Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Garceta común (Egretta garzetta) haciendo CHOF

Zampullín común (Tachybaptus ruficollis)


Una parte del recorrido se volvió más escasa en aves, como era de esperar, aunque me sorprendiera por ejemplo la presencia del águila pescadora y tuviera el recibimiento de los milanos al acercarme al Brazo del Este.
El milano real es un invernante habitual en los campos sevillanos, no tanto el milano negro al ser estival, pero desde hace años ya hay varios ejemplares que deciden quedarse a pasar los meses fríos y en los últimos años siempre se ve un ejemplar en las afueras de Los Palacios y Villafranca.



Garza real (Ardea cinerea)

Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Milano real (Milvus milvus)

Milano negro (Milvus migrans)


El Brazo del Este estuvo tan disfrutón como uno podía esperar, lleno de zancudas, limícolas, anátidas y otros tipos de aves en los restos de marisma fluvial que aún quedan entre arrozales y otros cultivos.



Cigüeña negra (Ciconia nigra)

Garceta grande (Ardea alba)

Grullas (Grus grus)




Moritos (Plegadis falcinellus)


Avoceta (Recurvirostra avosetta)


Garza real (Ardea cinerea)

Pato colorado (Netta rufina)

Azulones (Anas platyrhynchos)


Es muy estético cuando llega allí el atardecer en otoño con su luz lateral, cosa que se nota especialmente en la foto de la espátula con la hembra de cerceta pardilla que quiso infiltrarse en la imagen.



Flamenco con escolta de espátulas y patos

Calamón (Porphyrio porphyrio)

A tope de agujas

Agujas colinegras (Limosa limosa)

Grulla (Grus grus)

Espátula (Platalea leucorodia) con una cerceta carretona detrás

Lavandera boyera (Motacilla flava)

Ánades rabudos (Anas acuta)


Pero, por muy a gusto que se estuviera, con la caída de la noche tocaba retirarse ya e ir pensando en otras jornadas cambiando de ambiente por la sierra.





jueves, 1 de diciembre de 2022

De puente entre Segura y Cazorla

 




Durante mi quedada con Jesús Jiménez en Cádiz empecé a acariciar la idea de ir en el puente de finales de octubre a mi querida Sierra de Segura, idea que a él le encantó y se ofreció a acompañarme sin dudarlo.
Salimos bien temprano y allí nos plantamos empezando a ver alguna que otra cabra montés sin conseguir encontrar acentores alpinos en un sitio especialmente bueno para ellos, pero nos desquitamos parando un rato a desayunar en condiciones un chocolate con churros.



Cabra montés (Capra pyrenaica)




Al seguir subiendo por la sierra encontramos tal cantidad de buitres leonados volando bajo junto a la carretera que se intuía que habría carroña, sobre todo al verlos descender a un punto concreto y escuchar el griterío que montan en torno a la comida. Normalmente me gusta quedarme esperando en momentos así por si aparece algún quebrantahuesos, cosa que no hizo falta porque ya vimos uno incluso antes de descubrir el sitio donde estaba la carroña.

Más adelante, tras ver también un halcón peregrino compartiendo térmicas con las carroñeras, fuimos a uno de mis sitios preferidos y, tanto allí como de camino, vimos nuevamente al mismo quebrantahuesos y otros tres más, todos ellos juveniles. 
Tres de ellos provienen de las sueltas que se realizan dentro del proyecto de reintroducción de la especie en Andalucía, pero el cuarto nació en libertad el año pasado de una de las parejas adultas ya establecidas y tiene también la anécdota de haberse hecho famoso este año por haber cruzado el Estrecho de Gibraltar y pasearse por Marruecos. Después de aquello anduvo por Málaga y ahora ya lo tenemos de vuelta en sus sierras natales.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Erodium sp.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) nacido en libertad



Ya que hablamos de quebrantahuesos nacidos en libertad, también tuvimos la suerte de ver en las vastas altiplanicies al primero (más bien primera, porque es hembra) que llegó a edad adulta y nos tiene a todos con los dedos cruzados para que complete un nuevo ciclo criando ella también.
Se llama Esperanza y regenta de momento un territorio, que precisamente aquel día defendía enconadamente de un individuo más joven que pasaba por allí.
En ese mismo sitio Jesús logró encontrar un par de sapos parteros béticos, pequeñitos pero bienvenidos, mientras estábamos rodeados por una cantidad tremenda de mirlos capiblancos y zorzales alirrojos que acudían a un abrevadero de ganado junto a otros pájaros como los piquituertos.




De bronca

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Piquituertos (Loxia curvirostra)

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus)


Precisamente terminamos nuestra jornada al atardecer viendo todo el rato a estos ariscos y huidizos túrdidos entre los majuelos y oyendo sus reclamos similares a muñequitos de goma, cosa que está haciendo el ejemplar fotografiado de la subespecie alpestris. Claramente llegamos en una de sus irrupciones migratorias y los estuvimos viendo con mucha frecuencia y abundancia durante el tiempo que pasamos en aquella serranía.




Mirlo capiblanco (Turdus torquatus) reclamando




Una buena pizza de horno de leña y un merecido descanso pusieron fin a nuestra primera jornada, que continuó al día siguiente por la inmensidad de la altiplanicie con un recorrido algo distinto. Bien equipados con tortas de aceite artesanales nos adentramos en la zona perteneciente a la vecina provincia de Granada y fuimos recompensados con un par de pinzones reales, un precioso quebrantahuesos adulto cicleando a baja altura y una muy inesperada águila pescadora migrando en medio de la zona más rocosa y desarbolada.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Águila pescadora (Pandion haliaetus)


Pinzón real (Fringilla montifringilla)


Se me había ocurrido cruzar a Cazorla para, desde allí, ya terminar el recorrido fácilmente y volver a casa. En una nava acudían nuevamente muchos pájaros a beber agua, pudiendo con paciencia fotografiar a los escurridizos zorzales alirrojos y una hembra de picogordo que no se atrevió a bajar de los árboles. 
Los milanos reales no lo pusieron fácil volando a bastante altura, algo que no podemos decir de dos zorros, que se dejaron ver bien para que apreciáramos adecuadamente su esponjosito pelaje invernal.



Zorzal alirrojo (Turdus iliacus)

Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)


Ardilla (Sciurus vulgaris)

Lavandera blanca (Motacilla alba)


Milanos reales (Milvus milvus)

Zorro (Vulpes vulpes)


Ya de entrada tenía muchas ganas de volver a bichear por unas sierras tan importantes para mí, pero aún más de por fin llevar a Jesús porque era algo que teníamos pendiente desde hace muchos meses.