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jueves, 26 de diciembre de 2024

Antes del frío decembrino





Este mes de diciembre comenzó con mañanas de niebla que dejaban, para quien quisiera levantarse temprano, el regalo de sus estampas fantasmagóricas y, sobre todo, del efecto que producen las gotitas de humedad en la vegetación (incluso sobre los adormecidos insectos a los que pilló desprevenidos el frío).







Fue especialmente vistoso sobre las telarañas con sus gotitas como cuentas de cristal o perlas, algo de lo que convenientemente me avisó Mari Carmen para que no me lo perdiera.




Argiope trifasciata




Las noches aún eran favorables para los artrópodos antes de que llegase el verdadero frío, el que deja todo aletargado hasta la subida de temperaturas que irá anticipando la llegada de la primavera.
Los escarabajos Vesperus xatarti consumaban su período de celo con las cópulas, perpetradas impúdicamente sobre nuestro porche, mientras que los machos errantes de la familia Nemesiidae estaban en busca de eso mismo justamente.



Himenóptero sin identificar

Opilión

Polilla sin identificar

Creo que Bustilloxia saturata

Ortóptero sin identificar

Cópula de Vesperus xatarti

Polilla sin identificar

Salamanquesa común (Tarentola mauritanica)

Nemésido


Durante los sobrios meses de fríos es una visión común la del alcaudón real perchado en cualquier cable, así como las temperaturas más suaves de las vegas bajas permiten al águila calzada tener un cuartel de invierno que le ahorra el esfuerzo de cruzar el Estrecho y el Sáhara en pos de latitudes tropicales.
La collalba negra se deja ver cuando ella quiere, aunque esté presente a lo largo de todo el año y tenga la costumbre de mantener posaderos muy visibles.



Alcaudón real (Lanius meridionalis)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Collalba negra (Oenanthe leucura)


Collalba negra (Oenanthe leucura)


Las puestas de sol otoñales suponen un verdadero regalo para la vista y, por lo tanto, me parecen por enésima vez una manera idónea de finalizar una publicación.







miércoles, 4 de septiembre de 2024

Un sábado por la Sierra de Cazorla

 




Poco se puede hacer en verano en cuanto a aventuras camperas se refiere, el horrendo calor del sur ibérico limita mucho las posibilidades de pasar un día de campo completo al cesar casi toda la actividad durante unas largas horas centrales.

Hay, sin embargo, algunos comodines de moderada efectividad a los que podemos recurrir. Uno de ellos es acudir a las grandes sierras, en las que también se nota el calor estival, pero siempre de manera menos infernal que en esa sartén que es la Depresión del Guadalquivir. 
El sábado 20 de julio lo llevamos a cabo yendo por la Sierra de Cazorla, en la que la espléndida floración de los cardos atrae numerosas mariposas (con sus depredadores incluidos) a diferencia de las campiñas circundantes.



Pandora (Argynnis pandora)

Medioluto ibérica (Melanargia lachesis)

Araña cangrejo (Thomisus onustus)

Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

La Pandora se la jugó (mirad bien la flor)

Cleopatra (Gonepteryx cleopatra)

Mediolutos


Los lepidópteros no eran los únicos polinizadores y también acudían abejas y avispas diversas, además de otros insectos como la libélula que escogió mi pierna como posadero.



Cordulegaster boltonii

Megachile sp.

Avispa alfarera



Para pasar los momentos de mayor calor hay pocas cosas como el frescor de un arroyo con su vegetación de ribera. Allí montamos nuestro picnic en compañía de un lagarto ocelado que mirada con ojos golosos las gruesas rodajas de salami de nuestro almuerzo.



Ardilla (Sciurus vulgaris)

Frigánea

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Opiliones


Otras variedades de cardos eran igualmente eficaces a la hora de atraer himenópteros y lepidópteros ansiosos por libar su néctar. Aunque la avispa excavadora (Sphex) iba más bien en busca de una desdichada presa, que acabará paralizada por su picadura y enterrada viva para ser posteriormente devorada por la larva de la avispa.



Chupaleche (Iphiclides feisthamelii)

Sphex sp.

Scolia sp.

Hylaeus variegatus

Himenóptero sin identificar


Llegamos hasta la inmensa planicie de los Campos de Hernán Perea, ya en la Sierra de Segura, en donde la altitud y la llegada de la tarde aliviaron las temperaturas y pudimos disfrutar también de aves y mamíferos.
Fue una pena que no nos cruzáramos con ningún quebrantahuesos, pero es algo que más adelante veremos resarcido...



Collalba rubia (Oenanthe oenanthe)

Gamos (Dama dama)


Escribano soteño (Emberiza cirlus)

Buitre leonado (Gyps fulvus)


Alcaudón común (Lanius senator)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Todos los días son lunes para este pino

Abubilla (Upupa epops)

Ratoneros (Buteo buteo)


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Ciervo (Cervus elaphus)


Cabe reseñar que en el trayecto de ida por la mañana vimos un águila imperial adulta por la campiña olivarera, lugar que además es por lo visto el idóneo para arrojar el Anillo Único. Mirad este cartel si no lo creéis...