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lunes, 22 de abril de 2024

Hornachuelos

 




La Sierra de Hornachuelos, en el occidente cordobés, es una parte de Sierra Morena que siempre quise conocer y, gracias al ansias de José Márquez, pudimos hacer el domingo 3 de marzo una salida en grupo con Mari Carmen y José Carlos.

El agreste paisaje que esculpe el río Bembézar compone un escenario que da rienda suelta a las leyendas en torno al seminario de Santa María de los Ángeles, que llegó a quedar abandonado en este apartado paraje.
Presencias fantasmagóricas, maldiciones ígneas, autoproclamaciones demoníacas y redenciones pecaminosas que terminan en destino espectral son solamente un esbozo de lo que se cuenta del encantado monasterio.

Leyendas aparte, es innegable la belleza del sendero de Los Ángeles, una ruta más que recomendable que comenzó en nuestro caso con orquídeas tempranas y algún que otro bicho con la sorpresa de una fugaz comadreja que tardó poco en esconderse.




Barlia robertiana

Argiope trifasciata

Orchis italica


Es bien conocida la zona por albergar una pareja reproductora de cigüeñas negras, cuyo nido a orillas del río hace que una de las rutas se cierre temporalmente al público para respetar la temporada de cría de estas aves.
Había un buen paso migratorio de culebreras y, además de un azor y buitres leonados, vimos una muy lejana águila perdicera.




Cigüeña negra (Ciconia nigra)


Culebrera (Circaetus gallicus)


Azor (Accipiter gentilis)



Durante el camino de regreso nos paramos bastante rato con las orquídeas del género Ophrys mientras que pasaba el barco turístico con visitas guiadas, cada cual ve las salidas por el entorno de una manera y ésta es la nuestra.


Ophrys tenthredinifera

Ophrys fusca


Comimos en los bancos cercanos al centro de visitantes, pasando después a dar un buen paseo por sus alcornocales viendo petirrojos descaradísimos y picogordos entre otras avecillas forestales, además de unas Barlia robertiana enormes y bastante fragantes.



Petirrojo (Erithacus rubecula)

Barlia robertiana

Picogordo (Coccothraustes coccothraustes)

Escala de tamaño


Para el final quería dejar una de estas pintadas que me hacen tanta gracia, pero mejor agrego también un enlace para leer con más detenimiento las leyendas en torno al seminario.










sábado, 23 de marzo de 2024

Un nublado día por Andújar

 



Estrené las salidas del pasado mes de febrero yendo a la Sierra de Andújar, me apetecía mucho una buena jornada de campo pese a que el día no luciera bien del todo por estar algo nublado.

La dinámica yendo por las orillas del Jándula fue similar a la de la anterior salida de enero, con la salvedad de que la nutria no quiso aparecer y sólo tuve constancia de su presencia mediante sus rastros. 
Las aves rapaces, por su parte, sí tuvieron a bien dejarse ver a distancias aceptables.



Narcissus coronatus

Martín pescador (Alcedo atthis)

Azor (Accipiter gentilis)

Abeja que posiblemente sea del género Andrena

Águilas imperiales (Aquila adalberti)

Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo)

Alfileres de pastor

Chochín (Troglodytes troglodytes)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Excrementos de nutria


La floración primaveral comenzaba a arrancar y las primeras flores de jaras y cantuesos anunciaban que pronto la sierra se llenaría de ellas.



Jara blanca

Cantueso

Hierba doncella




Bajando a la presa del Jándula tuve nuevos encuentros con las cabras monteses y vi razonablemente bien a los ariscos picogordos, además del repertorio mostrado en fotos y muchas especies más.



Totovía (Lullula arborea)

Rabilargos (Cyanopica coooki)

Palomas torcaces (Columba palumbus)

Cabra montés (Capra pyrenica)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Almendro

Picogordo (Coccotrhaustes coccothraustes)


La vuelta a casa fue por el carril que lleva hasta Baños de la Encina, un clásico que me encanta recorrer desde hace tantos años.



Ciervos (Cervus elaphus)


Escorpión (Buthus occitanus)


Hablando de clásicos, encontrarme una culebra lisa meridional por los carriles es casi una tradición mía que aquel día se cumplió, cosa que no esperaba al no estar el día apenas soleado.
Ya volvería más adelante en marzo, con un ambiente más primaveral aún.



Culebra lisa meridional (Coronella girondica)


domingo, 11 de febrero de 2024

Empezando el año con el lince ibérico

 




Durante las navidades tuve un parón campero tan considerable como inusual, pero se remedió fácilmente con la salida que hice el 6 de enero junto a José Márquez en busca de aves esteparias y grandes rapaces por Ciudad Real.
La verdad es que iba a ser, inicialmente, una salida de esteparias y acuáticas, pero ya iremos viendo qué sucedió.

La primera parada fue un éxito con unas dehesas bien llenas de grullas alimentándose a primera hora de la mañana.



Grulla (Grus grus)

Abubilla (Upupa epops)

Grullas (Grus grus)


Recurrimos a una ZEPA en la que siempre solemos ver las especies emblemáticas de estos espacios abiertos tan amenazados por las prácticas agrarias modernas que no resultan nada sostenibles.
Y es que cualquier día nos quedamos sin sisones, una especie que tenía que haber sido reconocida como en peligro de extinción mucho antes.

Precisamente vimos un gran grupo mixto de sisones y gangas ibéricas, cosa difícil de ver hoy día pese a que antes estas bandadas eran aún mayores. El sonido era algo digno de oír, con los chillidos de las gangas y el sonido siseante de las alas de los sisones que les da el nombre.
Las avutardas también fueron fieles a la cita, así como otras especies sin fotografiar como la ortega, el aguilucho pálido, el alcaraván, el buitre negro o el águila imperial.



Avutardas (Otis tarda)

Sisones (Tetrax tetrax)

Avutarda (Otis tarda)

Sisones (Tetrax tetrax) y gangas ibéricas (Pterocles alchata)



Fue curioso haber visto allí grandes rapaces por primera vez, a diferencia de visitas anteriores a esos campos de cultivo. Sobre todo porque el plan giró en esa dirección cuando pensamos que los humedales estarían penosamente secos y que sería mejor dirigirnos a una zona de sierra en la que las grandes águilas y los buitres son muy abundantes junto a otras especies de rapaces como los invernantes milanos reales y pajarillos como el lúgano o el gorrión molinero.




Águila real (Aquila chrysaetos)

Águila imperial (Aquila adalberti)

Azor (Accipiter gentilis)

Milano real (Milvus milvus)

Al milano no le gustó el azor

Águila imperial (Aquila adalberti)


La decisión fue de lo más acertado porque los mamíferos cobraron también un protagonismo espectacular al ver varios corzos y un lince. Este último cruzaba un carril tan cerca de nosotros que casi no podíamos creer la inmensa calidad de la observación.



Corzo (Capreolus capreolus)

Lince ibérico (Lynx pardinus)


Aquel encuentro se volvió todavía más increíble cuando un segundo ejemplar llegó, un macho más joven que retaba al gran adultazo que vimos en primer lugar. 



Macho adulto joven

Gran macho adulto






Después de un largo rato gruñéndose no fue necesario llegar a las manos, ambos se separaron y se tumbaron a descansar... pero sin quitarse ojo de encima por si acaso.







La tranquilidad de estos animales, que se quedaban cerca de nosotros permitiéndonos disfrutar de lo lindo, era tal que incluso adoptaron esos comportamientos propios de gatitos que tan graciosos resultan en félidos de mayor talla.






Ya era hora, por una vez en mi vida, de ver un lince de cerca que se dignara a dirigirme su intensa mirada, no como esa mayoría de ejemplares que suelen darte el culo y te miran cuando ya están lejos.
Nuestro archifamoso lince ibérico es todo un referente en cuanto a conservación de especies en peligro de extinción, no como las aves esteparias, hasta el punto de que el sisón puede llegar a extinguirse sin que la gente sepa ni que existe tal especie.