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sábado, 8 de julio de 2023

Entre la campiña sevillana y Fuente de Piedra

 




Lo visto en la anterior entrada, con las actividades del Día del Medio Ambiente, era una excusa perfecta para pasar unos buenos ratos con mi compañero de aventuras Javi Pérez en Estepa.

Otro de aquellos primeros días de junio lo pasamos comenzando la mañana por las campiñas para hacer los censos regionales de cernícalo primilla y carraca, arrojando en el caso de los primillas la penosa cifra de dos ejemplares en todo el recorrido. Con la carraca, afortunadamente, no fue así y vimos bastantes parejas en los cortijos abandonados que también daban cobijo a cuervos, cernícalos vulgares, abubillas, mochuelos e incluso búhos reales.
En uno de los cortijos ruinosos nos sorprendió la presencia de una pareja de nuestras cada vez más escasas lechuzas comunes. Una de ellas voló a plena luz al ser descubierta y hostigada por las golondrinas comunes, es ya sabido el intenso odio que sienten las avecillas hacia las rapaces nocturnas.





Abubilla (Upupa epops)

Tórtola común (Streptopelia turtur)


Cuervo (Corvus corax)

Carraca (Coracias garrulus)


Lechuza (Tyto alba)

Acosada por la golondrina


Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Milano negro (Milvus migrans)


Argiope lobata

Cópula de asílidos




En otro de los cortijos nos encontramos esta triste realidad del campo español que es el uso masivo de productos químicos que van matando y envenenando todo. Cuando nos quedemos sin insectos polinizadores ya veremos qué sucede con nosotros...






La tarde la pasamos de manera más recreativa en la vecina provincia de Málaga practicando la modalidad de pajareo con niños al llevarse Javi a sus dos hijos mellizos (bien pertrechados de merienda).
Una primera parada, mientras los dos pequeñajos estaban aún aturdidos tras su siesta, fue en unos viñedos malagueños con presencia de alzacolas antes de ir a la laguna de Fuente de Piedra. En los humedales por fin, tras el fallido intento anterior, pude tener buenas observaciones cercanas de las cercetas pardillas del proyecto de reintroducción junto a un confiado macho de malvasía y limícolas como la avoceta o la aguja colinegra.



Alzacola (Cercotrichas galactotes)

Avoceta (Recurvirostra avosetta)

Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris)

Malvasía (Oxyura leucocephala)

Cernícalo primilla (Falco naumanni)

Avocetas con gaviota reidora y avefría

Morito (Plegadis falcinellus)

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica)

Ninfa de Sphodromantis viridis

Conejo (Oryctolagus cuniculus)



Otra mañana estuvimos en las actuaciones de SEO en una finca para el programa de Secanos Vivos, yendo después a Osuna para ver las charcas para anfibios que recientemente se han hecho en Las Turquillas.



Cartel de las charcas con su autor fardando

Hembra de Empusa pennata

Hembra de Sympetrum sp.

Cephalota maura


El intenso calor de la campiña sevillana fue compensado más tarde con la suculencia del tapeo en Estepa antes de volverme a casa.
No sabía lo que me esperaba días después, estad atentos porque el cambio de ambientes fue considerable.






jueves, 23 de diciembre de 2021

Avetoro y mucho más en las Marismas del Guadalquivir

 




Las cosas a veces salen de maravilla sobre la marcha, casi improvisando. Es lo que pasó cuando se iba acercando el puente de diciembre sin una idea clara sobre qué hacer durante esos jugosos cinco días libres, ya que los planes que iba haciendo se desbarataban y acababa por llegar la fecha indicada sin nada sobre la mesa.
Me acabé decidiendo en última instancia por "la vieja confiable" yendo a Sevilla y Cádiz. No iba a ser entonces ninguna novedad en cuanto a especies ni sitios por conocer, pero sabía que vería de todo y disfrutaría en esos hábitats de humedales que tan lejos tengo actualmente viviendo en la Sierra de Segura.

El sábado 4 de diciembre estaba ya a mediodía en el paraje natural del Brazo del Este, en la provincia de Sevilla, iniciando una vez más mi clásico recorrido entrando en los arrozales desde las pistas que parten al lado del poblado de Chapatales. Me sorprendió gratamente ver varios milanos reales nada más llegar, dando que no los suelo ver allí pese a ser invernantes muy habituales en tierras sevillanas, aunque nada más sorprendente en ese momento que un juvenil de águila perdicera remontando corrientes junto a unas cigüeñas negras.



Milano real (Milvus milvus)

Garceta grande (Egretta alba)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Garza real (Ardea cinerea)

Águila perdicera (Aquila fasciata)

Espátula (Platalea leucorodia)

Chorlito dorado (Pluvialis apricaria)

Garceta común (Egretta garzetta)

Tarros blancos (Tadorna tadorna)


Especialmente agradable fue una tabla de arroz fangueada (cuando remueven los restos de la paja del arroz con el barro) que estaba abarrotada, realmente llena de flamencos, cigüeñas, gaviotas y limícolas aprovechando al máximo ese rico pero temporal filón de comida.
Esto permitía ver y fotografiar de cerca a todas estas aves sin molestarlas desde el coche, siempre con respeto como debe ser.



Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Cigüeñas blancas (Ciconia ciconia)

Andarríos grande (Tringa ochropus)

Avefría (Vanellus vanellus)

Avocetas (Recurvirostra avosetta)

Moritos (Plegadis falcinellus)


Unos paseos a pie por los canales me permitieron ver los pajarillos invernantes que quería ver. Un pechiazul posó agradecidamente, no así los escribanos palustres dándome esquinazo tras una breve observación.


Pechiazul (Luscinia svecica)

Atardecer con aguiluchos laguneros

Alas por todos lados


Aproveché bien la tarde, fotográficamente hablando, antes de retirarme a vivir la experiencia tan profusamente representada en las películas y series de Estados Unidos de dormir en un sórdido motel de carretera, con ruidosa calefacción para no perder esos detalles de calidad. Al día siguiente tendría más ajetreo con un recorrido mucho más largo.
Para el domingo 5 de diciembre ya no estaría solo porque vendrían mis cordobeses compañeros de fatigas. Estuve con José Marquez, Jesús Jiménez, Lucía Arjonilla (ella es de Jaén como yo, es importante señalarlo) y Diego Peinazo, además de encontrarnos también con Paco Chiclana y Fernando del Valle.
Empezamos la mañana en la Corta de los Olivillos, donde un buen grupo de cercetas pardillas y un águila pescadora fueron lo mejor para mi gusto. Se veían otras especies de anátidas como silbones o ánades rabudos, pero a distancias prohibitivas para el disfrute en mi opinión.
Después fuimos carrileando por los arrozales sin detectar especies de particular interés hasta llegar de nuevo al Brazo del Este con su bonito repertorio, donde esperaba la que sin duda fue la más enorme sorpresa cuando me encontré un avetoro.
Esto último hay que contarlo aparte y más detenidamente, lo merece. Iba yo conduciendo mi pequeño todoterreno cuando creí ver una garcilla cangrejera al lado de un canal... hasta que fui consciente de lo que acababa de ver y pegué un tremendo frenazo. Lo normal con esta especie es ver una cabeza o incluso solamente un pico que asoma entre la vegetación, esto fue por lo tanto algo espectacular y glorioso, yo desde luego nunca había visto uno completamente al descubierto (si no contamos aquel que vi en vuelo hace seis años).



Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris)

Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Cigüeña negra (Ciconia nigra)

Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)

Avetoro (Botaurus stellaris)

Grullas (Grus grus)



Por la tarde quisimos pasar a lo que coloquialmente se llama la Doñana visitable, tomando por primera vez en mi vida (y mirad que he estado viviendo por la zona y todo) la barcaza que atraviesa el Guadalquivir hasta Coria del Río.
Las otras especies objetivo del día eran las dos lechuzas, aunque ya veis que en los pies de fotos he optado por llamar a una de ellas con su actual nombre de búho porque es realmente apropiado. Tuvimos mucha suerte con las estrigiformes, con las que Jesús, Lucía y yo nos deleitamos todo el tiempo posible dado que mantuvimos distancias desde el coche sin perturbarlas, mientras que José y Diego prefirieron ir a repasar una tabla de arroz en la que más se han estado citando los avetoros. 
Cuando nos reunimos nos comentaron que podía haber hasta ocho avetoros distintos escondidos en el arrozal, de los que vimos varios con el telescopio a última hora de la tarde, incluso interaccionando entre ellos.



Calamón (Porphyrio porphyrio)

Búho campestre (Asio flammeus)

Lechuza común (Tyto alba)

Jabalíes seguramente cruzados con cerdos


Mis compañeros se marcharon para casa al acabar el día pero para mí no había terminado la cosa. Me quedé en Las Cabezas de San Juan con la intención de pasar el día siguiente en la provincia de Cádiz, algo que pronto veremos porque le dedicaré una entrada en exclusiva.
Como tengo la costumbre de terminar con monstruosas gordosidades, seré hoy un poco más fino con un rico tapeo.