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jueves, 16 de mayo de 2024

¿Invierno o primavera?

 




Los últimos días de marzo llegaron muy fríos y lluviosos, circunstancia que en las Sierras Prebéticas se pudo traducir en nieve.
La tan necesaria lluvia se hizo notar en los Calares del Mundo y la Sima, pudiendo verse la famosa cascada de Los Chorros desde mucha distancia como en el caso de esta foto que hice en medio de un carril con amplias vistas a la sierra. Cuando llueve equivale a que no verás apenas fauna durante el día, pero disfrutamos igualmente de los paseos por el monte encontrando otros detalles también agradables como fuentes, un añoso tejo o un arco de piedra.







Tejo (Taxus baccata)




Lo mismo podemos decir de la flora, que nos ofreció en el caso de las orquídeas varias especies del género Ophrys mientras explorábamos en busca de las ruinas del castillo de Puente Honda.




Ophrys dyris


Ophrys fusca


Ophrys speculum


Ophrys lutea




Otro aliciente de estos días fríos es, sin duda, el placer del buen comer y de un buen fuego.






Cuando la lluvia se tornó en nieve no pudimos resistirnos a hacer una ruta por los bosques y cumbres cubiertos por una modesta pero bonita capa de nieve.
La fotografía de quebrantahuesos que incluyo es lejana y recortada, pero de especial relevancia al tratarse de un ejemplar casi adulto. Cada vez se llena más la sierra de individuos adultos ocupando territorios y es cuestión de tiempo que recuperemos la población que nunca debió extinguirse.




Buitre leonado (Gyps fulvus)


Herrerillo (Cyanistes caeruleus)


Carbonero común (Parus major)


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)


Halcón peregrino (Falco peregrinus) junto aun buitre


La nieve dio paso a los días soleados llenos del coro de cantos de mirlos, currucas capirotadas, mosquiteros papialbos, páridos, chochines y escribanos montesinos.
El repertorio de orquídeas estuvo muy bien teniendo en cuenta que la primavera tarda en arrancar más que en la campiña, donde la cantidad de especies es mayor por las mismas fechas... pero terminan mucho antes en cuanto llega el calor.



Orchis italica

Ophrys incubacea

Ophrys scolopax

Barlia robertiana

Ophrys tenthredinifera

Ophrys speculum


Precisamente las orquídeas protagonizaron uno de los momentos más especiales del año, y eso que aún estamos en mayo.
Las orquídeas del género Ophrys son bien conocidas por llevar a cabo la polinización por engaño sexual, atrayendo a los machos de determinadas abejas y avispas simulando que su flor es la hembra para que, mediante la pseudocópula, se les queden pegados los polinios y así fecunden a la próxima flor cuando vuelvan a ser engañados vilmente.
En una ocasión pude ver esto brevemente cuando un macho de la avispa Dasyscolia ciliata se posó en una Ophrys speculum durante unos segundos, pero por fin he podido verlo con más detenimiento y hasta fotografiarlo con los machos de la abeja Eucera nigrilabis acudiendo a las flores de una Ophrys tenthredinifera.
Todo el mérito es de Mari Carmen, por cierto, quien sabe de esto mucho más que yo.




Pseudocopulación

Se pueden ver los polinios pegados en la cabeza de la abeja


Fueron también de lo más interesante los anfibios, que llegaban a verse de día en el caso de los tritones pigmeos y las ranitas meridionales al estar en plena efervescencia del celo. Cuando hay hormonas de por medio, importa poco lo demás...
Incluyo junto a ellos un par de artrópodos, ya que estamos. Concretamente la oruga de una colorida polilla y la araña verde que nunca deja de gustarme.



Sapo corredor (Epidalea calamita)

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Cymbalophora pudica

Ranita meridional (Hyla meridionalis)

Sapo partero bético (Alytes dickhilleni)

Micrommata sp.


Siempre hablo de lo fotogénicos que son los atardeceres marismeños, pero no hay que perder de vista los atardeceres serranos.






jueves, 25 de abril de 2024

Fauna urbana en Córdoba






Córdoba, ciudad califal, es una urbe con un más que rico y bien conocido patrimonio cultural, del que he escogido para adornar esta entrada unas fotos de la Plaza del Potro y distintos rincones cerca del Puente Romano sobre el Guadalquivir.

También posee unos valores naturales que, francamente, no en todas las ciudades se pueden encontrar. Tener ese tramo urbano del río Guadalquivir es algo que ni en Sevilla se disfruta, y eso que en estos paseos que aquí ilustro no tuve suerte viendo nutrias ni avetorillos, aunque sí que vimos al martín pescador y un morito aparte de lo mostrado.



Sírfido

Cernícalo vulgar


Cormorán (Phalacrocorax carbo)

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)


Garza real (Ardea cinerea)

Cormorán (Phalacrocorax carbo)


Martinete (Nycticorax nycticorax)

Uno de estos azulones tiene un ojo con muy mala pinta


Garceta común (Egretta garzetta)

Cotorra de Kramer (Psittacula krameri)




En sus afueras hay un nada desdeñable repertorio de anfibios y también encontramos una culebrilla ciega. Es casi un privilegio que aún al lado de las casas de una urbanización haya ranitas meridionales cantando su celo bajo la luna y junto a tritones igualmente encelados.



Culebrilla ciega (Blanus cinereus)

Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)

Ranita meridional (Hyla meridionalis)


Aunque la estrella de esta entrada supongo que será el cárabo que vimos en un parque urbano, sin que los paseantes se enteren de su presencia como suele ocurrir. La gente vive de espaldas a la naturaleza totalmente.


Cárabo (Strix aluco)



Me encanta terminar las publicaciones con las comilonas siempre que puedo, y en esta ocasión puedo hacerlo con una calidad muy alta.