| Roque nublo |
El lunes 14 de agosto proseguimos José Márquez y yo el pequeño viaje canario pasando de Tenerife a Gran Canaria mediante el ferry que comunica las dos islas.
No es que un trayecto de este tipo sea muy indicado para observar animales, pero al menos pudimos ver peces voladores (primera vez que los veo, por cierto) y numerosas pardelas cenicientas.
| Peces voladores |
| Pardela cenicienta (Calonectris borealis) |
Fuimos directamente a los pinares montanos en busca de la otra especie de pinzón azul allí presente, parando por el camino a contemplar unos cuervos que compartían térmicas con un ratonero muy blanquito y un joven halcón tagarote.
Las Canarias no destacan por su repertorio de aves planeando en el cielo, por lo que un rato así fue muy de agradecer.
| Halcón tagarote (Falco pelegrinoides) |
| Cuervo (Corvus corax canariensis) |
| Ratonero (Buteo buteo insularum) |
Pasando por los áridos parajes dominantes en la isla, producto de la intensa deforestación sufrida en el pasado, llegamos a una de sus pocas masas forestales sin conseguir ver los pinzones azules.
La subespecie local de pico picapinos resultó tan descarada como la de Tenerife y conseguí la única foto aceptable de bisbita caminero, especie endémica de la Macaronesia, del viaje en contraste con lo frecuentes y confiados que eran en el anterior viaje del año pasado a Fuerteventura.
| Pico picapinos (Dendrocopos major thanneri) |
| Bisbita caminero (Anthus berthelotii) |
Después de comprobar que los domingueros son implacables incluso en plena ola de calor, la sufrimos nosotros de lleno al ir a nuestro alojamiento en Maspalomas, donde el calor era tan intenso que ni los lagartos salían de su refugio.
Más tarde sí hicimos un nuevo intento y logramos ver a los enormes y endémicos lagartos gigantes de Gran Canaria. En el pasado existieron también en Tenerife, donde fueron extinguidos por los aborígenes, pero ahora mismo solamente quedan en Gran Canaria y alguna otra localización donde fueron introducidos artificialmente.
Resultaba de lo más grotesco ver a estas bestias pardas, con muy diferenciables machos de gruesa cabeza anaranjada junto a las hembras de menor tamaño, asoleándose en unas ruinas al lado de los turistas guiris de rigor.
| Lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini) |
| Con el mar de fondo |
| Lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini) |
| Lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini) |
| Gran ejemplar macho |
| Evidente dimorfismo sexual |
Tras disfrutar de esos bicharracos semejantes a iguanas fuimos a otra ubicación boscosa en la que, nuevamente, fallamos el pinzón azul.
Nos llamó la atención lo escaso que era el pinar en aves con apenas unos canarios, bisbitas camineros y vencejos unicolor. De hecho, el atardecer fue de los más silenciosos que he contemplado.
A la vuelta eran particularmente numerosos los grandes saltamontes narigudos y otro reptil endémico se sumó al repertorio cuando se nos cruzó por la carretera un perenquén.
| Truxalis nasuta |
| Perenquén de Boettger (Tarentola boettgeri) |
La estancia en Gran Canaria fue más breve que la de Tenerife y sólo nos quedaba la mañana del 15 de agosto para intentar por última vez el pinzón azul de Gran Canaria, oportunidad que se saldó con éxito al lograr encontrar un punto de agua al que acudían a beber junto a mosquiteros canarios, herrerillos canarios, pinzones vulgares, canarios y picos picapinos.
Este pajarillo se consideraba anteriormente subespecie hasta que se separó como taxón diferente al que existe en Tenerife, pasando a ser una especie en peligro de extinción dada la pérdida de hábitat de pinar que sufrió. Los machos adultos se llegan a distinguir sobre todo por su vientre más claro y las franjas alares como muestra el ejemplar que se dejó fotografiar decentemente (no eran tan confiados como sus primos tinerfeños).
Cuentan con un programa de cría en cautividad y comprobamos el seguimiento que se les hace al ver varios individuos anillados.
| Pinzón azul de Gran Canaria (Fringilla polatzeki) |
| Pinzón azul de Gran Canaria (Fringilla polatzeki) |
Por la tarde salía nuestro avión de regreso a la Península, no sin antes darnos un pequeño homenaje de gastronomía local con chorizo criollo y, sobre todo, las famosas papas arrugadas con mojo picón.
Fue un viaje breve, pero lleno de novedades y un sinfín de risas y anécdotas como siempre que nos juntamos para estas escapadas.
Nunca olvidaremos la extrema sordidez sufrida en el alojamiento de Maspalomas con su olor a cuadra y calor de microondas, Kadiatu siempre será a partir de ahora un referente de cochambre.


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