Mostrando entradas con la etiqueta Sapo común. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sapo común. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de agosto de 2024

Fallido intento con la orquídea fantasma

 




Tenemos aquí una de esas entradas breves que bien merecen la pena ser mostradas, porque una tranquila mañana campera puede ser muy grata.
Nuestro objetivo era un segundo intento con la famosa orquídea fantasma, ésa que crece a la sombra de los hayedos y hace honor a su nombre jugando al despiste. Tampoco en esta ocasión la conseguimos, por lo que continuamos fisgando por aquellos bosques húmedos de Pirineos en busca de qué más cosas podíamos ver y fotografiar, destacando la abundante presencia de moscas escorpión en los claros del hayedo.



Fuligo septica

Pyrrhosoma nymphula

Pyrola minor

Mosca escorpión (Panorpa meridionalis), hembra

Mosca escorpión (Panorpa meridionalis), macho

Hongo sin identificar

Dactylorhiza fuchsii

Avispa parásita

Sapo común (Bufo spinosus)

Oruga de Lymantria dispar


Estoy muy verde en cuanto a setas y casi siempre me las han de identificar, pero son muy fotogénicas y siempre hay ganas de aprender más. Cerca de este hongo encontramos también un nido de arañas repleto de miniarañas amarillas que aterrizarían a las víctimas de aracnofobia.




Amanita rubescens


Amanita rubescens



Ya hemos visto más arriba una orquídea Dactylorhiza, pero había muchas más en un prado florido a orillas de un río en el que dos jóvenes realizaban trabajos de detección del muy escaso desmán ibérico, uno de nuestros mamíferos más amenazados.




Listera ovata


Dactylorhiza fuchsii


Neotinea ustulata


No está mal terminar la entrada con una imagen que fielmente representa la pinta que tengo mientras hago estas fotografías.






miércoles, 7 de agosto de 2024

Sierra de Albarracín

 




De la provincia de Cuenca pasamos a la de Teruel, dando también el salto de una comunidad autónoma a otra (Castilla-La Mancha y Aragón) para visitar la Sierra de Albarracín.

Lo cierto es que ya hicimos una pequeña incursión mientras que anduvimos bicheando por la Serranía de Cuenca, viendo en el Puerto de El Portillo una población de Erodium glandulosum y una mariposa apolo que se posó muy brevemente para dejarnos con un palmo de narices.




Erodium glandulosum




De allí bajamos a una zona muy buena para orquídeas en la que especies como Coeloglossum viride ya estaban secas, pero otras tantas aún se mantenían frescas y las disfrutamos junto a un par de sapos comunes que retiramos de la carretera para evitarles un atropello.



Orchis coriophora

Sapos comunes (Bufo spinosus)

Listera ovata

Puesta de hemíptero

Dactylorhiza fuchsii


Pero lo mejor de la tarde fue que por fin Mari Carmen pudo ver sus primeras Drosera, aunque para mí casi lo eran también porque hasta ahora sólo las había visto una vez en Cantabria hace ocho años.
Se escuchaban los reclamos del reyezuelo sencillo en los bosques de Pinus sylvestris, pero entre la falta de luz y el gran tamaño de los pinos no fue posible ver al diminuto pajarillo.



Drosera rotundifolia


Drosera rotundifolia


Al día siguiente, ya de camino otra vez hacia nuestro destino pirenaico, nos fuimos parando cuando veíamos cosas interesantes, pero la mejor parada fue sin duda la que hicimos para comer en la entrada del pueblo de Calomarde. Allí, sentados en un merendero frente a la ruta de su cañón, pudimos ver el trajín de los buitres que allí anidan con la destacada presencia de una también reproductora parejita de alimoches, a los que incluso vimos haciendo el relevo para cuidar de su pollo.
Cuando hablamos de nidos de aves se trata un tema sensible, por eso recalco la relevancia de que esto se veía desde el mismo merendero y entrada de una ruta senderista.



Dactylorhiza elata

Buitres leonados (Gyps fulvus) con cernícalo (Falco tinnunculus)

Alimoche (Neophron percnopterus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Pareja de alimoches (Neophron percnopterus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Petirrojo (Erithacus rubecula)


Pasando tan cerca de un pueblo tan precioso como lo es Albarracín, teníamos que parar a verlo y pasear por sus calles. Las imágenes no sé si le harán justicia, pero desde luego muestran lo bonito que es con sus casas de piedra, su iglesia y su castillo en un escenario pétreo que casi continuamente es sobrevolado por buitres leonados.


















Son muchas las veces que termino las entradas con imágenes jocosas o visibilizando alguna barbaridad, aunque hoy me inclino por algo más positivo enseñado este perímetro que pensamos que con seguridad protege una zona sensible de orquídeas.