domingo, 23 de enero de 2022

Las gaviotas enanas de Cádiz

 

Gaviota enana (Hydrocoloeus minutus), adulta


Mis vacaciones navideñas empezaron francamente mal con un incómodo resfriado, por suerte todo cambió al empezar enero y llegarme la oportunidad de hacer un pequeño viaje a Cádiz con José Carlos Sires gracias la grandiosa hospitalidad de Chúss.

No he sido nunca de perseguir rarezas ornitológicas, pero en aquella ocasión no quise dejar pasar la oportunidad de añadir al repertorio dos gaviotas enanas que se llevaban viendo desde hacía varios días en una depuradora de Sanlúcar de Barrameda. El 5 de enero estábamos allí por la mañana equivocándonos en el acceso, un error que salió bien porque de otro modo no nos habríamos topado con una bandada de lúganos que se alimentaban en unas casuarinas ni con los pájaros moscones de una pequeña charca. Además, no todos los días los pájaros moscones se dejan ver, porque más bien solamente se suelen oír sus tristes piadas.



Lúgano (Spinus spinus)

Pájaro moscón (Remiz pendulinus)

Mosquitero común (Phylloscopus collybita)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Estando ya en la depuradora no conseguimos encontrar las gaviotas enanas, más tarde supimos que habían estado posadas descansando y por eso no estaban fácilmente visibles. No sabíamos si tal vez se hubieran marchado ya, así que aprovechamos la cercanía con las salinas de Bonanza para continuar con el pajareo.
Y es que, a falta del objetivo principal, tampoco está nada mal ver pagazas piquirrojas o águilas pescadoras, que en verdad para este tipo de cosas hicimos el viaje.


Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspia)

Terrera marismeña (Alaudala rufescens)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Bisbita común (Anthus pratensis)

Águila pescadora (Pandion haliaetus)


A mediodía recibimos la cita de que aún estaban las gaviotas enanas en la depuradora, así que, dado que aún andábamos cerca de la zona, dejamos inmediatamente de lado lo que estábamos haciendo para volver a intentarlo.
Se notó muy distinto el lugar, con mucha más actividad por parte de las aves buscando alimento y volando, de manera que ya sí fue fácil acabar por encontrar el distintivo vuelo y dibujo de las gaviotas enanas. Hay que decir que era una especie nueva que nos pudimos apuntar, con sus movimientos casi de fumarel y sus delicados reclamos que hacen que no se parezcan mucho al resto de gaviotas.



Gaviota enana (Hydrocoloeus minutus), joven

Golondrinas comunes y aviones roqueros al solecito

Gaviota enana (Hydrocoloeus minutus), adulta


Desde allí continuamos por el Codo de la Esparraguera hacia Trebujena para continuar pajareando en sus marismas. Las citas anteriores de negrones común y especulado ya no se seguían confirmando y así fue cuando de todos modos paramos un poco en el lugar adecuado por si hubiera caído la breva.
Ver escribanos palustres en un punto donde no me los había encontrado antes fue algo que quiero destacar, y es que nos estamos quedando sin estos pájaros ligados a los humedales.



Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Archibebe común (Tringa totanus)

Flamencos (Phoenicopterus roseus) de bronca

Escribano palustre (Emberiza schoeniclus)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Correlimos común (Calidris alpina)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)


Antes de acabar, se merece una buena descripción el sitio de las gaviotas enanas. Siendo las balsas de una depuradora es natural que hablemos de un lugar infecto y horrendo, con olor repugnante y un rincón de aguas verdosas que pronto hará que las garcillas cangrejeras muten a garzas goliat de dos cabezas.



Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)



jueves, 20 de enero de 2022

Tablas de Daimiel y Navaseca

 




La primera salida del año por la Subbética Cordobesa fue la primera de muchas salidas navideñas. La segunda de ellas fue totalmente distinta yendo el domingo 2 de enero a las famosas Tablas de Daimiel.

En los últimos tiempos las Tablas no suelen ser muy interesantes y muchas veces he optado por ir directamente a la laguna de Navaseca, donde por lo normal están todas esas aves que esperarías encontrar en las Tablas. Esta vez, sorprendentemente, no fue así porque Ismael Romero y yo encontramos mucho movimiento de ánsares junto al trompeteo de las grullas y frente al observatorio de la Laguna Permanente se veían flamencos, ánsares y un buen surtido de patos con cucharas, ánades rabudos, silbones, ánades frisos, patos colorados y cercetas comunes.
Hubiéramos querido ver bigotudos o carricerines reales, que era sobre todo por lo que quisimos probar allí mientras se iba levantando la niebla, aunque no siempre se puede con todo.




Petirrojo (Erithacus rubecula)

Aguilucho pálido (Circus cyaneus)


Ánsares comunes (Anser anser)

Bisbita alpino (Anthus spinoletta)


Cuchara (Spatula clypeata) y ánades frisos (Mareca strepera)

Patos colorados (Netta rufina)

Ánade rabudo (Anas acuta)




Ya sin la molesta niebla pudimos ir a la laguna de Navaseca, que es normalmente el plato fuerte de estas salidas manchegas. 
Allí coincidimos un rato con José Márquez y sus tres acompañantes, pudiendo ver todos juntos un porrón acollarado que lleva un tiempo en la zona. Esta anátida es una rareza americana (siempre que no sea un escape) y es un gusto verlo con su bonito plumaje de macho adulto en vez del habitual de hembra o juvenil tan habitual en estos casos. Me parece interesante resaltar que en el mismo grupo de patos había también un porrón pardo, que no es un rareza pero pasa por momentos delicados de conservación. Otras especies sin mostrar en fotografías fueron, por ejemplo, la malvasía, la avoceta, el pájaro moscón o el pechiazul.





Mochuelo (Athene noctua)

Tarro blanco (Tadorna tadorna)

Jilguero (Carduelis carduelis)

Calamón (Porphyrio porphyrio)

Gorrión moruno (Passer hispaniolensis)

Porrón acollarado (Aythya collaris)


Notamos que aquello estaba todavía más acondicionado para los visitantes y paseantes. Ya no solamente están los observatorios y bancos, se ha mejorado el sendero que rodea la laguna y se ha convertido en un paseo muy apetecido por mucha gente ajena a la observación de aves.
Esto en principio podría parecer un inconveniente al haber más gente, pero parece que en algunos tramos concretos las aves se han acostumbrado a ver personas y se dejan ver más cerca de lo normal. Pudimos disfrutar bastante bien de los combatientes (con un más arisco archibebe oscuro infiltrado) junto  a los flamencos y gansos.
Estos últimos nos divirtieron mucho con sus broncas. Cada dos por tres empezaban a atronar con sus roncos graznidos y a acometer persecuciones que solían terminar con ahogadillas y empujones. Todo ello mientras que un bonito combatiente de color claro se mantenía impasible pese a que una de estas bestias furibundas le cayera al lado levantando olas.



Combatiente (Calidris pugnax)

Buscando bronca

Repartiendo estopa

El combatiente se mantiene impertérrito aunque le aterricen al lado

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Ánsares comunes (Anser anser)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)


La tarde la fuimos a pasar Ismael y yo rematando la jornada con algunas aves esteparias. Los campos manchegos aún mantienen, pese a todo, poblaciones de estas amenazadísimas aves y estuvimos viendo varios grupos de avutardas, dos de gangas ibéricas, dos ortegas y una bandada de chorlitos dorados.
Solamente nos fallaron los sisones, que llegan a ser muy complicados.



Avutardas (Otis tarda)

Gangas ibéricas (Pterocles alchata)

Avutardas (Otis tarda)


Antes del anochecer nos despedimos después de casi dos años sin vernos, que se dice pronto, echábamos de menos ya estas salidas por los humedales manchegos con añadidos esteparios.