Me habéis visto muchas veces decir que he pasado cortas temporadas sin salir por la lluvia, pero estos días de vacaciones no se me han chafado por culpa de las abundantísimas precipitaciones y he sacado buen partido dando alguna que otra vuelta con mi mejor amigo.
En estos días pueden suceder escenas como la del pasado domingo, cuando ves llegar en medio de un intenso aguacero al águila real (Aquila chrysaetos) en busca de un posadero en el cortado rocoso.
Con la falta de luz y la lluvia tan fuerte no podían salirme fotos decentes, pero se puede apreciar el poderío inmenso de esta enorme hembra adulta.
O también ver esta misma mañana a este joven macho batiendo alas con energía desde los campos de Baños de la Encina hacia los cercanos cerros, aprovechando una tregua que concedió la lluvia.
Ya tenía ganas de probar la cámara con uno de éstos...
Entre la avifauna más menuda sigue destacando el gran número de alcaudones comunes (Lanius senator), recién llegados de África para mostrarnos su típica y bonita estampa posados en casi todos los postes y alambradas.
Junto a ellos se veían muchos trigueros (Miliaria calandra), llenando los campos floridos de esos reclamos suyos tan monótonos y típicos de la primavera, repleta ya de flores de jara, cantueso, jaramago, romero y tomillo.
Pero el rey de los paseriformes en esta jornada de la Sierra de Andújar ha sido una especie que no había visto hasta ahora, y encima con la suerte de que apareciera justo en un momento soleado y con un parche de cielo azul al fondo.
Este picogordo (Coccothraustes coccothraustes) llegó volando de la maleza de la ladera que baja por el embalse del Jándula y se posó en el mismo árbol sin hojas donde fotografíe un escribano montesino este pasado sábado. ¡Buen posadero entonces!
Un indicador de la recién estrenada primavera son las perdices (Alectoris rufa), con el reclamo de los fervorosos machos subidos en rocas mientras que otros ejemplares ya corretean en pareja como el de la foto.
Otras especies interesantes con fotos maluchas, lejanas o inexistentes fueron:
- Culebrera.
- Buitres leonados.
- Tres gavilanes distintos.
- Ciervo.
- Cernícalos vulgar y primilla,
- Chovas piquirrojas.
- Cuco.
Justamente han sido Bailén y las lluvias quienes me han proporcionado interesantes observaciones nocturnas y una especie nueva.
Al ver ayer un erizo atropellado en la carretera, visión poco agradable, pensé que sería buena idea dar una vuelta nocturna por las carreterillas de olivar del pueblo, por si alguno salía o se dejaban ver los anfibios que en estos días lluviosos se desplazan hacia las charcas para reproducirse y depositar sus puestas de huevos.
Así es como encontramos a este sapo corredor (Epidalea calamita), que se quedó en la cuneta a salvo de conductores menos cuidadosos.
No vimos erizos al final, pero sí a la otra especie objetivo de la noche, pues en otros momentos de fuertes lluvias me contaron que se veían tritones, que encima eran ni más ni menos que gallipatos (Pleurodeles waltl).
Es un animal de aspecto realmente prehistórico, y bastante feo, para qué negarlo. La vedad es que me hizo ilusión ver uno por primera vez, gusta saber que en mi pueblo esté un anfibio que sólo vive en la Península Ibérica y parte de Marruecos.
Por lo gordo que estaba, tenía toda la pinta de ser una hembra repleta de huevos.
Otras especies vistas fueron un lirón careto y un mochuelo.
Voy a terminar con un par de apuntes de fenología, comentando mi primer avistamiento de collalba gris (un macho adulto) esta mañana, además de un grupito de avocetas ayer en un charco al lado de la autovía hacia Jaén, y mis primeras águilas calzadas de la primavera el domingo.
Como el águila calzada (me niego a llamarla "aguililla") es una especie que me gusta particularmente y es muy especial para mí, tengo que documentar mi primera observación con su foto, aunque sea mala. Muy pronto empezaré a disfrutar de ellas, las esperaba con muchísimas ganas...
