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lunes, 12 de marzo de 2018

Entre la Laguna de Zorrilla y la cola del Embalse de Bornos




El domingo 18 de febrero salía el sol tras un sábado muy nublado y poco apetecible para las salidas de campo, así que a media mañana no pude resistirme más y salí a probar la zona de campiña gaditana fronteriza con Sevilla en vista de que por la carretera había visto a veces especies tan interesantes como el elanio o las tres mayores especies de águilas que tenemos (real, imperial y perdicera).

Tomé la localidad de Espera como referencia al tener algunas lagunas endorreicas que podrían dar algo de juego, aunque no esperaba gran cosa con la sequía que aún nos desolaba.
La llegada no pudo ser más emocionante, porque tras parar a ver el castillo de Fatetar tuve un simpático encuentro con una comadreja (Mustela nivalis) que estuvo un buen rato divirtiéndome mientras se asomaba y escondía alternativamente.







Al avanzar junto al verdor de sus campos fueron numerosos los avistamientos cercanos de perdices rojas (Alectoris rufa), un ave tan bonita como nuestra.







Las lagunas de Espera, así como también las de Lebrija en la vecina Sevilla, estaban totalmente secas a excepción de la laguna salada de Zorrilla. Allí, entre el monte mediterráneo y los malditos cultivos de almendro, se veían aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus), patos cuchara (Anas clypeata) o gallinetas (Gallinago gallinago), además de otras sin mostrar en las imágenes como rascones, cercetas comunes, cigüeñuelas, azulones, fochas comunes o una avoceta.








Yo estaba al corriente de que estas campiñas ricas en conejos son zona de dispersión de ejemplares juveniles de grandes águilas (como ya señalé al inicio de la entrada), así que estuve bien atento a lo que se moviera planeando y tocó premio cuando además de buitres leonados (Gyps fulvus) apareció un águila imperial (Aquila adalberti).





Almendro en flor


A la vuelta paré en la cola del Embalse de Bornos, con los lirios y las golondrinas comunes (Hirundo rustica) dando una alegre nota primaveral aún en invierno.
Curiosamente allí tuve una mayor ración de rapaces. Repetí especies con los aguiluchos laguneros y los buitres leonados, a los que se sumaron un aguilucho pálido (Circus cyaneus), un halcón peregrino (Falco peregrinus), un gavilán (Accipiter nisus) y un elanio (Elanus caeruleus).













¡Y pensar que por la mañana decía que no saldría! Menos mal que cambié de parecer bien rápido.
Aquí os dejo el listado completo por si os apetece mirar qué más pude observar o escuchar:






lunes, 2 de septiembre de 2013

La comadreja simpática




Mientras preparo futuras entradas (tengo unas buenas remesas de fotos aún acumuladas) os voy a presentar a un pequeñajo que no puedes evitar que te haga gracia.
Estaba yo la mañana del día 22 de agosto (sí, la misma mañana que vi al águila pescadora) acompañando a mi mejor amigo a volar su halcón peregrino, mientras le enseñaba de paso los entresijos de la cetrería a un chaval.
Y así fue cuando, mientras se le daba de comer al halcón, una cabeza curiosa asomó del tronco de un olivo y así apareció una comadreja (Mustela nivalis), nuestro carnívoro de menor talla.
Era muy divertido verla asomarse alternativamente por un lado del tronco y luego por el otro, hasta que salió corriendo hacia otro olivo.





Eché un vistazo al lugar de donde había salido, y el enorme tronco hueco comunicaba con una guarida subterránea donde se podían ver huesos y lo que tenía pinta de ser el cráneo de un pequeño conejo. Todo ello con telarañas a modo de cortinas, ya veis que el mustélido tenía aún restos de telaraña en su cabeza.
Pero volvió a asomarse otra vez de su nuevo escondite, y así estuvo mucho rato corriendo de un árbol a otro y asomándose, incluso hacía amago de correr donde yo estaba para dar media vuelta en redondo, como si quisiera mirar de cerca (vete a saber), hasta que le dio por volver a su olivo hueco y no volvió a asomarse.
Es curioso, este verano ya me sentí afortunado cuando fotografié una comadreja a la luz del día y al descubierto en los Picos de Europa, y ahora se me presenta esta otra ocasión aún más cerca gracias a este bribonzuelo.









Miradla, asomada desde su refugio en el que se siente tan cómoda como yo ahora mismo en mi nueva "madriguera" en Sevilla. Me encantan esos ojillos tan vivos que desprenden tunantería. 




Ya que he mencionado el halcón peregrino de mi amigo cetrero, no está de más dejar un par de fotos de este hermoso pollo macho de la subespecie brookei (la que tenemos presente en nuestro país), de nombre Canciller.





Pronto comprobaréis lo que he visto ya bicheando por mi nueva zona de campeo... pero aún me quedan cosas por mostrar, cosas que no son moco de pavo precisamente...


domingo, 21 de julio de 2013

Naturaleza alpina en Picos de Europa




El pasado lunes día 15 tuve una de las mejores salidas que he vivido en el Parque Nacional de los Picos de Europa (aparte queda la polémica sobre si debe considerarse como parque nacional un lugar donde permiten la matanza de lobos). Puedo afirmar que fue una jornada completísima con especies alpinas novedosas para mí, y encima para colmo yendo un grupito de pajareros con muchas ganas de disfrutar de una buena excursión, pues fui con Ramón y Silvia, Alberto Benito y Miguel Rodríguez.


El viaje en sí ya era un placer al ir viendo esos tremendos paisajes agrestes del tipo que tanto me encantan y atraen irremisiblemente, y nada más llegar a Fuente Dé subimos a esas alturas espectaculares para empezar a conocer su particular fauna. 
Contábamos con ver las chovas piquigualdas con seguridad, y otras aves para la lista eran el acentor alpino, el gorrión alpino y quizás el treparriscos, además de mi pequeña esperanza de ver algún quebrantahuesos trotamundos... cosa que no ocurrió, pero en cambio tuve una grata sorpresa al descubrir a una collalba gris (Oenanthe oenanthe) hostigando sin parar a una comadreja (Mustela nivalis) de modo que la hacía ocultarse desesperadamente bajo las rocas, hasta conseguir huir finalmente del acoso del gallardo pajarillo.









Nuestros jóvenes compañeros se afanaban en buscar las avecillas alpinas y lo conseguían con soltura, localizando pronto prados con presencia de gorriones alpinos, mientras que otras personas se dedican a formar las letras de su nombre con las rocas del lugar... aparte de otro tipo de palabras...





He hablado de las especies objetivo, y allá vamos con ellas. El treparriscos (Tichodroma muraria) era la especie con la que menos contaba, dada la dificultad de dar con un animal tan pequeño en tan vastos espacios, dada su costumbre de buscar alimento mientras se encarama por las altas paredes rocosas; y así es como pensé que tal vez lo vería si se diera el caso, de lejos en los farallones, pero la fortuna quiso que un ejemplar pasara volando y se posara a nuestra misma altura en los bloques de rocas junto al camino...
Fue una maravilla verlo por primera vez en mi vida y a esa buena distancia, disfrutando de su vuelo mariposeante como si fuera una pequeña abubilla de las montañas, y encima tuvimos a dos ejemplares distintos al parecer.
No son para menos las otras dos especies. Al acentor alpino (Prunella collaris) ya tuve el placer de conocerlo en la Sierra de Segura, pero no a esa cercana distancia que nos obsequió, mientras que los gorriones alpinos (Montifringila nivalis) fueron una completa novedad y también se dejaron fotografiar muy bien después de varios encuentros frustrantemente lejanos.











Es inevitable no hablar de las chovas piquigualdas (Pyrrhocorax graculus), tan fáciles de ver de cerca. Como buenos córvidos que son, se han adaptado muy descaradamente a la presencia humana y se acercan a los grupos de excursionistas que degustan sus bocadillos en busca de migajas, sobras y regalitos. Así fue con nosotros, llegando a ser tan sinvergüenzas que casi birlaron el bocata de Ramón por todo el morro.
Muchas de ellas están anilladas y hemos reunido los códigos de 7 de ellas, aunque no se mueven mucho y sólo se les registra por Cantabria, Asturias y León (si no recuerdo mal).
















Las rapaces fueron escasas, aunque no esperaba más. Vimos muchos buitres leonados (Gyps fulvus), una pareja de alimoches (Neophron percnopterus) y una gran hembra subadulta de águila real (Aquila chrysaetos) hostigada por unos pocos cuervos con ganas de bronca ante su ancestral enemiga (comprensible, porque la gran rapaz puede apresar un cuervo con la misma naturalidad con la que un gavilán atrapa un pajarillo).
He de decir que al águila la vimos en el entorno del pueblo de Cabañes, una zona donde también vimos papamoscas grises y algún colirrojo real.







También los herpetos nos brindaron una especialidad montañera, cuando nos acercamos a una charca de aguas heladas y Miguel comenzó a encontrar y coger tritones alpinos (Ichthyosaura alpestris).
También vimos renacuajos que pueden ser con seguridad de sapo partero común, además de bastantes puestas de huevos.













Estos prados alpinos ofrecen una bonita flora que ya nombraré bien cuando me echen una mano, mientras que no pocos lepidópteros revoloteaban en torno. Una de las mariposas más bonitas y frecuentes fue la ortiguera (Aglais urticae).








Otras especies vistas fueron:

- Bisbita alpino.
- Colirrojo tizón.
- Colirrojo real (me pareció ver uno volando, y Silvia vio uno posado).
- Papamoscas gris.
- Jilguero.
- Verdecillo.
- Tarabilla común.
- Escribano montesino.
- Cuervo.
- Chova piquirroja.
- Roquero rojo (vi pasar volando una pequeña ave emitiendo reclamos propios de roqueros).
- Mirlo acuático (visto por Alberto y Miguel).

En definitiva, una grandísima (y agotadora) salida montañera con nuevas especies, paisajes de postal y acompañado por amigos que saben disfrutar de la naturaleza. 
¡Pronto veréis más!