Primero fueron ayer los champiñones silvestres en las dehesas próximas a Linares, que ahora están cubiertas de verde y frescor, y luego los níscalos en Despeñaperros esta mañana.
De hoy no tengo ni una foto porque llovía a ratos, pero sí tengo algunas cosas para poner de ayer, empezando por una de las setas de mayor tamaño que se veían (la especie no la sé, pero me gustó su aspecto para afotarla).
Esto sí sé que son pedos de lobo (Lycoperdon perlatum), abuntantísimos y muy conocidos por su manera de expulsar esporas en una nube verdosa.
Así como también eran frecuentes los pequeños hongos creciendo en esas "islas de fertilizante" que van dejando las vacas.
El toque de color lo daba el azafrán silvestre, alfombrando de tonos violáceos la dehesa.
No tan bonito era encontrarse con conejos (Oryctolagus cuniculus) enfermos que corren a ciegas, y alguno muerto...
Igual que hace unas semanas puse una evidencia de depredación de rapaz sobre una ardilla, ahora el conejo muestra lo propio.
Para quitar la nota negativa, enseño uno de los muchos ejemplares vivos y sanos que se veían.
Como dije antes, el día era malo para fotografiar aves, pese a la cantidad de reclamos y avistamientos de abubillas, petirrojos, pitos reales, mosquiteros, perdices, rabilargos, urracas, garza real, grajillas, zorzales común y charlo, cogujadas, ratoneros o incluso un lejano macho joven de águila real...
Dejaré fotos de un bando de palomas torcaces (Columba palumbus), una hembra de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y un joven buitre leonado (Gyps fulvus) que apareció cuando salió finalmente el sol.
Entre las encinas aparecieron unos pocos ejemplares de una especie sin identificar de murciélago, que llamaban la atención por su buen tamaño.
Por si os sirve para ayudarme con la especie: eran de tamaño como de zorzal común, de color pardo claro y volaban bajo y en trayectorias rectas (no tan erráticas como otros murciélagos).
EDITO: gracias a Alberto Benito ahora sabemos que se trata del murciélago de herradura grande (Rhinolophus ferrumequinum).
Las "mejores" fotos me las brindó esta hembra de roquero solitario (Monticola solitarius) que, curiosamente, estaba en el entorno de un polígono.
Otra imagen de las dehesas otoñales será el toque final de esta entrada, junto con un galápago leproso (Maureymis leprosa) que estaba en una cuneta inundada la noche del viernes.