jueves, 16 de agosto de 2018

Oasis en la campiña


Embalse del Guadalén


El verano ha estado siendo bastante soportable hasta que llegó agosto atizando un buen manotazo en la mesa con la ola de calor.
Aunque debería decir que ha sido soportable para nosotros, porque la fauna silvestre ha estado capeando con las altas temperaturas sin las comodidades que tenemos para mitigarlas cuando estamos en nuestros hogares. A finales de julio estuve buscando con especial interés en los puntos de agua que les ayudan a sobrellevar mejor el estío de Jaén, empezando por la Laguna Grande.
Allí la lámina de agua se ha mantenido a diferencia del año pasado y en los cultivos circundantes no faltaron distintas especies propias de esos medios, pero este año estoy echando en falta ver alguna carraca.


Ratonero (Buteo buteo)

Mochuelo (Athene noctua)

Liebre ibérica (Athene noctua)

Alcaudón común (Lanius senator) juvenil

Tórtola común (Streptopelia turtur)

Abejarucos (Merops apiaster)

Abejarucos (Merops apiaster) y abubilla (Upupa epops)

Abejaruco (Merops apiaster)

Abubilla (Upupa epops)

Abubilla (Upupa epops)

Abejaruco (Merops apiaster)

Este verano he podido disfrutar mejor de los elanios (Elanus caeruleus) al ver de cerca a los jóvenes ejemplares que han nacido este año, hacía ya tres años que sólo conseguía verlos de lejos por este paraje. También he podido ver a los adultos, tanto posados comiendo presas como volando en su busca.






Con las aves acuáticas no pude ver tantas especies de aves en la laguna, había agua como dije pero la vegetación no permitía escudriñarla bien. Al menos comprobé que los moritos seguían allí además de ver otras especies como cigüeñuelas, zampullines cuellinegros o somormujos.

El 23 de julio estuve también en el Embalse del Guadalén viendo y oyendo bastantes alcaravanes. Pero lo mejor fue ver por primera vez en Jaén una aguja colinegra y cuatro pagazas piconegras, se notaba que la migración estaba en marcha y estos puntos de agua son vitales en sus duros y largos viajes, de ahí que los haya considerado oasis al titular la publicación.


Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

Morito (Plegadis falcinellus)

Alcaraván (Burhinus oedicnemus)

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica)

Pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica)

Pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica)

Otros años han aparecido también fumareles cariblancos, espátulas, avocetas y algún flamenco, así que tendré que estar atento y hacer alguna que otra visita antes de que me marche en septiembre para comenzar el nuevo curso. ¿Aparecerá alguna otra sorpresa interesante?


Pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica)




lunes, 13 de agosto de 2018

Por la Sierra de Segura: valles y bosques




Hoy vamos a bajar de las regias cumbres segureñas para disfrutar de la fauna y flora de bosques y ríos, incluso de la que se encuentra cerca de los pueblos como vamos a ir comprobando durante el reportaje.

Aunque estemos abajo en los valles no vamos a perder en ningún momento la compañía de formidables picos como El Yelmo (1.809 metros), bien visible desde pueblos como Orcera, Cortijos Nuevos o Segura de la Sierra. Precisamente en esta última localidad tuve mi "campamento base" (gracias a la hospitalidad de Javi Reyes) desde el que organizar las salidas, viendo allí mismo al roquero solitario, la cabra montés y diversos pajarillos sin salir del pueblo. En los trayectos entre los mencionados pueblos y otros como Pontones o Santiago de la Espada también conté con los animados abejarucos y distintas especies de aves rapaces.


El Yelmo mostrando los estragos del incendio del año pasado

Roquero solitario (Monticola solitarius) en una pausa de su melancólico recital

Joven macho de cabra montés (Capra pyrenaica)

Volantón de escribano montesino (Emberiza cia)

Abejaruco (Merops apiaster)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Un sitio que tenía ganas de volver a ver era la laguna de La Hueta después de todo lo que ha llovido este año, siendo todo un gustazo verla tan llena en pleno verano (el año pasado en junio ya estaba seca). Que no os engañe la fotografía, porque el agua llegaba hasta donde empiezan los juncos y no es sólo el espacio que se ve en el centro.
Allí era de esperar la abundancia de odonatos y lepidópteros, pero sobre todo tenía ganas de ver las ranitas meridionales al haber por estas fechas metamórficos por doquier en el fresco verdor de los juncos. También las aves tuvieron su parte de protagonismo al ver algunas currucas rabilargas en los matorrales de zonas más térmicas y un grupito de vencejos reales en incansable caza de insectos.



Lestes dryas

Lestes barbarus

Orthetrum coerulescens

Hechicera (Brenthis hecate)


Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Curruca rabilarga (Sylvia undata)

Vencejo real (Apus melba)

El valle del río Madera era otro claro objetivo al ser época de floración de la orquídea Epipactis palustris, de la que de momento en toda Andalucía sólo se conoce su presencia en dos localidades de este parque natural. En ese prístino ambiente de aguas limpias también crece otra orquídea, Platanthera algeriensis, y el cauce es sobrevolado por tres especies de caballitos del diablo del género Calopteryx junto a otros odonatos distintos que no fotografié. Además, mientras llegaba allí, quiso el azar que por fin pudiera fotografiar una culebra bastarda en esa sierra cuando encontré un juvenil tomando el sol en la carretera (por supuesto que el animal fue bien apartado del peligroso asfalto tras las fotos).



Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Calopteryx haemorrhoidalis

Calopteryx virgo

Calopteryx xanthostoma

Dactylorhiza elata

Platanthera algeriensis

Platanthera algeriensis

Epipactis palustris

Epipactis palustris

Epipactis palustris

Tras la visita a esos cristalinos cauces, con helador baño incluido, tenía una importante cita en las faldas del Yelmo Chico para disfrutar las lagartijas de Valverde después de un año entero sin verlas. En un rezumante paredón calizo donde crecen arces tuve satisfactorias observaciones de dos importantes endemismos que en este parque natural encuentran sus mejores refugios; uno vegetal (la grasilla) y otro animal (la lagartija de Valverde).
Había que andar bien atento porque también correteaba por allí la lagartija colilarga, pero no había confusión cuando aparecía la más pequeña lagartija de Valverde con ese diseño de escamas del que me quedé prendado desde que las vi por primera vez.

Caía la tarde y con esto hubiera podido cerrar perfectamente la jornada, pero al mirar hacia arriba me esperaba el apoteósico broche final de un fabuloso ejemplar adulto de águila real volando bastante cerca, con la fortuna de que se quedara un rato haciendo círculos allí donde la bonita luz del atardecer resaltaba mejor los detalles de su plumaje.


Grasilla (Pinguicula vallisneriifolia)

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

Lagartija colilarga (Psammodromus algirus)

Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Águila real (Aquila chrysaetos)

Todo esto y lo visto en la entrada anterior condensado en poco más de dos días fue una auténtica inyección vital que necesitaba mucho. Eso es algo que me hizo volver más adelante, a finales de julio, aparte de que sinceramente se me quedó clavada la espina de ver una rapaz que me encanta. ¿Adivináis cuál? Pues os adelanto que en la siguiente expedición sí que la vi, y bien vista además.