En una estancia por el norte de España no podía faltar el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) como novedad a añadir al repertorio pajaril, y no está de más dedicarle la mitad de una entrada porque el día 26 se portó muy bien una familia que había por los prados de Rubayo, muy cerca de la Marisma del Conde. Vi que son más huidizos que los alcaudones comunes de mi tierra. Pero, quedándote tranquilamente en las cercanías de los arbustos donde atienden a sus pollos, finalmente el bonito macho se dejó ver muy bien.
Sus tres pollos se dejaban ver de cuando en cuando, con papá alcaudón atendiéndoles... o pasando olímpicamente de ellos.
La hembra, en cambio, no se dejó ver de cerca. La muy petarda se quedó siempre lejos, y esto es lo "mejor" que pude sacar.
Menos mal que el macho dio una pedazo sesión, incluso se acicaló y arregló el plumaje en varias ocasiones, mostrando lo confiado y tranquilo que estaba.
Por esa misma zona hice alguna foto a las libélulas. De momento no puedo poner los nombres porque no tengo ni idea, la verdad, se agradecen ayudas.
En una fuente de Gajano, donde Alberto Benito me dijo que había tritones, encontramos larvas de libélula (más bien sus mudas), un nadador de espalda (Notonecta glauca), y renacuajos de especie que desconozco.
Aquí los podéis ver en el fabuloso y sensacional "acuario" que improvisamos con una bolsa de plástico, cuatro piedras y unas algas.
Para terminar... algunos quizás echaron algo en falta en mi anterior entrada de rapaces, una rapaz que precisamente es bastante clásica en este blog: el gavilán (Accipiter nisus).
Pues aquí está, un macho apareció de pronto al lado de donde está la fuente, volando como una flecha sobre un prado (aterrorizando a una tórtola turca ya de paso) y metiéndose entre los árboles. Pero lo mejor es que volvió a salir como si quisiera brindar unos planeos para la cámara. Gran manera de acabar una tarde, sí señor.