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jueves, 28 de febrero de 2019

El águila imperial de Ubrique y más



Ubrique

El mes de enero no tuvo mucho con ver con el febrero tan seco e incluso caluroso que estamos teniendo. En muchas ocasiones me quedé en casa sin hacer salidas de campo por el tiempo nublado o lluvioso (y otras causas diferentes), hasta que al ir acabando el mes tuve una tarde despejada y libre el día 24 y me decidí a dar una vuelta por los cortados que tengo más mano en Ubrique.

La decisión no pudo ser más acertada porque nada más llegar me encontré con un ejemplar juvenil de águila imperial volando junto a los buitres de la colonia de cría.
También quiso aparecer casi al mismo tiempo un águila perdicera y más tarde hizo lo propio un gavilán para darle más gracia todavía a aquella salida de aves rapaces.



Águila imperial (Aquila adalberti)

Águila imperial (Aquila adalberti)

Águila perdicera (Hieraaetus fasciatus)

Águila perdicera (Hieraaetus fasciatus)

Gavilán (Accipiter nisus)



No faltó, por supuesto, el entretenimiento con los abundantes buitres leonados mientras un rebaño de ovejas me iba rodeando en su trasiego.
Antes de volver a casa me di una vuelta por las afueras para disfrutar de las vistas del pueblo junto al gran cortado al atardecer. En un abrevadero para el ganado, de esos que consisten en una bañera roñosa llena de agua, había una pobre musaraña ahogada y un escarabajo estercolero que cerca estuvo de tener el mismo destino del pequeño mamífero.



Buitre leonado (Gyps fulvus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Buitres leonados (Gyps fulvus)

Musaraña 

Escarabajo estercolero (Copris hispanus)



El día 28 pude ver desde donde vivo, además de los habituales buitres leonados, unos milanos negros en migración que son los primeros que he visto este año sin contar con los pocos ejemplares que llegan a verse como invernantes.

La última salida de enero fue nocturna, cuando la lluvia me animó a salir a buscar anfibios la noche del día 30 en Los Alcornocales y encontré la última salamandra que he visto hasta ahora, ya que con el tiempo tan seco de febrero me ha sido imposible... aunque he ido viendo más anfibios al encontrar las zonas donde se reproducen distintas especies.


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Milanos negros (Milvus migrans)

Sapo corredor (Epidalea calamita)

Sapillo moteado (Pelodytes ibericus)

Salamandra (Salamandra salamandra longirostris)

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Sapillo moteado (Pelodytes ibericus)

En breves comenzaremos con la batería de crónicas de las salidas de febrero, que me ha brindado muchas más experiencias de lo esperado y acabó siendo espectacular.






sábado, 20 de agosto de 2016

Conociendo mejor Cantabria Oriental





Y aquí llegamos ya a la última entrada de esta serie cántabra del pasado mes de julio, pero para nada la peor por ser la última, porque hubo bichetes nuevos y fuimos guiados por alguien a quien tenía ya muchas ganas de conocer.

Quedamos Alberto y yo con Germán Ibarra, autor del blog Fauna Compacta, quien nos demostró a lo largo de la jornada un gran conocimiento de esa parte de Cantabria de la que nosotros sólo conocíamos el monte Candina.

Empezamos por la campiña costera de Castro Urdiales en El Rebanal, donde descansaban cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) y gaviotas patiamarillas (Larus michaellis) en los acantilados. La cosa estaba difícil para encontrar alguna víbora de Seoane como queríamos, pero fuimos viendo un joven lución (Anguis fragilis), una culebra lisa meridional (Coronella girondica) y hasta un nido de musarañas. La serpiente fue hallada muy cerca del nido y sólo quedaba una cría, no cuesta mucho usar la imaginación...
















Después nos fuimos a La Cubilla, paraje en el que se encuentra una magnífica cueva, y pudimos ver larvas de sapo partero común y odonatos como Calopteryx virgo y Boyeria irene, además de una rana patilarga que se nos escabulló.

Quedamos para comer en Guriezo con Jesús Menéndez, gran amante de las aves marinas, y los cuatro nos dirigimos al embalse del Juncal. Allí vimos la libélula Orthetrum cancellatum y un par de sapos comunes (Bufo spinosus), de aves pudimos observar somormujos lavancos y una joven garza imperial, nos sobrevoló un par de alimoches (Neoprhon percnopterus) y por los caminos aparecieron un escribano cerillo (Emberiza citrinella) y un par de alcaudones dorsirrojos (Lanius collurio).

Un macho de camachuelo que vimos en vuelo fue una novedad para mí, así como también lo fue el escribano cerillo, que ya veis que estaba atareado llevando cebas a su prole.















Al regresar por Guriezo me comentaba Germán lo estupendos que eran unos robles para que hubiera ciervos volantes, y justo entonces vimos un coleóptero de gran tamaño en el suelo. Resultó ser otra especie, pero desde luego no menos interesante porque era el gran capricornio (Cerambyx cerdo). Tuvimos la suerte de coincidir con el momento en el que gran cantidad de ejemplares macho se congregan en los añosos robles para buscar pareja, y os puedo asegurar que lo disfrutamos una barbaridad... hubiese sido ya el colmo que apareciese un macho de ciervo volante (Lucanus cervus) porque llegó de pronto una hembra.













Sólo me queda decirle a Germán que fue un placer conocerle personalmente al fin, y que espero que aquella salida sea la primera de muchas otras más. ¡Esta entrada va dedicada a ti!