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| Piedra del Agujero |
Escribo ya desde Bailén tras haber acabado el curso en Siles hace tres días, uno de los mejores cursos que he tenido... si no el mejor directamente.
En cuanto a salidas naturalistas ha supuesto diez meses de muchas e intensas vivencias, muchas tardes y algún que otro fin de semana entre extensos bosques y masas calizas. Laderas bajas cubiertas por pinos carrascos y aromático monte mediterráneo donde cantan las currucas, frescor de limpios ríos y arroyos con el ocasional dardo del mirlo acuático en vuelo, cumbres de pino laricio en las que reinan el viento y la cabra montés, grandes farallones en los que el halcón peregrino ejerce vocinglero de señor feudal, albercas y fuentes con anfibios ocultos, el cernido de la culebrera al ocaso, bosques húmedos refugio de quejigos, melojos, arces y acebos, rapaces forestales anidando en la oscura fronda de los pinos negrales, piquituertos y ardillas chascando piñas, mosaicos de huertas y olivares donde el águila real busca presas. Otoño de chopos dorados y ciervos bramando. Invierno de acentores alpinos en las cumbres y machos monteses encelados. Primavera de orquídeas y llegada de aves migradoras. Verano de libélulas, cabritillos, cervatillos y pollos volantones.
Iba a redactar una última entrada de despedida, tan extensa que finalmente he decidido dividirla en dos partes, ocupándome ahora mismo tan sólo de mamíferos y aves rapaces, sin duda dos de los mayores reclamos de la sierra.
Los turistas que vienen al parque natural suelen llegar con ganas de avistar ciervos (Cervus elaphus), que efectivamente se pueden ver en lugares tranquilos si llegamos sin hacer ruido, o incluso desde el coche por carreteras de montaña poco transitadas. Muestran aquí un comportamiento más salvaje que los de muchos lugares de la Sierra de Andújar (por ejemplo), donde llegan a parecer ganado doméstico en ciertas fincas... no es el caso aquí, en las zonas remotas no son una "propiedad", porque los animales no son de nadie.
Del mismo modo pude ver a su pariente el gamo (
Dama dama), especie que llegó con fines cinegéticos y que contribuyó, junto a la abundancia de ciervos y a la introducción del muflón, a la extinción local del corzo.
La pieza de caza más codiciada parece ser el jabalí (Sus scrofa), o al menos yo veo mencionados a los "gorrinos" como los más populares entre los cazadores. Quien tenga unas mínimas nociones de ecología ya supondrá que su número se ha disparado por la ausencia de su predador natural (el lobo), causando daños agrícolas a aquellos mismos que no quieren tener lobos en sus tierras.
Yo por mi parte prefiero dispararles con la cámara, una muy buena manera de quedarme con un recuerdo de este buen verraco.
El otro ungulado presente por aquí que queda por enseñar es la cabra montés (Capra pyrenaica), que tras su pasada disminución vuelve a poblar prácticamente cada picacho rocoso. En el caso de las fotos las vi en Peñalta y en las afueras del pueblo de Segura de la Sierra, incluso en el último caso en pleno castillo con total descaro.
Desde que llegué hasta mis últimos días las he estado viendo, y en distintas localizaciones, uno de los detalles que más me han gustado de estos meses, sobre todo cuando empecé a encontrar los grandes machos durante su época de celo.
Junto a los grandes herbívoros hay otro mamífero muy emblemático de la Sierra de Segura, y es que la ardilla (Sciurus vulgaris) llega a ser un símbolo que aparece en diversos logotipos de la comarca.
En Siles campan a sus anchas por medio del pueblo, teniendo el ejemplo más famoso del blog en esos ejemplares que solían pasear por el tejado frente a mi dormitorio.
Paseando por distintos montes he observado a algunas de las rapaces más típicas de la zona, como la abundante águila calzada (Hieraaetus pennatus), que se llega a ver a diario, y distintos ejemplares de águila real (Aquila chrysaetos), una de ellas a punto de cazar una paloma torcaz (Columba palumbus) que se libró por muy poco de acabar destrozada en esas manos de enorme fuerza.
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| El Yelmo |
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| Caca-momento |
En tres lugares distintos he podido comprobar el éxito reproductor de los halcones peregrinos (Falco peregrinus). Por seguridad no diré dónde, pues aún persisten los gañanes que matan rapaces y destruyen sus nidadas por considerarlas "alimañas" erróneamente.
El ejemplar de la primera foto es un adulto, los demás son los pollos nacidos esta primavera ejerciendo sus recién adquiridas destrezas de vuelo, siempre chillones y con ganas de bronca.
También, además de alguna que otra culebrera y cernícalo vulgar sin fotografiar, se vieron gavilanes (Accipiter nisus) y los abundantes buitres leonados (Gyps fulvus).
Hubo también lugar para la sorpresa, cuando el día 24 vi junto a un águila calzada un par de rapaces de menor tamaño con aspecto de halcones, pero un vistazo más detenido mostró una silueta de cola y alas muy largas, y unos vuelos distintos a los del halcón peregrino, porque resultaron ser halcones de Eleonora (Falco eleonorae), sumándose a aquella fabulosa cita anterior del día 11.
La foto es muy churrera, pero es un testimonio más que válido, apreciándose bien la silueta y proporciones del ave, y se advierten aceptablemente bien sus colores con alas oscuras, y su pecho y vientre rojizos con estrías oscuras. Esto demuestra la importancia testimonial de las fotografías para citas de aves poco frecuentes de ver en según qué lugares.
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| Peñalta |
Por supuesto que vi más especies de aves, como por ejemplo vencejos reales, piquituertos, roqueros solitarios, herrerillos capuchinos, carboneros garrapinos, reyezuelos listados, trepadores azules, autillos (uno posado y otro en vuelo), un reclamo de mochuelo la última noche, etc...
Ahora queda la segunda parte de esta entrada con los anfibios e invertebrados, que dan muchísimo juego al naturalista de amplios y variados intereses como podréis comprobar en breve.
Mientras tanto os vuelvo a despedir con unos atardeceres sileños.