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sábado, 25 de febrero de 2023

Gran cantidad de alcas y gaviotas enanas en Huelva






El sábado 21 de enero tuvo muchas ganas el ansias de José Márquez de ir a Huelva porque en las Marismas del Odiel se estaba viendo una gran cantidad de alcas dentro de la misma ría, de manera que era muy cómodo ver de cerca a estas aves marinas que normalmente cuesta ver desde tierra firme.

En las salidas pelágicas en barco ya he visto muchos ejemplares a finales del año pasado, así como un ejemplar en Santoña cuando hice un pequeño viaje norteño, pero no estaba de más apuntarse al plan porque no todos los años se tiene la oportunidad de ver a estas aves en semejantes cantidades. Además, este paraje natural es muy bueno de por sí para aprovechar la salida viendo más especies de aves acuáticas.



Cuchara (Spatula clypeata)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)

Aguilucho pálido (Circus cyaneus)

Chorlito gris (Pluvialis squatarola)


El motivo de sus abundantes observaciones no es que sea bueno precisamente, ya que los fuertes temporales las han obligado a buscar refugio en playas y puertos, llegando muchas de ellas débiles a diversos puntos de nuestro país. Hasta se han hecho eco los medios de comunicación con el ya famoso error de llamarlas pingüinos en no pocas noticias, pero que no me venga nadie con aquello de que el nombre "pingüino" viene del alca gigante y no está desatinado el asunto, porque es presuponerle demasiada cultura ornitológica al personal.
Desde luego que la cosa tuvo que estar complicada en alta mar porque también las gaviotas enanas han acudido en ingentes cantidades, tanto a la costa como a humedales de interior, y estuvimos viendo ejemplares cada dos por tres, incluso en grupos.



Alca común (Alca torda)

Gaviotas enanas (Hydrocoloeus minutus) con una reidora infiltrada

Aunque vuele no dejan de llamarla pingüino

Alcas comunes (Alca torda)

Gaviota enana (Hydrocoloeus minutus)

Alca común (Alca torda)

Chof

Gaviota enana (Hydrocoloeus minutus)

Alca común (Alca torda)


La zona es, como decía al principio, muy buena para el pajareo y estuvimos viendo un buen repertorio de aves que incluyó otras especies sin fotografiar como ánades rabudos, gaviotas picofinas, pagazas piquirrojas, gaviotas de Audouin e incluso una garza imperial adulta que nos sorprendió estando en pleno invierno.




Alcas (Alca torda)


Zarapito real (Numenius arquata)

Garceta grande (Ardea alba)


Tarro blanco (Tadorna tadorna)

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)


Tarros blancos (Tadorna tadorna)

Flamenco (Phoenicopterus roseus)




Después de dar un paseo por las salinas había que volver al espigón para echar unos últimos vistazos a la ría. Fue allí donde un pescador liberó un alca que había capturado accidentalmente, llamándola pingüino con insistencia pese a que lo corregimos amablemente (no puedo con la gente cabezota y lerda), por lo que se mereció el bocado que le metió al ave en la mano antes de salir volando.

Es una verdadera pena que el acceso hasta el faro esté cortado porque los alcatraces pasaban volando por al allí al lado montando todo un espectáculo con sus lances de pesca. Nos conformamos con verlos desde la playa precipitándose en picado cada vez que veían una presa, con la curiosidad de ver también desde tierra firme paíños boreales... así tenía que estar de complicada la mar.



Charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis)

Alca común (Alca torda)

Alcatraz (Morus bassanus)

Paíño boreal (Oceanodroma leucorhoa)



Después de esto fuimos hasta Sevilla, donde ya tomamos caminos separados y yo volví a mi pueblo. Tocaba descansar antes del plan del domingo. Porque, sí, teníamos también algo pensado para el día siguiente.







jueves, 20 de enero de 2022

Tablas de Daimiel y Navaseca

 




La primera salida del año por la Subbética Cordobesa fue la primera de muchas salidas navideñas. La segunda de ellas fue totalmente distinta yendo el domingo 2 de enero a las famosas Tablas de Daimiel.

En los últimos tiempos las Tablas no suelen ser muy interesantes y muchas veces he optado por ir directamente a la laguna de Navaseca, donde por lo normal están todas esas aves que esperarías encontrar en las Tablas. Esta vez, sorprendentemente, no fue así porque Ismael Romero y yo encontramos mucho movimiento de ánsares junto al trompeteo de las grullas y frente al observatorio de la Laguna Permanente se veían flamencos, ánsares y un buen surtido de patos con cucharas, ánades rabudos, silbones, ánades frisos, patos colorados y cercetas comunes.
Hubiéramos querido ver bigotudos o carricerines reales, que era sobre todo por lo que quisimos probar allí mientras se iba levantando la niebla, aunque no siempre se puede con todo.




Petirrojo (Erithacus rubecula)

Aguilucho pálido (Circus cyaneus)


Ánsares comunes (Anser anser)

Bisbita alpino (Anthus spinoletta)


Cuchara (Spatula clypeata) y ánades frisos (Mareca strepera)

Patos colorados (Netta rufina)

Ánade rabudo (Anas acuta)




Ya sin la molesta niebla pudimos ir a la laguna de Navaseca, que es normalmente el plato fuerte de estas salidas manchegas. 
Allí coincidimos un rato con José Márquez y sus tres acompañantes, pudiendo ver todos juntos un porrón acollarado que lleva un tiempo en la zona. Esta anátida es una rareza americana (siempre que no sea un escape) y es un gusto verlo con su bonito plumaje de macho adulto en vez del habitual de hembra o juvenil tan habitual en estos casos. Me parece interesante resaltar que en el mismo grupo de patos había también un porrón pardo, que no es un rareza pero pasa por momentos delicados de conservación. Otras especies sin mostrar en fotografías fueron, por ejemplo, la malvasía, la avoceta, el pájaro moscón o el pechiazul.





Mochuelo (Athene noctua)

Tarro blanco (Tadorna tadorna)

Jilguero (Carduelis carduelis)

Calamón (Porphyrio porphyrio)

Gorrión moruno (Passer hispaniolensis)

Porrón acollarado (Aythya collaris)


Notamos que aquello estaba todavía más acondicionado para los visitantes y paseantes. Ya no solamente están los observatorios y bancos, se ha mejorado el sendero que rodea la laguna y se ha convertido en un paseo muy apetecido por mucha gente ajena a la observación de aves.
Esto en principio podría parecer un inconveniente al haber más gente, pero parece que en algunos tramos concretos las aves se han acostumbrado a ver personas y se dejan ver más cerca de lo normal. Pudimos disfrutar bastante bien de los combatientes (con un más arisco archibebe oscuro infiltrado) junto  a los flamencos y gansos.
Estos últimos nos divirtieron mucho con sus broncas. Cada dos por tres empezaban a atronar con sus roncos graznidos y a acometer persecuciones que solían terminar con ahogadillas y empujones. Todo ello mientras que un bonito combatiente de color claro se mantenía impasible pese a que una de estas bestias furibundas le cayera al lado levantando olas.



Combatiente (Calidris pugnax)

Buscando bronca

Repartiendo estopa

El combatiente se mantiene impertérrito aunque le aterricen al lado

Flamenco (Phoenicopterus roseus)

Ánsares comunes (Anser anser)

Flamencos (Phoenicopterus roseus)


La tarde la fuimos a pasar Ismael y yo rematando la jornada con algunas aves esteparias. Los campos manchegos aún mantienen, pese a todo, poblaciones de estas amenazadísimas aves y estuvimos viendo varios grupos de avutardas, dos de gangas ibéricas, dos ortegas y una bandada de chorlitos dorados.
Solamente nos fallaron los sisones, que llegan a ser muy complicados.



Avutardas (Otis tarda)

Gangas ibéricas (Pterocles alchata)

Avutardas (Otis tarda)


Antes del anochecer nos despedimos después de casi dos años sin vernos, que se dice pronto, echábamos de menos ya estas salidas por los humedales manchegos con añadidos esteparios.