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viernes, 20 de diciembre de 2024

Terminando noviembre con un poco de todo






Llegados al final de noviembre, ya con una considerable bajada de temperaturas, hubo tiempo de bichear como es debido.
Una pequeña parada de descanso volviendo a casa tras un largo viaje me facilitó ver anátidas, currucas, torcaces, picapinos y otras aves junto al reclamo del rascón en la Laguna de los Patos.



Cucharas (Spatula clypeata)


Paloma torcaz (Columba palumbus)


Vuelvo a mostrar el coleóptero conocido como castañeta de la vid con su marcado dimorfismo sexual, ya que en aquellas noches se dejaron ver a veces las escasas hembras (los desesperados machos eran de diaria abundancia).


Vesperus xatarti, macho

Vesperus xatarti, hembra


No fueron los únicos insectos, desde luego, con otros visitantes nocturnos acechados por las salamanquesas. Es una escena que se ha hecho más rara en diciembre por el frío invernal que ya tenemos encima.


Crisopa

Salamanquesa (Tarentola mauretanica)

Pececillo de plata

Polilla sin identificar

Creo que un crisomélido

Crisopa sin identificar

Supongo que Phaneroptera nana

Mal camuflada a la luz del día


Retomando la temática pajarera del principio de la entrada, el repertorio de aves cotidianas es tan curioso como siempre, con los verdecillos cantando desquiciados cuando salen días muy soleados y la presencia de las águilas calzadas contribuyendo a esa falsa sensación primaveral, pero estas últimas están aquí como invernantes.



Bronca

Mochuelo (Athene noctua)

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Verdecillo (Serinus serinus)


Nada mejor para terminar, como tantas otras veces, que el fuego del hogar, pues todos necesitamos nuestro refugio donde sentirnos bien.






martes, 17 de diciembre de 2024

Humedales suralicantinos

 




La penúltima semana de octubre pensamos en ir de humedales y escogimos el Clot de Galvany por su accesibilidad y facilidad para ver aves acuáticas. Vimos nada más llegar algunas cosillas en su entorno de monte mediterráneo que tuvo que ser glorioso cuando, en sus días pasados, no estaba masivamente urbanizado.



Gorgojo sin identificar nada más bajar del coche

Rosa de la virgen (Fagonia cretica)

Oruga sin identificar

Lycium intricatum


El urbanismo desenfrenado no es desde luego el único problema de origen humano. También lo es la presencia de especies exóticas derivada del mascotismo, de manera que vimos más tortugas de Florida que galápagos autóctonos.


Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Galápago de Florida (Trachemys scripta)


El paraje natural está al mismo lado de la parafernalia urbanística que siempre se monta en torno al turismo de sol y playa, pero tiene la ventaja de ser un reducto bastante tranquilo (excepto cuando te topas con paseantes gritones) en el que sus cómodos observatorios nos permitieron disfrutar de cercanas observaciones de las anátidas que ahora incrementan sus números con la invernada.
Es un buen momento del año para ver este repertorio de patos, tanto por la abundancia de ejemplares invernantes como por el plumaje que ahora tienen sus machos tras haber dejado atrás el discreto color marrón de eclipse (similar al de las hembras). El ánade friso no destaca por su colorido, pero igualmente es de justicia decir que verlo de cerca deja apreciar lo bonito que es, al igual que las pardas hembras de las otras especies.




Porrón común (Aythya ferina), macho

Porrón común (Aythya ferina), hembra

Cuchara (Spatula clypeata), macho

Cuchara (Spatula clypeata), hembra

Cerceta común (Anas crecca), macho

Cerceta común (Anas crecca), hembra

Pato colorado (Netta rufina), macho

Cuchara con una gallineta

Ánade friso (Mareca strepera), macho

Zambullidas en busca de comida


No todo fueron patos, claro, también estaba presente la amenazada focha moruna portando uno de esos horribles collares que les ponen al reintroducirlas en humedales andaluces y levantinos. No dudo de la utilidad de este marcaje, pero tampoco de lo espantoso que resulta ver un ave llevando ese trasto.
Otro habitante destacado, que veo que hace las delicias de los fotógrafos locales, fue el martín pescador al parar a descansar entre lances de pesca y peleas territoriales.



Gallineta (Gallinula chloropus)

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

Focha (Fulica cristata)


Martín pescador (Alcedo atthis)

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)


La idea era volver a casa al mediodía, pero nos acabamos animando a continuar la estupenda jornada por las cercanas salinas de Santa Pola. La verdad es que estaban poco animadas y nos esperamos ver más cantidad de aves, pero algo pudimos ir encontrando y hasta tuvimos la graciosa sorpresa de un erizo cruzando la carretera al salir del paraje al anochecer (fue convenientemente retirado para evitarle atropellos por parte del conductor cafre medio).



Archibebe claro (Tringa nebularia)

Chorlitos dorados (Pluvialis apricaria)

Tarro blanco (Tadorna tadorna) entre flamencos

Isla de Tabarca

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Periploca angustifolia

Todos comiendo


Erizo (Erinaceus europaeus)


Para acabar en condiciones, lo hago con una de las mejores señales que uno se puede encontrar en el campo. No es para menos porque la contaminación por la munición de plomo, dejando de lado nuestra opinión sobre la caza, es uno de los mayores problemas medioambientales de nuestros humedales.