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sábado, 4 de febrero de 2023

Sierras de Cazorla y Segura

 




En la recta final de las vacaciones navideñas hice una visita más a mis amadas y añoradas Prebéticas yendo dos días por Segura y Cazorla junto al asfixias de José Márquez, que se apuntó muy gustosamente sabiendo que iríamos a buscar quebrantahuesos a destajo.
El primer día lo dedicamos prácticamente a ello y llegó a costar trabajo, pues la naturaleza nunca es un programa en el que viene todo previsto y preparado, aunque tras las largas búsquedas localizamos una gran hembra adulta que buscaba corrientes térmicas en las que ascender fácilmente con el peso de la comida que cargaba. Antes del cercano e impactante encuentro (aún me emociona con la de veces que habré visto ya a estos animales) vimos otro ejemplar más lejano, el todavía joven Stelvio que fue cedido por Italia al programa de reintroducción.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), juvenil

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Zorzal alirrojo (Turdus iliacus)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Zorzal real (Turdus pilaris)

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)




Junto a mirlos capiblancos y zorzales reales con sus graciosos ruiditos y el vuelo de un milano real vimos a lo lejos la silueta de otro adulto cuando paramos al borde de unos grandes paredones para comer y otear mientras tanto.
Estuvimos bien entretenidos con sus idas y venidas, viéndolo muy enojado con los buitres a los que llegaba a atacar para recordarles quién manda en esos agrios barrancos.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos después de agredir a un buitre leonado


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)


La mañana siguiente quise parar, como en la anterior visita, a ver los acentores alpinos que pasan el invierno entre ruinas de murallas y canchales. Les oímos emitir unos reclamos distintos a los dos tipos que conozco, algo que atribuimos a la peligrosa presencia de un gavilán como si de sonidos de alarma se tratara.



Larva de salamandra (Salamandra salamandra morenica)


Gavilán (Accipiter nisus)

Acentor alpino (Prunella collaris)




Tras la niebla de los valles se llegaba a los cielos despejados de las zonas altas de la sierra, en las que numerosísimos buitres se arremolinaban en las corrientes después de haberse puesto las botas en alguna carroña.



Buitrerío

Águila real (Aquila chrysaetos)

Buitre leonado (Gyps fulvus)


Propuse explorar un poco una cañada que me dio resultado las otras veces que la frecuenté, y de hecho logramos ver allí un quebrantahuesos adulto al que no conseguimos trincar de cerca por puro azar.
Los demás avistamientos de la especie, dos más, ya fueron lejanos cuando estábamos en el margen meridional de la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea, desde donde tenía decidido que continuaríamos atravesando la Sierra de Cazorla para hacer el trayecto de vuelta a casa.
Vimos de camino bastantes zorzales reales, tan desconfiados como siempre, y un par de zorros luciendo su esponjosito pelaje invernal. Uno de ellos, el de la foto, estaba tuerto, quién sabe si por alguna pelea intraespecífica.




Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Zorro (Vulpes vulpes)




No podemos despedirnos sin este fabuloso desayuno de roscón de Reyes en pleno monte, porque estas tradiciones gordosas hay que respetarlas estés donde estés.
He recordado en estos momentos que coincidimos en el Puntal de las Buitreras con una pareja que me comentó que sigue el blog y, justamente por leer mis crónicas, se decidió a echar una semana visitando los parajes que por aquí suelo nombrar. Os mando un saludo desde aquí si me leeis y espero que se dieran bien aquellas jornadas.





viernes, 8 de abril de 2022

Cuando coinciden las últimas invernantes con las primeras estivales

 




Marzo es un mes muy disfrutón para los amantes de la naturaleza porque, mientras quedan aún detalles invernales como las aves que vienen de tierras más norteñas a pasar los meses fríos con nosotros, ya empiezan al mismo tiempo los verdaderos indicios primaverales.
Este año tan extraño se ha pasado de invernal en marzo, la verdad, siendo casi todos los días tan oscuro y frío como si no tuviera fin. 
De todos modos los anfibios, siempre tan fogosos, dieron el pistoletazo de salida a su celo con los primeros machos ocupando puestos en las charcas. A los habituales y muy presentes sapos corredores he podido sumar este año al sapillo moteado, especie poco abundante en esta parte de la Sierra de Segura y que por ello pasa desapercibida al oírse menos los cantos de los machos.




Sapo corredor (Epidalea calamita)

Sapillo moteado (Pelodytes hespericus)


Esa breve salida fue la noche del viernes 11 de marzo. Al día siguiente me esperaba un sábado completo para empezar la jornada por los Campos de Hernán Perea, donde llegué hasta donde el horizonte cada vez más nublado y amenazante me permitió.
Sin duda lo mejor fue, aparte del buitre negro infiltrado entre los más abundantes buitres leonados, encontrar un grupo de zorzales reales que ya sabía de antemano que serían los últimos que vea hasta el próximo otoño.




Buitre negro (Aegypius monachus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Zorzal real (Turdus pilaris)


Ciervos (Cervus elaphus)




La tarde decidí pasarla en otro lugar donde el cielo lucía más despejado y luminoso. Una buena elección al poder disfrutar allí de un quebrantahuesos joven con su comida recién conseguida y una espléndida hembra adulta que volaba a baja altura repasando las laderas.
Aunque esto no aparezca en fotos, fue absolutamente alucinante cuando el ejemplar juvenil pasó volando tan cerca de mí que escuché a la perfección el sonido que hacía al cortar el aire a su paso.



Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Buitres leonados (Gyps fulvus), uno de ellos marcado


El domingo 13 de marzo estuvo aún más nublado y soso, pero los intervalos más luminosos me animaron a salir un poco.
Uno de los alicientes era ir a ver de nuevo a los zorzales reales sabiendo que sería la última vez que los disfrutaría hasta dentro de largos meses. En aquella nueva ocasión pude contarlos mejor y eran alrededor de 13 ejemplares con sus ruiditos y soniditos graciosos como de juguetes de goma.
Junto a una hembra de pinzón real que trinqué, mas otros tres oídos, sumé un buen repertorio de aves invernantes que incluía también lúganos y acentores alpinos.

En ese momento del año no es raro encontrarte este tipo de aves y ver el mismo día otras especies estivales que recién han llegado de su migración africana. Es lo que me pasó al ver también una pareja de culebreras invitando a que un tercer ejemplar se marchara de su territorio.
Si a esto le añadimos un quebrantahuesos adulto remontando altura delante de tus asombradas narices, mejora la salida considerablemente.



Zorzal real (Turdus pilaris)

Culebrera (Circaetus gallicus) clavando su mirada

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Pinzón vulgar (Fringilla montifringilla)

Culebrera (Circaetus gallicus)

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)


Fueron días lluviosos, neblinosos y fríos los de marzo en su casi totalidad, pero nada de ello pudo apagar el intenso fuego de estos amantes tan imparables.